¿Por qué no se come carne en Viernes Santo? El origen que casi nadie conoce

La tradición religiosa detrás de no comer carne en Semana Santa

¿Por qué no se come carne en Viernes Santo?
¿Por qué no se come carne en Viernes Santo? | Sofía de la Torre

Cada año, cuando llega la Semana Santa, escuchamos sobre la tradición de no comer carne el Viernes Santo. Para algunos es una costumbre familiar, para otros una norma religiosa y, para muchas otras, simplemente, un dicho que vuelve a escucharse una y otra vez cada año sobre estas fechas.

Lo curioso es que, aunque es una práctica muy extendida, no todo el mundo sabe realmente de dónde viene ni qué significa. ¿Es obligatorio? ¿Tiene un origen histórico o sólo simbólico?

Detrás de esta costumbre hay siglos de historia, religión y evolución cultural que explican por qué se asocia el Viernes Santo con platos de pescado, legumbres o recetas sin carne. Una explicación que también da pie al origen de las torrijas, leche frita y demás postres fritos que tan populares son en estos días festivos.

El origen religioso de no comer carne en Viernes Santo

La explicación principal está en la tradición cristiana.

El Viernes Santo conmemora la muerte de Jesucristo en la cruz, uno de los momentos más importantes del calendario litúrgico. Por eso, durante este día se promueve una actitud de recogimiento, respeto y sacrificio.

Un gesto de penitencia

Dentro de la Iglesia católica, evitar la carne se considera un acto de penitencia.

La carne, históricamente, ha sido un alimento asociado a la celebración, la abundancia y el lujo. Renunciar a ella simboliza un pequeño sacrificio personal en recuerdo de la pasión de Cristo. Como en otras religiones, no se trata solo de lo que se come, sino del significado detrás de ese gesto.

¿Por qué se sustituye por pescado?

Una de las dudas más habituales es por qué el pescado sí está permitido y la carne no. Realmente se reduce prácticamente a una diferencia simbólica.

Tradicionalmente, el pescado se ha considerado un alimento más humilde que la carne (aunque hoy en día los precios no reflejen lo mismo). Por esto mismo, consumir pescado en lugar de carne encaja con la idea de austeridad que marca este día. Es más una cuestión simbólica que nutricional.

Además, el pescado tiene una fuerte relación con el cristianismo desde sus orígenes, ya que fue uno de los primeros símbolos utilizados por los creyentes.

¿Es obligatorio no comer carne?

Aquí es donde entra el matiz importante y es que se trata de una norma religiosa, no una obligación general.

Bacalao salado
Bacalao salado

La abstinencia de carne en Viernes Santo es una práctica establecida por la Iglesia católica, pero no es una obligación universal para toda la sociedad. De hecho, dentro de la misma (en la actualidad, por lo menos) se recomienda a los fieles católicos adultos, sin aplicase en caso de niños, ancianos o personas con problemas de salud. Y, con cierto margen, puede adaptarse según circunstancias personales.

Es decir, siendo España un estado aconfesional según la Constitución de 1978, se entiende más como una tradición o práctica voluntaria que como una norma estricta.

De tradición religiosa a costumbre cultural

Con el paso del tiempo, esta práctica ha ido más allá del ámbito religioso dejando unas costumbres que, aun sin saber muchos el contexto, han influido directamente en la gastronomía de estas fechas.

Platos sin carne y con el bacalao como protagonista, así como los postres fritos altos en calorías típicos de la Semana Santa, son propios de una larga tradición de austeridad en los que se preparaba el cuerpo para la abstinencia.

Platos típicos sin carne en Semana Santa

La ausencia de carne ha dado lugar a algunas de las recetas más tradicionales de la cocina española. Entre los platos más populares destacan estas recetas de Vigilia que seguro alguna (o todas) te suenan e incluso has llegado a probar:

Potaje de vigilia
Potaje de vigilia | Sofía de la Torre

Estas recetas no solo responden a la tradición del Viernes Santo sin carne, sino que ya forman parte del recetario histórico de nuestra gastronomía.

¿Cómo ha cambiado esta tradición hoy en día?

Aunque la costumbre sigue presente en algunos hogares, su interpretación también ha evolucionado con el tiempo.

Garbanzos con bacalao y espinacas
Garbanzos con bacalao y espinacas | Sofía de la Torre

Hoy muchas personas mantienen esta práctica más por tradición que por convicción religiosa, siendo recetas como el potaje de Vigilia un clásico de la fecha como el roscón en Reyes o en general todo lo relacionado con la Navidad.

Incluso en restaurantes y supermercados se nota este cambio, con menús y productos específicos para Semana Santa centrados en recetas sin carne, con mucho protagonismo del bacalao o las espinacas.

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