Receta de aprovechamiento
Helado de turrón
La forma más fácil de transformar el turrón en un helado irresistible
El helado de turrón es uno de esos postres que saben a celebración y a recuerdos, y además es la excusa perfecta para aprovechar esa pastilla de turrón que nos sobró de las Navidades y que sigue esperando en la despensa. En lugar de dejarla olvidada, la transformamos en un helado casero lleno de sabor, intenso y muy cremoso, ideal para cualquier época del año.
En esta receta te enseñamos a prepararlo de forma sencilla y sin necesidad de heladera, así que estad muy atentos a cómo lo hacemos, porque el resultado sorprende.
Para conseguir una textura suave y envolvente, hemos optado por una base de natilla, que aporta cremosidad, cuerpo y un sabor más redondo al helado. Gracias a esta base, evitamos los cristales de hielo y logramos un helado que se deshace en la boca, con todo el aroma del turrón. Un postre fácil, de aprovechamiento y con un punto tradicional que siempre triunfa.
Índice de contenidos
Ingredientes
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400 mililitros de leche entera
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1 limón
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1 rama de canela
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3 huevos
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500 mililitros de nata para montar
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1 cucharada de miel
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1 pizca de sal
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1 turrón de Jijona
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crocanti de almendra
Raciones
6
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
30 m
Cocinado
4 h
Tiempo total
4 h 30 m
Alérgenos
Leche
Huevos
Frutos de cáscara
Soja
Paso a paso
Calienta en una olla 400 ml de leche entera. Pela un limón procurando no llevarte la parte blanca y añade la piel a la leche junto con una rama de canela para aromatizar.
Calienta a fuego medio y, justo antes de que llegue a hervir, retira del fuego y deja reposar para que se temple.
Separa las claras de las yemas de 3 huevos. Coloca las yemas en un bol y reserva las claras para otra preparación. Añade a las yemas un chorro de la nata para montar (de los 500 ml totales) y bate ligeramente hasta integrar. Reserva.
Cuela la leche infusionada y devuélvela al cazo. Añade el resto de la nata y una cucharada de miel. Corta la pastilla de turrón de Jijona por la mitad y luego separa ¾ partes. Trocea esa cantidad en trozos grandes y añádela al cazo, reservando el resto para después.
Calienta a fuego medio-bajo, removiendo, hasta que el turrón se integre por completo. Incorpora entonces la mezcla de yemas y nata y cocina a fuego suave, sin dejar de remover, hasta que espese y tenga textura de natilla.
Pasa la natilla a un bol. Corta el turrón reservado en trocitos pequeños y añádelos a la mezcla. Incorpora una pizca de sal para realzar el sabor.
Deja templar y cubre con papel film en contacto con la superficie para evitar que se forme costra. Lleva a la nevera durante al menos 3 horas, hasta que esté bien fría.
Una vez fría, bate de nuevo la mezcla y viértela en un recipiente metálico. Llévala al congelador durante 1 hora y remueve bien. Repite este proceso 3 veces más, removiendo cada hora, hasta obtener un helado congelado pero cremoso.
Sirve el helado de turrón acompañado de almendra granulada como topping.
Consejos y trucos
Si tienes heladera, el proceso será todavía más cómodo. Solo tendrás que verter la mezcla fría en la máquina y dejar que manteque hasta obtener una textura cremosa y uniforme. Al girar de forma constante, ahorras tener que batir el helado cada hora y evitas la formación de cristales de hielo.
El sabor final depende en gran parte de la calidad de los ingredientes. Elige un turrón de buena calidad, con alto porcentaje de almendra y pocos aditivos. Lo mismo ocurre con la leche, la nata, la miel y los huevos: cuanto mejores sean, más intenso y equilibrado será el helado.
Si tienes poco tiempo, existe una alternativa más rápida: mezclar nata bien montada con una base de queso crema tipo mascarpone y añadir el turrón triturado. No tiene exactamente la misma profundidad que una base de natilla, pero el resultado es cremoso, sencillo y muy apetecible.
Los toppings pueden variar según tus gustos o lo que tengas en casa. Puedes añadir almendra crocante, trocitos de turrón, chocolate rallado, miel, caramelo o incluso fruta, logrando un helado distinto cada vez.
Aunque el turrón se asocie a la Navidad, este helado no es solo para épocas festivas. Se puede preparar y disfrutar durante todo el año, especialmente en los meses de calor, como un postre diferente y lleno de sabor.