10 recetas con pan duro para aprovecharlo sin tirar nada
Recetas de aprovechamiento
Ideas fáciles y tradicionales para transformar el pan duro en platos deliciosos
El pan duro es uno de los alimentos que más se tira en casa, muchas veces sin pensarlo siquiera. No obstante, puede convertirse en el punto de partida de una nueva receta dulce o salada, pero ante todo sabrosa y económica. Muchas de ellas directamente están ligadas a la cocina tradicional y a la cultura del aprovechamiento.
Y es que, aprovechar el pan duro no es sólo una forma de reducir el desperdicio, también es una manera muy práctica de cocinar con lo que ya se tiene, un legado proveniente de las épocas de escasez. Con unos pocos ingredientes básicos se pueden preparar platos dulces y salados que siguen funcionando hoy igual de bien que hace décadas.
Desde recetas de aprovechamiento clásicas hasta ideas rápidas para el día a día, el pan duro nos ofrece muchas más posibilidades de las que parece. Con un poco de ingenio verás que sencillo puede llegar a resultar. ¡Vamos al lío! ;)
Recetas tradicionales con pan duro
Muchas de las recetas más populares de la cocina española nacen precisamente de la necesidad de aprovechar el pan que se quedaba duro. El hambre despierta el ingenio y la escasez de alimentos empuja a aprovechar hasta la última migaja. Herencia de las épocas más duras de nuestra historia, hoy en día disfrutamos de este tipo de platos tan prácticos como deliciosos.
Son platos sencillos, llenos de sabor y pensados para sacar partido a ingredientes humildes. Todos ellos hechos con pan duro.
Torrijas
Las torrijas son, probablemente, la receta con pan duro más conocida. El pan se empapa en leche aromatizada, se pasa por huevo y se fríe hasta quedar dorado. El resultado es un postre jugoso por dentro y crujiente por fuera, perfecto para aprovechar barras de varios días.
De hecho, la clave de una torrija tradicional está en el pan. Asimismo, hoy en día existen muchas versiones de esta, desde las torrijas de chocolate a las torrijas con las torrijas con pan brioche, todas ellas con la cremosidad en común. Para ello te dejamos por aquí también los mejores trucos para conseguir unas torrijas más cremosas todavía.
Migas de pastor
Las migas son otro clásico del aprovechamiento de nuestra gastronomía. Pan duro troceado, ajo, aceite de oliva y algún acompañamiento como chorizo, panceta o uvas. Esta receta es de lo más sencilla, contundente y muy versátil según lo que haya en casa.
Sopas de pan
Las sopas de ajo, sopas castellanas o las tradicionales sopas tontas aprovechan el pan duro utilizándolo como base. Al hidratarse con caldo caliente, el pan se ablanda y aporta cuerpo a la sopa, creando un plato reconfortante y lleno de sabor en cualquiera de sus versiones.
Otras sopas tradicionales, como la sopa de pescado, por ejemplo, incluyen el pan tostado en su caldo para aportar cuerpo al mismo. En cremas de verduras también es otra técnica de lo utilizada con el mismo objetivo, aportar textura y cuero a su resultado final. Así como el ajoblanco o el salmorejo son estupendos ejemplos de ello.
Pan rallado casero
Convertir el pan duro en pan rallado es una de las formas más útiles de aprovecharlo, además de sencilla y rápida. En el pueblo era tradición, todos los veranos junto con la abuela, cada una con un rallador y las barras de pan acumuladas.
Cada tipo de pan, además, da su propio sabor a las recetas en que las utilicemos. ¡Pruébalo y verás! El pan fabiola rallado nos encantaba en casa para empanar las pechugas de pollo o lomo.
Sirve para rebozados, albóndigas, croquetas o gratinados, al igual que utilizas el del supermercado, puedes utilizar el casero.
Tostadas y picatostes
Las tostadas crujientes o picatostes son otra de las formas más sencillas de dar salida a esos restos de pan duro. Cortado en dados y horneado con un poco de aceite, sirve para ensaladas, cremas o sopas. En tostadas, no tendrás más que tostarlo en rebanadas y combinarlo con tus ingredientes favoritos, ya sean dulces o salados.
Pan remojado para albóndigas
Un poco de pan duro remojado en leche mejora la textura de albóndigas y rellenos. ¿Sabías este truco? De manera tan sencilla, ayuda a que queden más jugosos y es una forma sencilla de aprovechar pequeños restos. Lo mismo puedes aplicar a la hora de hacer hamburguesas caseras o, prácticamente, cualquier preparación con carne picada.
Pudín o budín de pan
El pudín de pan es una receta clásica de aprovechamiento que, si te apetece algo dulce, ¡triunfará! Se mezcla pan duro con leche, huevos y azúcar, y se hornea hasta obtener una textura cremosa y suave. Es perfecto para dar salida a grandes cantidades de pan duro, así como restos de bizcocho o magdalenas duras.
Puedes hacerlo en su versión más tradicional al estilo del pan de Calatrava o en la más golosa con el pudin de chocolate. De la misma manera, puedes probar hacerlo en versión individual en forma de flan. Ya ves que a la par de sencillo, también resulta de lo más versátil.
Gachas dulces o saladas
En algunas zonas se usan migas de pan duro cocidas con leche o caldo para hacer gachas sencillas. Es una receta humilde, reconfortante y perfecta para aprovechar pan en grandes cantidades, siendo principalmente su ingrediente base. Las gachas son tradición en muchas zonas de España, sobre todo en la rural, durante los fríos inviernos.
Rellenos para verduras y aves
El pan duro picado es ideal para enriquecer rellenos de calabacines, pimientos, tomates o incluso aves. Absorbe bien los jugos y ayuda a ligar el resto de los ingredientes, consiguiendo combinaciones tan sabrosas como saciantes en todos los casos.
Pan frito para acompañar platos tradicionales
Dados o rodajas de pan duro fritos en aceite de oliva son un acompañamiento clásico para platos de cuchara, espinacas, acelgas o incluso huevos fritos, platos a los que aportamos de esta manera tan sencilla un extra de sabor y textura. Un buen ejemplo es la sopa de cebolla, la cual se distingue por ser coronada con dos rodajas de pan frito gratinado con queso al horno.
Te haces una idea de todas sus posibilidades, ¿verdad? ;)