Fácil y sano
Crema de espinacas
Una crema de verduras casera, suave y cremosa ideal para comidas ligeras
La crema de espinacas es una de nuestras cremas preferidas, ya que es una manera fácil de comer esta verdura, incluso a los que no son muy amantes de ella, ya que el resultado es una crema suave y deliciosa.
La combinación de cebolla, ajo y patata crea una base sabrosa que equilibra el sabor de las espinacas, dando como resultado una crema fina y muy agradable al paladar. Además, se puede servir tal cual o acompañar con picatostes, semillas o un chorrito de aceite de oliva para darle un toque final irresistible.
Descubre lo fácil que puede llegar a ser comer rico, sano y bien con este tipo de cremas de verduras.
Índice de contenidos
Ingredientes
-
1 cucharada de mantequilla
-
1 cebolla pequeña
-
sal
-
1 diente de ajo
-
100 gramos de patatas
-
400 mililitros de caldo de verduras
-
300 gramos de espinacas
-
100 mililitros de nata para cocinar
-
pimienta negra molida
Raciones
2
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
10 m
Cocinado
20 m
Tiempo total
30 m
Alérgenos
Leche
Paso a paso
Calentamos 1 cucharada de mantequilla en una olla y sofreímos a fuego medio 1 cebolla pequeña picada con un poco de sal y 1 diente de ajo prensado, removiendo para que no se queme.
Añadimos 100 g de patatas peladas y cortadas a dados junto a 400 ml de caldo de verduras. Subimos ligeramente el fuego para llevar a ebullición. Cuando rompa a hervir, bajamos a fuego medio y cocinamos durante 10 minutos, hasta que las patatas estén tiernas.
Añadimos 300 g de espinacas y cocinamos el tiempo necesario hasta que pierdan su volumen, manteniendo así su color verde intenso y sus propiedades.
Retiramos la olla del fuego y trituramos todo con una batidora, hasta tener una crema homogénea y sin grumos. Añadimos 100 ml de nata para cocinar, mezclamos bien, pimentamos y ¡listo!
Sirve la crema de espinacas bien caliente y disfruta de ella como más te guste, con unos picatostes, unas lascas de queso parmesano o un chorrito de aceite por encima.
Consejos y trucos
Para la base de la crema utilizamos cebolla, ajo y patata para darle la textura adecuada, a la que añadimos las espinacas sin cocinarlas mucho, para que mantengan su color y propiedades.
Le añadimos cremosidad agregando un poco de nata para cocinar o, si no queréis tomar lácteos, leche de coco, que le aporta un aroma muy rico, u otra opción de nata vegetal.
Para una textura más suave y lisa todavía, siempre puedes pasarla por un pasapurés una vez triturada.
Esta crema se puede preparar con antelación y conservar en la nevera durante 2 días. Al recalentar, conviene hacerlo a fuego suave y removiendo.