Receta tradicional
Rosquillas caseras de la abuela
Un dulce tradicional casero tierno y aromático de rosquillas de la abuela
Las rosquillas caseras de la abuela son un dulce clásico de la cocina tradicional, de esos que se elaboran desde hace décadas en muchos hogares.
Se trata de una receta sencilla, basada en ingredientes básicos y en una forma de cocinar pausada, que respeta los sabores de siempre. Como ocurre con todas las preparaciones populares, esta receta por supuesto se adapta al recetario familiar, incorporando pequeñas variaciones según la costumbre de cada casa.
Nuestra receta deja unas rosquillas esponjosas y tiernas, con una textura suave y un sabor equilibrado que las hace irresistibles. Son ideales para tomar con un vaso de leche o chocolate caliente, ya sea en el desayuno o en la merienda, y disfrutar así de un bocado tradicional que nunca pasa de moda.
Índice de contenidos
Ingredientes
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2 huevos
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50 mililitros de leche
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50 mililitros de aceite de oliva
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1 cucharada de licor de anís
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75 gramos de azúcar
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375 gramos de harina
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1 cucharadita de impulsor químico
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sal
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1 limón
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aceite para freír
Raciones
12
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
30 m
Cocinado
15 m
Tiempo total
45 m
Alérgenos
Huevos
Leche
Gluten
Paso a paso
Para hacer las rosquillas, comienza preparando la masa. En un bol, añade 2 huevos, 50 ml de leche y 50 ml de aceite de oliva. Incorpora 1 cucharada de licor de anís y 75 g de azúcar. Bate todos los ingredientes hasta que el azúcar quede bien integrado con los líquidos.
Añade los ingredientes sólidos: 375 g de harina y 1 cucharadita de impulsor químico. Incorpora también una pizca de sal y la ralladura de 1 limón. Mezcla primero hasta integrar todos los ingredientes y, a continuación, trabaja la masa durante 1 minuto, hasta obtener una masa homogénea y manejable.
Divide la masa en porciones pequeñas del mismo tamaño. Bolea cada porción con la palma de la mano y, después, haz un agujero en el centro, abriéndolo ligeramente para que se mantenga durante la fritura, ya que las rosquillas aumentan de tamaño.
Prepara un recipiente con abundante aceite de oliva o de girasol para freír las rosquillas. Calienta el aceite hasta alcanzar unos 170°C y fríe las rosquillas en tandas de 4 o 5 unidades, según el tamaño del recipiente. Dóralas primero, por un lado, dales la vuelta y termina de freírlas por el otro hasta que estén bien doradas.
Una vez fritas, pasa las rosquillas a un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. A continuación, y cuando aún estén calientes, rebózalas en azúcar.
Sirve las rosquillas de la abuela junto con un buen vaso de leche, café o chocolate a la taza y disfruta de uno de los mejores dulces tradicionales.
Consejos y trucos
Las rosquillas de la abuela es una de esas recetas ideales para hacer con la ayuda de la familia, perfecta para cocinar juntos y disfrutar del proceso. Además, no necesita tiempos de reposo ni esperas, por lo que resulta muy práctica.
Los ingredientes pueden variar según la costumbre de cada casa. La ralladura de limón se puede sustituir sin problema por ralladura de naranja para cambiar el aroma. Las rosquillas de naranja siempre triunfan también.
El anís es un ingrediente tradicional, pero puede añadirse o eliminarse según gustos, sin que la receta pierda su esencia.
Un poco de vainilla ayuda a aromatizar la masa y aporta un sabor suave y agradable.
Una vez terminadas, se pueden rebozar en azúcar y, si se desea, añadir también un toque de canela para un acabado más clásico.
Hay que tener cuidado con la fritura: el aceite debe estar a fuego medio para evitar que se doren demasiado por fuera y queden crudas por dentro.