Receta tradicional
Patatas con costillas guisadas
Un guiso tradicional y reconfortante de patatas guisadas con costillas de cerdo
Las patatas con costillas son uno de esos guisos tradicionales que evocan la cocina casera de siempre, la que se prepara sin prisas y se disfruta alrededor de la mesa en familia.
Se trata de un plato humilde en ingredientes, pero con un resultado lleno de sabor y carácter. La combinación de unas costillas de cerdo bien doradas, un buen caldo y unas patatas cocidas lentamente en la cazuela convierte esta receta en una de las más reconfortantes de nuestra gastronomía.
Su secreto reside en la base: un sofrito elaborado con mimo, donde las verduras y las especias se cocinan a fuego lento para concentrar todos sus aromas. Es precisamente este paso el que aporta la profundidad de sabor al guiso y marca la diferencia entre un plato correcto y ¡uno inolvidable!
Las patatas, tiernas y melosas, se impregnan del jugo de la carne y del sofrito, creando una textura cremosa y sabrosa que invita a mojar pan sin remordimientos. Un plato sencillo, nutritivo y lleno de tradición.
Índice de contenidos
Ingredientes
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500 gramos de costillar de cerdo
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sal
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pimienta negra molida
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2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
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2 dientes de ajo
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1 cebolla
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1 pimiento verde italiano
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2 tomates
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1 cucharada de carne de pimiento choricero
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1 cucharadita de pimentón ahumado
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200 mililitros de vino blanco
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400 gramos de patatas
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1 litro de caldo de carne
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
10 m
Cocinado
1 h 20 m
Tiempo total
1 h 30 m
Informacion nutricional
Valor nutricional (*por ración)
| Cantidad | % | |
|---|---|---|
| Energía | 563,48 kcal | 28,17% |
| Proteína | 29,77 g | 39,69% |
| Hidratos de carbono | 40,5 g | 14,73% |
| Azúcares | 7,41 g | 14,82% |
| Grasa total | 35,3 g | 45,18% |
| Grasa saturada | 11,16 g | 61,08% |
| Grasa polisaturada | 3,08 g | 28% |
| Grasa monosaturada | 15,11 g | 34,34% |
| Colesterol | 100 mg | 33,33% |
| Fibra | 6,05 g | 20,17% |
| Sal | 1,7 g | 34% |
| Sodio | 0,12 g | 0% |
| Calcio | 63,4 mg | 5,28% |
| Yodo | 8 mcg | 5,33% |
| Hierro (hombres) | 3,47 mg | 34,7% |
| Hierro (mujeres) | 3,47 mg | 19,28% |
Alérgenos
Sulfitos
Paso a paso
Para preparar patatas con costillas, comienza sazonando 500 g de costillas de cerdo con sal y pimienta negra recién molida. En una cazuela añade 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y caliéntalo a fuego medio-alto. Dora las costillas por todos los lados y, una vez listas, retíralas de la cazuela.
Mientras se fríen las costillas, pica en trozos pequeños 2 dientes de ajo, 1 cebolla y 1 pimiento verde italiano. En la misma cazuela, aprovecha la grasa y el sabor que han dejado las costillas: sofríe primero el ajo, y antes de que se dore añade la cebolla y el pimiento.
Deja que las verduras se pochen a fuego suave hasta que estén blandas y reducidas. Incorpora 2 tomates rallados y cocina a fuego medio hasta obtener un sofrito espeso. Añade después 1 cucharada de carne de pimiento choricero y 1 cucharadita de pimentón ahumado. Remueve bien e incorpora 200 ml de vino blanco, dejando que se reduzca ligeramente.
Devuelve las costillas a la cazuela y mézclalas con el sofrito. Vierte otros 200 ml de vino blanco y deja que el alcohol se evapore por completo.
Añade 1 litro de caldo de carne o de verduras, tapa la cazuela y cocina a fuego medio durante 20-25 minutos para que las costillas se ablanden. Mientras tanto, pela 400 g de patatas, córtalas en trozos de tamaño regular y agrégalas al guiso. Tapa de nuevo y deja cocer entre 20 y 25 minutos más, hasta que las patatas estén tiernas.
Sirve las patatas con costillas recién hechas, acompañadas de pan o directamente tal cual.
Consejos y trucos
Aunque la receta tradicional se hace con costillas de cerdo frescas, también puedes optar por costillas adobadas. Aportan un sabor más intenso y especiado al guiso, sin necesidad de añadir demasiados condimentos extra.
No todas las variedades de patatas sirven para guisar. Las mejores son las patatas Kennebec, Monalisa o Agria, porque mantienen su forma durante la cocción sin deshacerse y absorben muy bien los sabores del caldo. Evita las patatas harinosas, ya que se rompen con facilidad.
Dedica tiempo a preparar un buen sofrito de ajo, cebolla, pimiento y tomate. Cocínalo lentamente hasta que quede bien reducido: es aquí donde se concentra el sabor que impregnará todo el guiso.
El secreto de un buen guiso es el tiempo. Cocina las costillas y las patatas a fuego medio-bajo, dejando que el caldo se vaya ligando poco a poco con el almidón de las patatas. Así conseguirás una textura melosa y un sabor más profundo.
Una vez apagado el fuego, deja reposar el guiso unos minutos tapado. Este pequeño detalle permite que los sabores se asienten y el caldo espese ligeramente, logrando un resultado aún más sabroso.
Sigue todos los pasos pero en vez de cazuela usa una olla exprés. En 8 minutos lo tendrás listo.