Más allá de la crema de calabaza: 10 cremas de verduras para otoño e invierno
Recetas de temporada para disfrutar de las verduras más otoñales
Con la llegada del otoño, vuelven las ganas de disfrutar de platos de cuchara calentitos, fáciles de preparar y que sienten bien. Las cremas de verduras son perfectas para esta época, preparándose, además, sin demasiadas complicaciones por lo que encajan ideal en el ritmo de la rutina, permiten aprovechar los productos de temporada y son perfectas tanto para comer como para cenar.
La crema de calabaza suele llevarse todo el protagonismo en esta época, pero no es la única opción para llenar el menú de sabor. Las setas, el boniato, las chirivías y otras verduras de otoño también dan mucho juego en la cocina y permiten conseguir texturas suaves y sabores de lo más variados.
Si buscas ideas para salir de la rutina sin renunciar a platos como estos, aquí tienes hasta 10 cremas de verduras para disfrutar del otoño (e invierno). Desde recetas con un toque dulce hasta propuestas de sabor más intenso, ¡opciones para todos los gustos! ;)
Crema de champiñones
Las setas son uno de los ingredientes estrella del otoño. Su sabor ligeramente terroso convierte cualquier crema de champiñones o setas en una alternativa estupenda a las recetas de verduras más habituales. En nuestra propuesta de combinamos champiñones y otras setas con cebolla, puerro y ajo, sin necesidad de añadir patata para que quede cremosa.
El resultado es una crema con mucho sabor y una textura suave, ideal para servir como primer plato o preparar una cena sencilla. Para darle un toque especial, reserva unas setas, saltéalas en la sartén y colócalas por encima justo antes de servir. Un poco de perejil fresco o unos taquitos de jamón también le queda de maravilla.
Crema de boniato
El boniato es uno de los ingredientes que mejor encajan en la cocina otoñal. Su dulzor natural y su textura tierna lo convierten en una base perfecta para preparar cremas suaves y reconfortantes. En esta receta de crema de boniato se combina con zanahoria, cebolla, ajo y caldo de verduras para conseguir un plato sencillo, cremoso y lleno de sabor.
Dentro de su versatilidad, es un ingrediente, además, que admite diferentes matices según las especias que se utilicen. Una pizca de canela aporta un toque cálido, por ejemplo, mientras que la nuez moscada o el jengibre permiten variar el resultado de manera muy notable.
Crema de chirivías
Menos habitual que la zanahoria o la patata, la chirivía es otra hortaliza que merece un hueco en el recetario de otoño. Esta raíz tiene un sabor ligeramente dulce y anisado, con matices que recuerdan a los frutos secos. Resulta especialmente interesante durante los meses fríos.
Preparamos esta crema de chirivías con tomillo y bacon, una combinación que aporta aroma y contrasta con el sabor suave de la verdura. Para una versión vegetariana, tan sencillo como prescindir del bacon y terminar el plato con unas avellanas tostadas o un poco de tomillo fresco.
Crema de zanahoria y cilantro
La zanahoria es una verdura muy versátil que también funciona de maravilla en los platos de cuchara. Para salir de la crema más clásica, en esta receta de crema de zanahoria te animamos a probar a combinarla su sabor dulce con cilantro, apio, cebolla y especias como el comino.
La mezcla de ingredientes consigue una crema especialmente aromática y con un punto diferente, sin perder la suavidad que hace tan apetecibles estas preparaciones. La ralladura de naranja aporta un matiz cítrico que redondea el conjunto. A la hora de servirla, una cucharada de yogur natural puede darle el toque final perfecto.
Crema de brócoli
Cuando el otoño avanza, el brócoli es otra muy buena opción para variar las cremas de verduras. Su sabor vegetal combina bien con ingredientes suaves como la patata, que ayuda a conseguir una textura más cremosa sin necesidad de recurrir a demasiada nata.
La crema de brócoli es una propuesta sencilla para incorporar más verduras al menú diario. Basta con cocinar los ingredientes hasta que estén tiernos y triturarlos para obtener una crema fina. ¿Un truco para darle más gracia? Añadir unas lascas de queso azul o gorgonzola al final, aprovechando el contraste entre su sabor intenso y la suavidad del brócoli.
Crema de acelgas
Las acelgas suelen aparecer en salteados, guisos y recetas tradicionales, pero también son una buena base para preparar una crema casera. Combinadas con patata, ajo y caldo de verduras, quedan suaves y permiten conseguir un plato sencillo para cualquier día de la semana.
Esta crema de acelgas es una buena manera de dar una segunda oportunidad a quienes no suelen entusiasmarse con esta verdura de hoja verde. Para acompañarla, unos picatostes o unas semillas tostadas añaden un contraste crujiente muy apetecible que puede hacerla más interesante todavía.
Crema de espinacas
La crema de espinacas, al igual que la anterior de acelgas, es una alternativa fácil de preparar y perfecta para ampliar el repertorio de platos calientes. La cebolla, el ajo y la patata ayudan a suavizar el sabor de las espinacas y aportan cuerpo a la receta.
Para darle un toque extra, se puede acompañar con picatostes, unas lascas de parmesano o un chorrito de aceite de oliva virgen extra. También es una buena opción para dejar preparada con antelación y calentar justo antes de comer. Así, tener una cena casera lista para los días más fríos resulta mucho más sencillo.
Crema de coliflor y almendras
La coliflor también tiene mucho que ofrecer en los platos de cuchara cuando llega el frío. En esta crema de coliflor se combina la verdura con almendras, cebolla y especias como el comino y la nuez moscada, que aportan aroma y hacen que el resultado sea mucho más interesante que una crema de verduras convencional.
Su textura ligera y el toque de los frutos secos convierten esta propuesta en una alternativa estupenda para variar el menú otoñal. Para servirla, basta con añadir unas almendras picadas y un chorrito de aceite de oliva por encima para terminar de redondear el plato.
Crema de alcachofas
Aunque no sea la primera verdura que viene a la cabeza al pensar en una crema, la alcachofa también puede convertirse en protagonista de un plato de cuchara. Cocinada con patata y cebolla, la crema de alcachofas queda suave y cremosa, con un sabor delicado que permite disfrutar de esta hortaliza de una forma diferente.
Si utilizas alcachofas frescas, ten en cuenta que habrá que dedicar un poco de tiempo a limpiarlas. Para una versión más práctica, también pueden usarse alcachofas en conserva. Unas hierbas aromáticas o unos picatostes son buenas opciones para terminar el plato.
Crema de remolacha
Si buscas una crema que entre por los ojos, la crema de remolacha es una apuesta segura. Su intenso color rosa y su sabor ligeramente dulce la convierten en una alternativa diferente a las cremas de siempre. En esta receta se combina con patata, cebolla y caldo de verduras para conseguir una textura suave y equilibrada que te aseguramos resulta muy agradable.
Se puede servir bien caliente en los días fríos o templada, según apetezca. Para completarla y hacerla algo más saciante, basta con añadir una cucharada de yogur o nata y unas semillas o frutos secos picados. Además de aportar contraste de texturas, estos acompañamientos ayudan a equilibrar el dulzor característico de la remolacha.