Fácil e irresistible
Garbanzos a la carbonara
Una receta de garbanzos cremosa y reconfortante con todo el sabor de la clásica carbonara
Los garbanzos a la carbonara son una receta divertida y sorprendente que reinventa un clásico de la cocina italiana aplicando su esencia a las legumbres.
En lugar de pasta, los garbanzos se convierten en los protagonistas, absorbiendo la cremosidad de la salsa y todo el sabor del queso, el huevo y el toque ahumado que recuerda a la carbonara tradicional. El resultado es un plato reconfortante, sabroso y con una textura irresistible, que demuestra que las legumbres pueden ser igual de apetecibles que cualquier receta clásica.
Una opción ideal para animar a comer legumbres de una forma diferente, fácil y deliciosa.
Índice de contenidos
Ingredientes
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100 gramos de bacon
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400 gramos de garbanzos cocidos
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4 huevos
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sal
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100 gramos de queso parmesano
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pimienta negra molida
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
10 m
Cocinado
10 m
Tiempo total
20 m
Alérgenos
Huevos
Leche
Paso a paso
Coloca 100 g de bacon o guanciale en una sartén fría y llévala a fuego medio. Cocina lentamente hasta que esté bien dorado y crujiente y haya soltado toda su grasa.
Incorpora a la sartén 400 g de garbanzos cocidos y bien escurridos. Mézclalos con el bacon y añade 3 cucharadas de agua para ayudar a ligar la salsa. Baja el fuego y deja que los garbanzos se calienten e impregnen del sabor mientras preparas la mezcla de huevos.
Separa las yemas de las claras de 4 huevos (puedes reservar las claras para otra preparación). Coloca las yemas en un bol, añade una pizca de sal, abundante pimienta negra recién molida y 100 g de queso parmesano rallado, reservando un poco para el acabado. Mezcla bien con unas varillas o un tenedor hasta obtener una crema homogénea.
Retira la sartén del fuego o deja el fuego al mínimo. Añade la mezcla de yemas a los garbanzos y remueve constantemente para que se cubran con la salsa sin que el huevo llegue a cuajar. Si la sartén está suficientemente caliente, puedes hacerlo fuera del fuego aprovechando el calor residual.
Sirve los garbanzos a la carbonara de inmediato, espolvorea el queso parmesano reservado por encima y añade un poco más de pimienta negra recién molida.
Consejos y trucos
La carbonara tradicional se hace con pasta, normalmente espaguetis o rigatoni, pero sustituir la pasta por garbanzos es una alternativa deliciosa, saciante y muy original. Además, esta idea también funciona con otras legumbres como judías blancas, lentejas cocidas o alubias de bote.
El guanciale es el ingrediente clásico y aporta un sabor más intenso y una grasa más untuosa. Si lo encuentras, es la mejor opción, aunque el bacon es mucho más asequible y fácil de encontrar y ofrece un resultado excelente si se dora correctamente.
La salsa carbonara debe llevar mucha pimienta negra, de ahí su nombre, ya que recuerda al color del carbón. Usarla recién molida es fundamental, ya que tiene más aroma y un sabor mucho más potente.
Añadir unas cucharadas de agua ayuda a ligar la grasa del bacon con el huevo y el queso, consiguiendo una salsa cremosa y bien emulsionada, incluso sin necesidad de usar nata.
Es muy importante controlar la temperatura al añadir la mezcla de yemas. Lo ideal es hacerlo con el fuego muy bajo o incluso con la sartén fuera del fuego, removiendo constantemente para evitar que los huevos se cuajen y se pierda la textura cremosa característica.