Cómo quitar el sabor a rancio de un caldo y salvarlo sin tirarlo

Trucos fáciles

Trucos efectivos para recuperar un caldo con sabor raro sin desperdiciarlo

Cómo quitar el sabor a rancio de un caldo
Cómo quitar el sabor a rancio de un caldo

Recién hecho y que sepa raro. Un caldo puede oler bien, visualmente estar correcto… pero que algo falle en el sabor. Lo más importante es, en primer lugar, detectar que no esté en mal estado, pero es cierto que en el caso de los caldos caseros alguna vez ocurre el que, aun estando bien, su sabor resulte rancio, con un toque desagradable.

Antes de tirarlo por el fregadero, seguro que te interesa saber que ese sabor ¡se puede corregir! Y es que, no siempre significa que esté estropeado, sino que puede darse a otros factores como a la oxidación, el exceso de grasa o a una conservación, digamos, mejorable.

La buena noticia es que existen trucos de cocina de lo más sencillos y efectivos para recuperar un caldo con sabor extraño y devolverle el buscado resultado reconfortante, equilibrado y tan apetecible de los caldos caseros. ¡Vamos al lío! ;)

¿Por qué un caldo puede saber a rancio?

Antes de solucionar nada, conviene siempre entender porqué pasa y cuál es el origen del problema. En este caso, hay cuatro razones habituales por lo que el sabor del caldo puede resultar algo raro, aun estando en buen estado:

  • El exceso de grasa que se ha oxidado.
  • Ingredientes envejecidos como huesos o carnes grasas.
  • Demasiado tiempo en la nevera sin congelar el caldo.
  • Un enfriado lento.
Caldo de huesos casero
Caldo de huesos casero

En muchos casos, no es un problema de seguridad alimentaria, sino de calidad. Y eso, por suerte, tiene arreglo.

Cuándo no se debe consumir un caldo

Aunque muchos caldos se pueden salvar, hay señales claras de que no deben consumirse. Por eso mismo, insistimos en que lo primero es saber si el caldo está en buen estado o, simplemente, su sabor se ha oxidado.

No lo intentes recuperar nunca si:

  • Huele claramente a podrido o fermentado.
  • Tiene espuma extraña o burbujas.
  • Ha estado más de 4-5 días en la nevera sin congelar.
  • Sabe amargo, metálico o muy desagradable incluso tras corregirlo.

En esos casos, lo más seguro es tirarlo. Ante estas características, ya no se trata de gusto, sino que si estaríamos hablando de seguridad alimentaria.

Primer paso: desgrasar el caldo

Antes de añadir nada, lo primero que debemos hacer es retirar la grasa superficial, la cual suele ser la principal responsable de ese sabor rancio que nos disponemos a corregir.

Desgrasar el caldo
Desgrasar el caldo
  1. Deja templar y enfría el caldo completamente en la nevera.
  2. Retira la capa sólida de grasa con una cuchara.
  3. Calienta de nuevo el caldo, ya con solo el líquido limpio.

Con este sencillo paso ya mejora el sabor en muchos casos. Si no es así, sigue leyendo.

Trucos eficaces para neutralizar el sabor rancio

Una vez desgrasado, ya podemos actuar directamente sobre el gusto del caldo. Para ello, tres opciones.

Añadir un ácido suave

Un chorrito de limón, vinagre de manzana o vino blanco ayuda a equilibrar sabores y cortar notas grasas. Obviamente, no conviene pasarnos, ya que pueden llegar a dominar el sabor del plato. La clave está en añadir muy poco y probar, hasta dar con el punto apropiado.

Incorporar aromáticos frescos

Hierbas aromáticas como perejil, laurel, tomillo o, incluso, una tira de piel de limón aporta frescor, influyen en su sabor y limpian ese toque rancio del caldo. Déjalos infusionar unos minutos y retíralos antes de servir, así de fácil.

Hervir el caldo con verduras nuevas

Añadir cebolla, zanahoria, apio o puerro fresco y hervir unos minutos, entre 15-20 minutos, renueva el fondo y suaviza el sabor antiguo del caldo. Después, no tendrás más que colarlo como la primera vez, ¡y como nuevo!

Caldo de verduras
Caldo de verduras

Cómo evitar que vuelva a pasar

Prevenir es siempre mejor que corregir, así que, aprendiendo de nuestros errores para no repetirlos, esto sería lo que tendrás que recordar para la siguiente vez:

  • Enfría el caldo rápidamente tras cocinarlo. Deja templar y a la nevera.
  • Guardarlo siempre en recipientes herméticos para protegerlo del aire y otros olores.
  • Congélalo en porciones si no se va a consumir en 48 horas, así no lo expones a contrastes de temperatura.
  • Retira la grasa antes de almacenarlo si es posible.

En sí, nos enfocamos en el método de conservación de un caldo, puesto que, un caldo bien conservado mantiene su sabor limpio durante más tiempo. Incluso semanas en el congelador.

Usos para un caldo al que hemos corregido su sabor

El sabor es cierto que mejora, pero normalmente resulta más suave de lo habitual, por lo que te recomendamos aprovecharlo en recetas donde no sea el protagonista absoluto.

Por ejemplo, en arroces y risottos, guisos y estofados o salsas resulta de lo más práctico. También puedes hacer sopas con estos caldos, pero para no notar diferencia, lo mejor es que las enriquezcas con verduras, pollo u otros ingredientes típicos.

En esos contextos, el caldo funciona perfectamente como base y, lo mejor, sin desperdiciar comida.

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