Sándwich de pastrami
Un bocadillo contundente y sabroso con carne tierna ideal para cualquier comida
El sándwich de pastrami es, sin duda, uno de esos bocados que pueden estar entre los mejores que te puedas preparar.
Aunque sus raíces están en la cocina judía de Europa del Este, fue en las delicatessen de Nueva York donde se convirtió en todo un icono. En nuestra versión no faltan unas buenas lonchas de pastrami, queso y chucrut, un acompañamiento clásico que aporta un punto ácido y refrescante que equilibra a la perfección la intensidad, las especias y la jugosidad de la carne.
Y para rematar, una salsa especial de pepinillos que aporta ese toque fresco, ácido y ligeramente cremoso que hace que cada bocado sea todavía más irresistible. Un sándwich contundente, sabroso y lleno de contrastes.
Ingredientes
Raciones
2
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
5 m
Cocinado
10 m
Tiempo total
15 m
Alérgenos
Leche
Gluten
Huevos
Mostaza
Paso a paso
Comienza untando 15 g de mantequilla en una de las caras de 2 rebanadas de pan. Tuesta las rebanadas en una sartén, primero por el lado de la mantequilla, hasta que estén doradas. Después, dales la vuelta y tuesta ligeramente el otro lado. Retira y reserva.
Mientras se tuesta el pan, prepara la salsa de pepinillos. Pica muy finamente 30 g de pepinillos encurtidos, reservando alguno en lonchas para añadirlo después al sándwich y que se vean. Lleva los pepinillos picados a un bol junto con 2 cucharadas de mayonesa y 1 cucharadita de mostaza a la antigua. Mezcla bien y reserva.
Cubre la parte tostada de las rebanadas que quedará en el interior del sándwich con la salsa de mayonesa, mostaza y pepinillos. Después, coloca encima 8 lonchas finas de pastrami, doblándolas ligeramente para conseguir un relleno más voluminoso.
Reparte 50 g de chucrut sobre el pastrami y coloca encima 4 lonchas de queso brie. Si quieres que el queso quede ligeramente fundido y dorado, puedes utilizar un soplete de cocina.
Coloca encima la otra rebanada de pan, dejando la parte tostada con mantequilla hacia el exterior. De este modo conseguirás un sándwich dorado y apetecible. Sirve inmediatamente, todavía templado.
Consejos y trucos
El pastrami es el protagonista. Es carne de ternera, normalmente de pecho, que se cura, se condimenta con especias y después se cocina, tradicionalmente al vapor o ahumada. Sus raíces están en Europa del Este y llegó a Estados Unidos con la inmigración judía, donde se convirtió en un clásico de las delicatessen de Nueva York.
Para esta receta hemos elegido un pan de masa madre, que aporta una corteza crujiente y un sabor ligeramente ácido que combina muy bien con el pastrami. Por supuesto, puedes utilizar otros panes, como centeno, semillas, rústico o incluso brioche.
El chucrut aporta un punto ácido y refrescante que ayuda a equilibrar la intensidad, las especias y la jugosidad del pastrami y la cremosidad del queso. Si no te gusta o quieres variar, puedes sustituirlo por cebolla caramelizada para conseguir un contraste más dulce.
El queso es opcional. Nosotros hemos utilizado brie, pero puedes prescindir de él o sustituirlo por otro tipo de queso que combinen bien con el pastrami, como emmental, gruyère, provolone o cheddar.
No escatimes en pastrami. Una de las características de este tipo de sándwich es que debe llevar una buena cantidad de carne. Lo ideal es cortarlo en lonchas finas y doblarlas ligeramente al colocarlas para conseguir un relleno abundante y con más volumen.
Los pepinillos son importantes porque aportan acidez y frescura a un sándwich bastante contundente. Puedes picarlos para preparar la salsa y reservar algunos en lonchas para añadirlos al relleno y disfrutar también de su textura.
Tuesta bien el pan. La mantequilla ayuda a conseguir una superficie dorada y crujiente y aporta sabor. Procura no tostarlo demasiado para que quede crujiente por fuera, pero conserve cierta ternura en el interior.
Aunque esta combinación es un clásico, puedes adaptar el sándwich a tu gusto. Pastrami, chucrut, queso, pepinillos y mostaza crean un buen equilibrio entre sabores intensos, grasa, acidez y diferentes texturas, pero puedes jugar con los ingredientes hasta encontrar tu combinación favorita.