Recetas de cuchara de la abuela que nunca pasan de moda
Platos tradicionales
Platos tradicionales, reconfortantes y llenos de sabor de toda la vida
Hay recetas que no necesitan presentación porque forman parte de nosotras de nuestra más tierna infancia. No nos rápidas ni modernas, pero no hay platos que puedan compararse a las recetas de la abuela. Ese sabor a tradición, que nos recuerda a casa y de la que nos negamos a dejar ni una sola gota en el plato.
Y es que la cocina de nuestras abuelas tiene algo especial, eso es indiscutible. En este caso queremos hacer un homenaje a las recetas de cuchara de la abuela, esas que se preparar a fuego lento con lentejas, garbanzos, patatas… y que han pasado de generación en generación. No necesitan técnicas complicadas ni ingredientes caros, solo tiempo y cariño.
Te traemos recetas de cuchara tradicionales, de las que se comen con pan y sin prisas, se comparten en el presente y con los recuerdos que nos traen a la cabeza, perfectas para los días fríos o para cuando apetece volver a lo de siempre.
Prepárate para preparar tú misma las mejores recetas de nuestra gastronomía.
Legumbres y potajes de toda la vida
Las legumbres son las grandes protagonistas de la cocina de la abuela. Un alimento que las salvó del hambre en los pueblos y aprendieron a darles un sabor increíble que aun hoy no queremos olvidar.
Lentejas estofadas tradicionales
Las lentejas estofadas tradicionales son un clásico imprescindible. Con su sofrito, sus verduras y ese chup-chup lento, siguen siendo uno de los platos más completos y reconfortantes que existen. Y lo mejor, ¡al día siguiente están incluso mejores!
Garbanzos con espinacas y huevo
Los garbanzos con espinacas son una receta sencilla y humilde que demuestra que no hace falta carne para conseguir un plato sabroso. Es su simpleza la que marca la diferencia y le da ese toque tan característico de cocina tradicional de nuestra gastronomía.
Estos platos llenan, alimentan y saben exactamente como deben saber, a hogar y recuerdo. A nosotras nos encanta agregarles un huevo como en tantos platos hacia la abuela.
Potajes tradicionales
Sin adentrarnos en debates de qué potaje es mejor, decir que cada comunidad tiene sus costumbres e historia y, ante todo, esta última ha marcado la personalidad de cada cocina regional dada a la disponibilidad de ingredientes concretos.
Así como las épocas de frío y matanza prometían platos abundantes y ricos en carne para dar energía a las mujeres y hombres que trabajaban el campo, como aquellos que aprovechaban ingredientes únicos como los grelos en Galicia y en otras partes ni se conocían.
Te dejamos por aquí los cocidos más famosos de cada comunidad española por si quieres recordar ¡o probar algo nuevo!
Alubias rojas con chorizo
Más sencilla, pero igual de reconfortante, es la receta de alubias rojas con chorizo, perfecta para el día a día. Un guiso clásico que se prepara con ingredientes básicos y que sigue funcionando generación tras generación. Puedes adaptarla a tu gusto con más o menos carne. Eso sí, esta receta pide mesa y pan. ;)
Patatas guisadas como se han hecho siempre
Las patatas son uno de los ingredientes estrella de la cocina tradicional. Accesibles, saciantes y llenas de energía.
Patatas riojana
Las patatas a la riojana son un ejemplo perfecto de plato sencillo y sabroso, de esas que superan fronteras y desde la Rioja son conocidas en todo el País. Patatas, pimentón y chorizo se combinan en un guiso humilde pero lleno de carácter que bien recordamos todas desde que somos pequeñas.
Patatas viudas
Más ligeras y humildes, pero igual de caseras, están las patatas viudas, una receta sin carne que demuestra que un buen sofrito y una cocción lenta son más que suficientes para conseguir un plato de cuchara redondo. Estas recetas son económicas, fáciles y tremendamente agradecidas.
Patatas en salsa verde
Si hay un plato que recordamos con cariño son las patatas en salsa verde. Cómo en casa las hacían con pescado para animarnos a comer este último y la verdad, ¡que lo conseguían!
En esta versión de Karlos Arguiñano se sustituye el pescado (que era opcional) y se mantiene la salsa verde tradicional y las patatas para acompañarlas con huevos.
Guiso de patatas con carne
Las patatas guisadas con carne son otro de los grandes pilares de la cocina casera tradicional. Un plato versátil que admite distintas carnes, desde ternera hasta costillas de cerdo.
El secreto para que las de nuestras abuelas quedan tan melosas y sabrosas está en chascar la patata. Y es que, este gesto tan de abuela, en vez de cortarlas, es lo que permite que el almidón espese el caldo de forma natural, creando esa textura tan irresistible.
Es un guiso sencillo que nos hace olvidar toda dieta para mojar pan sin remordimientos.
Sopas tradicionales que reconfortan de verdad
Las sopas siempre han sido el primer plato en el que pensamos cuando el cuerpo pide algo caliente. Eso sí, como el de nuestras abuelas y madres, ¡ninguna! Te explicamos cómo las hacen ellas.
Sopa de pollo de fideos
No hay sopa más clásica que la de sopa pollo y fideos. Hecha con caldo casero, fideos y alguna verdura, su sabor es inigualable. Con taquitos de jamón ya es otro nivel. Es simple, económica y sigue siendo uno de los platos más reconfortantes de la cocina tradicional y la de nuestra abuela.
Si no consigues que te quede igual que tu abuela, prueba algunos truquitos para intensificar su sabor. Todo comienza por los ingredientes del caldo, procura que sean ricos y de calidad, pero si aun así se te resiste, dejamos por aquí los mejores ingredientes que salvan cualquier sopa sin sabor.
Sopa de ajo
La sopa de ajo es otro de esos platos que, si te gustan, sabes de lo que hablamos cuando decimos que saben a casa. Ingredientes básicos y de aprovechamiento que se transforman en una sopa sencilla, pero llena de sabor, perfecta para los días fríos o un capricho de verano. ;)
Como otras tantas recetas del estilo, las puedes complementar con otros ingredientes como el bacalao que añadimos nosotras (es opcional, no tradicional) o el clásico huevo escalfado al estilo de la sopa castellana. Un plato completo y reconfortante que, personalmente, se nos antoja cada cierto tiempo y nunca falta en casa.