Tamarindo, todo lo que debes saber acerca de esta fruta exótica
Fruta tropical
Descubre qué es el tamarindo, su sabor, beneficios y cómo usarlo en recetas
El tamarindo es una fruta tropical que cada vez se nos hace más familiar. Perfecto para bebidas, pero también para salsas o recetas exóticas con ese toque ácido irresistible. De hecho, su sabor único, entre dulce y agrio, lo convierte en un ingrediente clave en muchas gastronomías del mundo. ¿Te atreves a descubrir tú también el tamarindo? ;)
Aunque a menudo se asocia con la cocina mexicana, asiática o caribeña (aunque su origen está lejos de estas tierras), el tamarindo cada vez está más extendido en otras culturas, demostrando que tiene usos mucho más amplios y versátiles que las asociadas a dichas gastronomías. Además, no sólo aporta sabor, sino que esta fruta es también fuente de propiedades interesantes desde el punto de vista nutricional.
Te explicamos qué es exactamente el tamarindo, a qué sabe o cómo puedes disfrutarlo en tu cocina. Aquí tienes una guía práctica, clara y deliciosa para sacarle partido a esta fruta tropical. ¡Vamos a ello!
¿Qué es el tamarindo?
El tamarindo es el fruto del árbol Tamarindus indica, originario de África, aunque hoy en día se cultiva principalmente en la India (siendo el mayor productor mundial), así como en zonas tropicales de América Latina y el Caribe. Se caracteriza por su forma de vaina alargada, cáscara dura y marrón y una pulpa en su interior pegajosa y oscura junto a varias semillas.
Esta pulpa es la parte comestible de la misma y la que se utiliza en la cocina, tanto en preparaciones dulces como saladas. Su sabor es muy característico, resultando ácido, afrutado y ligeramente dulce cuando está maduro, lo que lo convierte en un ingrediente de lo más versátil (y como veremos después).
Además de fresco, el tamarindo también se comercializa en forma de pasta, concentrado, pulpa deshidratada o incluso como bebida.
¿A qué sabe el tamarindo?
El sabor del tamarindo es difícil de comparar con otras frutas y es que, combina una acidez intensa con notas dulces y un fondo ligeramente terroso. Realmente es un sabor que funciona muy bien a la hora de equilibrar platos muy especiados o grasos.
En cocina, se juega mucho con el tamarindo para crear contraste en los platos. Es así como realza carnes, potencia salsas, refresca bebidas y aporta profundidad a guisos y adobos. No es casualidad que sea un ingrediente clave en platos tan conocidos como el pad thai, el chutney indio o las aguas frescas mexicanas (bebidas tradicionales a base de frutas, semillas, cereales o flores).
Es más, la combinación que tanto lo caracteriza entre ácido y dulce es lo que convierte en un ingrediente perfecto tanto para recetas saladas como para postres.
Propiedades nutricionales del tamarindo
Tal y como comentábamos antes, el tamarindo es una fruta que no sólo destaca por su sabor, sino que su perfil nutricional también lo convierte en un alimento de lo más interesante. Es una fruta rica en hidratos de carbono naturales, fibra y diversos micronutrientes.
- Fibra, que ayuda a una buena digestión.
- Vitaminas del grupo B, especialmente B1 (tiamina), para un sistema nervioso y el corazón saludables.
- Minerales como potasio, magnesio, fósforo y hierro en pequeñas cantidades.
- Compuestos antioxidantes, como polifenoles, que ayudan a combatir el estrés oxidativo.
Aunque no es una fruta baja en azúcar, consumida con moderación puede formar parte de una alimentación equilibrada, especialmente cuando se usa el tamarindo como ingrediente y no como base principal del plato.
Usos del tamarindo en la cocina
El tamarindo es uno de esos ingredientes que, una vez lo pruebas, ¡repites! Normalmente se empieza por probarlo como bebida, pero su versatilidad es tan amplia y su sabor tan especial que es fácil empezar a incluirlo en platos sencillos con muy poca cantidad.
En salsas y adobos
Es uno de sus usos más habituales. La pulpa de tamarindo se mezcla con especias, ajo, jengibre, soja o vinagre para crear una gran variedad de salsas, todas ellas con un resultado intenso a la vez que equilibrado.
Funciona especialmente bien con carnes asadas o a la parrilla; recetas en general de pollo, cerdo y ternera; pescados y mariscos; y verduras al horno o salteadas.
Es clave en muchas salsas orientales y latinoamericanas, a las que aporta ese punto ácido que tanto engancha y la hace casi adictivas.
En bebidas y refrescos
El tamarindo es muy popular en bebidas tradicionales como el agua de tamarindo en México (u otros países de Latinoamérica) o refrescos fermentados en Asia.
Su sabor refrescante lo hace ideal para preparar aguas frescas y limonadas; batidos tropicales; cócteles y bebidas sin alcohol; e infusiones frías o calientes. Se suele combinar con azúcar, miel o panela para equilibrar su acidez.
En postres y recetas dulces
El tamarindo se usa mucho también en dulces tradicionales de América Latina y Asia. Su sabor ácido aporta contraste a mermeladas y confituras; caramelos y golosinas; salsas para frutas o helados; así como a postres a base de arroz, coco o leche.
Es especialmente interesante cuando se busca un resultado dulce, pero menos empalagoso.
Cómo preparar el tamarindo en casa paso a paso
Si compras tamarindo en vaina, lo primero que debes hacer es abrir la cáscara para poder extraer la pulpa de su interior, retirando fibras y semillas, importante. A partir de ahí, puedes:
- Trocear la pulpa.
- Cubrirla con agua caliente.
- Dejarla reposar unos minutos.
- Aplastar y colar para obtener un concentrado natural.
Ese concentrado se puede guardar en la nevera durante varios días y usar en recetas, bebidas o salsas por igual. Si prefieres comodidad, la pasta de tamarindo ya preparada es una excelente opción y se encuentra fácilmente en tiendas internacionales.
Diferencias entre tamarindo fresco, pasta y concentrado
No siempre podemos encontrar el tamarindo fresco, ni todos los formatos en los que se venden son iguales, por lo que conviene saber cuándo usar cada una:
- Tamarindo fresco: Sabor más natural, pero aroma más complejo. Ideal si quieres controlar el dulzor y la acidez.
- Pasta de tamarindo: Más práctica, con un sabor concentrado. Perfecta para salsas rápidas.
- Concentrado o extracto: Muy intenso, se usa en pequeñas cantidades, sobre todo en cocina asiática o industrial.
La clave está en ajustar la cantidad según la intensidad del producto, así como a lo acostumbradas que estemos ya a su sabor.