Plato inglés
Roast beef
Cómo preparar un roast beef casero jugoso y con el punto perfecto de cocción
El roast beef es uno de esos platos que todo el mundo asocia con la comida británica. Básicamente es carne de ternera asada al horno, jugosa por dentro y con una capa dorada por fuera. Es el protagonista del Sunday lunch, la comida de los domingos, cuando las familias se reúnen para disfrutar de un almuerzo hogareño.
También es una comida muy típica de pub, donde puedes encontrarlo tanto como plato principal como en un buen sándwich caliente. Aunque suene a receta tradicional, no lleva tanto tiempo hacerlo: con un corte decente y un poco de atención, en poco rato tienes un asado espectacular.
Índice de contenidos
Ingredientes
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1.2 kilos de redondo de ternera
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sal
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pimienta negra molida
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2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
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2 cucharadas de mostaza
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1 cucharadita de romero picado
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100 mililitros de brandy
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300 mililitros de caldo de carne
Raciones
8
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
10 m
Cocinado
30 m
Tiempo total
40 m
Alérgenos
Mostaza
Paso a paso
Para preparar el roast beef, frota una pieza de redondo de unos 1,2 kg con sal y pimienta negra recién molida. Si es posible, ata la carne con hilo de cocina para que mantenga su forma durante el asado; puedes hacerlo tú mismo o pedirle al carnicero que lo haga por ti.
Unta la superficie de la carne con dos cucharadas de mostaza usando una brocha de cocina. Este toque realza el sabor y ayuda a formar una corteza aromática durante la cocción.
Calienta dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia. Cuando esté bien caliente, sella la pieza de carne por todos sus lados a fuego alto hasta que quede dorada uniformemente. Este paso es clave para concentrar los jugos.
Con el horno precalentado a 180ºC, coloca la carne en una bandeja y hornéala durante unos 30 minutos. Al terminar, comprueba la temperatura interior: con ese tiempo rondará los 60ºC, lo que corresponde a un punto hecho. Si prefieres la carne más rosada, retírala unos minutos antes, cuando marque entre 54 y 56ºC en el centro.
Cubre la carne con papel de aluminio y déjala reposar unos 20 minutos antes de cortarla. Así los jugos se redistribuyen y la carne queda más tierna. Después, corta el roast beef en lonchas muy finas, con cuchillo afilado o cortadora eléctrica, y resérvalas mientras preparas la salsa.
Desglasa el fondo de la bandeja del asado con 100 ml de brandy, que puedes sustituir por vino blanco si lo prefieres. Deja que el alcohol se evapore unos instantes y añade 300 ml de jugo de carne o caldo concentrado. Cocina a fuego medio hasta que la salsa reduzca ligeramente y adquiera cuerpo.
Sirve el roast beef acompañado de patatas asadas, puré de patatas o verduras al vapor, y ofrece la salsa caliente para que cada comensal se sirva a su gusto.
Consejos y trucos
Aunque el redondo es el corte más clásico, hay otras piezas excelentes para hacer roast beef: lomo alto o bajo (más jugoso y tierno), tapa o contra (algo más magras pero sabrosas), y culata de contra o rabillo de cadera (muy equilibradas entre ternura y sabor). Todas funcionan bien si se sellan correctamente y se controlan las temperaturas.
El roast beef es uno de esos platos en los que el termómetro marca la diferencia. No te fíes solo del tiempo o del color exterior:
- Poco hecho: 48-50°C en el centro
- Al punto: 54-57°C
- Hecho: 60-63°C o más, aunque pierde jugosidad.
Saca la carne del horno cuando esté 2-3°C por debajo de la temperatura deseada, ya que seguirá cocinándose mientras reposa.
Dora la carne en una sartén muy caliente, con un poco de aceite, por todos sus lados antes de meterla al horno. Esto carameliza la superficie, concentra los jugos y aporta un sabor más profundo.
Después del horneado, deja reposar el roast beef unos 20 minutos, tapado ligeramente con papel de aluminio. Este paso permite que los jugos se redistribuyan por la carne, consiguiendo una textura más jugosa y uniforme.
El roast beef se disfruta mejor en lonchas finísimas. Hazlo a cuchillo bien afilado o, si tienes, con una cortadora eléctrica. El corte fino realza la ternura y hace que cada bocado sea equilibrado.
Una de las virtudes del roast beef es su versatilidad: caliente, recién hecho y acompañado de puré o verduras asadas; templado, ideal para un almuerzo ligero; o frío, perfecto en sándwiches con mostaza inglesa, rúcula o pepinillos.
Tradicionalmente se acompaña con una salsa gravy, elaborada desglasando los jugos que quedan en la bandeja del asado con un poco de brandy, que puede sustituirse por vino blanco. Después se añade jugo de carne o caldo concentrado, se deja reducir unos minutos y se cuela para obtener una salsa brillante, sabrosa y con el sabor profundo del propio asado.