Trucos de cocina
Almíbar para bizcocho
El truco infalible para bizcochos más jugosos y sabrosos
El almíbar para bizcocho es uno de los recursos más prácticos de la repostería que marcan la diferencia entre un bizcocho seco y uno jugoso, recuperando incluso la textura seca para hacerla más tierna y con más sabor.
Es una preparación sencilla, pero súper efectiva, que se utiliza para humedecer bizcochos, bases de tartas y capas de pasteles antes de rellenar o decorar. También es una oportunidad perfecta para añadir aroma y personalidad al postre, ya sea con cítricos, especias o incluso con un toque de licor.
Lo mejor de todo es que se hace en apenas unos minutos, con ingredientes muy simples y sin necesidad de utensilios especiales. Una vez que lo pruebes, no volverás a montar un bizcocho sin él. ;)
Índice de contenidos
Ingredientes
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200 mililitros de agua
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200 gramos de azúcar
-
1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)
Raciones
6
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
2 m
Cocinado
5 m
Tiempo total
7 m
Paso a paso
Pon en un cazo el agua y el azúcar. Si quieres aromatizar el almíbar, añade también el extracto de vainilla en este momento.
Calienta el cazo a fuego medio, removiendo constantemente la mezcla hasta que el azúcar se disuelva por completo. No es necesario que hierva durante mucho tiempo (no queremos hacer caramelo), basta con que el líquido esté transparente y no queden restos de azúcar en el fondo.
Una vez disuelto el azúcar, deja que el almíbar hierva suavemente durante 2-3 minutos para que coja un poco de cuerpo, sin espesar en exceso ni dejar que hierva.
Apaga el fuego y deja que el almíbar se enfríe completamente.
Cuando esté frío, el almíbar estará listo para empapar el bizcocho. Puedes añadírselo con una brocha, cuchara o pulverizador, según la textura y espesor que le hayas dado al almíbar.
Consejos y trucos
El almíbar se aplica siempre con el bizcocho ya frío, para que se absorba bien sin deshacerse.
Si quieres un almíbar tibio para empapar bizcochos recién horneados, siempre puedes aplicarlo ligeramente caliente para que penetre mejor, pero nunca muy caliente porque puede romper la miga del bizcocho.
No abuses echando de más y empapando el bizcocho en exceso. Es mejor ir añadiendo poco a poco hasta lograr la jugosidad que gustes.
Puedes aromatizarlo con naranja, canela, café, ron, licor de almendras o incluso té, según el tipo de bizcocho o tarta. En el bizcocho de naranja, por ejemplo, utilizamos zumo de naranja y azúcar moreno para hacer el almíbar, en el bizcocho genovés vainilla y en la tarta ópera, ¡café!
Dale la espesura que más te guste o que necesites para la receta. Si lo quieres más espeso, deja hervir un par de minutos más; si lo prefieres más ligero, reduce el tiempo de cocción. ¡Así de simple!
El azúcar puede caramelizarse si el fuego está demasiado alto. Lo recomendable es calentarlo a fuego medio o medio-bajo, de modo que el azúcar se disuelva completamente y el líquido quede uniforme antes de que hierva.
El almíbar se conserva bien en la nevera hasta una semana en un recipiente cerrado herméticamente. Si quieres prepararlo en grandes y dejarlo hecho para más ocasiones, siempre puedes esterilizar los tarros y almacenar más tiempo haciendo conservas.