Flan de almendras
Un postre casero suave y cremoso con el intenso sabor de los frutos secos
El flan de almendra es una alternativa al flan clásico que aporta un sabor suave y diferente. Tiene una textura muy cremosa y resulta un postre ligero y agradable, perfecto para cualquier ocasión, desde una comida en familia hasta un capricho dulce entre semana.
Además, se elabora con ingredientes sencillos, por lo que es ideal para quienes buscan algo casero, fácil de preparar y con un resultado delicioso que siempre apetece.
Ingredientes
Para el caramelo:
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50 gramos de azúcar
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2 cucharadas de agua
Para el flan:
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4 huevos
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120 gramos de azúcar
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1 cucharadita de vainilla (en pasta)
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100 gramos de almendra molida
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400 mililitros de leche
Raciones
6
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
10 m
Cocinado
50 m
Tiempo total
60 m
Alérgenos
Huevos
Frutos de cáscara
Leche
Paso a paso
Primero, prepara el caramelo para el flan. Coloca 50 g de azúcar en un cazo junto con 2 cucharadas de agua y caliéntalo a fuego medio sin remover, hasta obtener un caramelo de color dorado.
Vigila que no se queme, ya que podría amargar. Una vez listo, viértelo en la base de un molde con capacidad suficiente.
En un bol, bate 4 huevos con 120 g de azúcar y 1 cucharadita de vainilla en pasta. Añade 100 g de almendra molida y mezcla bien hasta conseguir una masa homogénea y sin grumos.
Incorpora 400 ml de leche a la mezcla y remueve hasta que todos los ingredientes queden bien integrados.
Vierte la mezcla en el molde sobre el caramelo. Coloca el molde dentro de un recipiente más grande para cocinar al baño maría y añade agua caliente hasta cubrir aproximadamente la mitad.
Hornea el flan, cubierto, en el horno precalentado a 180°C con calor arriba y abajo durante unos 50 minutos.
Retira el flan de almendras del horno y deja que se enfríe completamente. Después, refrigéralo durante al menos 4 o 5 horas, aunque es preferible dejarlo de un día para otro. Desmolda con cuidado y sírvelo solo o acompañado de nata montada o almendras tostadas.
Consejos y trucos
Si quieres potenciar el sabor, puedes sustituir la leche de vaca por bebida de almendra. Le dará un toque más intenso y aromático sin complicar la receta.
Si prefieres ahorrar tiempo, puedes utilizar caramelo ya preparado en lugar de hacerlo casero. Es una opción práctica y el resultado sigue siendo muy bueno.
Esta receta es muy versátil: puedes sustituir la almendra por otros frutos secos como avellanas o nueces, manteniendo las mismas cantidades y obteniendo resultados igual de ricos.
Aunque se suele usar un molde específico para flan, también puedes optar por uno rectangular u otra forma distinta para darle una presentación más original.
Puedes preparar flanes individuales usando moldes pequeños. En ese caso, reduce el tiempo de horneado a unos 20-25 minutos, hasta que estén cuajados pero ligeramente temblorosos en el centro.
Asegúrate de que el agua del baño maría esté caliente al introducir el molde y evita que hierva con demasiada fuerza en el horno para conseguir una textura más suave.
Aunque se puede consumir el mismo día, este flan mejora si se deja reposar en la nevera de un día para otro, ya que la textura se asienta y el sabor se intensifica.
Puedes servirlo con nata montada, almendras tostadas, fruta fresca o incluso un toque de canela para darle un acabado más especial.