Judías verdes con tomate
Una receta de la cocina tradicional de judías con tomate fácil, saludable y llena de sabor
Las judías verdes con tomate son un clásico de la cocina casera, sencillo, saludable y lleno de sabor. Una receta de las de siempre, que combina la frescura de la verdura con la intensidad y el dulzor natural de un buen tomate cocinado a fuego lento.
Un plato ligero, nutritivo y perfecto tanto como primer plato como guarnición, ideal para cualquier época del año. Lo mejor de todo es que puedes adaptarla fácilmente a tu gusto, haciéndola más espesa, más ligera, con un toque de especias o incluso con algún ingrediente extra que le dé un toque personal. Eso sí, no tengas duda que si la haces tal cual, tendrás un plato redondo, saludable y muy agradecido.
Ingredientes
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400 gramos de judías verdes
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350 gramos de tomate frito casero
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1/2 cebolla
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1 diente de ajo
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aceite de oliva
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sal
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pimienta
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albahaca fresca (opcional)
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
15 m
Cocinado
30 m
Tiempo total
45 m
Alérgenos
Apio
Gluten
Soja
Paso a paso
Limpiamos bien las judías verdes, retirando los extremos y, si lo necesitan, las hebras laterales. Cortamos en trozos de tamaño similar.
Cocemos las judías en abundante agua con sal durante 15-20 minutos, hasta que estén tiernas, pero aún con un ligero punto firme. Una vez estén listas, las escurrimos y las dejamos enfriar. Para mantener un color verde más vivo, las enfriamos rápidamente en agua fría.
Pelamos y picamos finamente el ajo y la cebolla. Rehogamos el ajo y la cebolla a fuego suave, con un chorrito de aceite, hasta que se pochen.
Añadimos las judías y el tomate frito, salpimentamos y cocinamos a fuego medio 10 minutos, removiendo de vez en cuando para que se impregnen bien de la salsa.
Servimos las judías verdes con tomate con un poco de albahaca fresca o perejil picado por encima para darte un toque fresco y aromático.
Consejos y trucos
Un error de lo más común es cocer las judías en exceso, lo que hará que conserven peor su textura y sabor, así como sus nutrientes. La clave está en que deben quedar tiernas, pero no blandas.
No tengas prisa con la cebolla, ya que, cuanto más lentamente se poche, más sabor aportará al plato. Para aprovecharla mejor, agrega en la receta la salsa antes que las judías y cocina unos minutos para que los sabores se integren mejor. Ayudará, además, a equilibrar la acidez del tomate sin tener que recurrir al azúcar.
Puedes añadir una pizca de pimentón a la salsa de tomate o incluso un toque picante si te gusta. Le dará personalidad sin necesidad de complicar la receta.
Si ves que el conjunto queda seco para tu gusto, puedes añadir un chorrito de agua o caldo de verduras para aligerar la salsa y hacer que quede así más jugoso el plato.
Este plato gana sabor de un día para otro, así que es ideal para cocinar con antelación y dejarlo listo en la nevera. Incluso se adapta genial para llevar en táper al trabajo.