Risotto de calabaza
Un plato reconfortante perfecto para el otoño.
El risotto de calabaza es uno de esos platos que conquistan por su cremosidad y su sabor suave y ligeramente dulce, perfecto para los meses de otoño e invierno, cuando la calabaza está en su mejor momento. Se trata de una receta italiana adaptada de forma sencilla, ideal tanto para una comida entre semana como para sorprender en una ocasión especial.
La clave de un buen risotto está en la paciencia: añadir el caldo poco a poco y remover con frecuencia para que el arroz suelte su almidón y quede meloso por fuera y en su punto por dentro. En esta receta combinamos la calabaza con queso parmesano, queso cremoso y un toque de mantequilla que le dan una textura suave y un sabor redondo, todo en apenas 50 minutos.
Si buscas variantes, puedes preparar también un risotto de calabaza vegano, sustituyendo los lácteos por alternativas vegetales sin perder cremosidad, o animarte con un risotto de calabaza y boletus, una versión más otoñal en la que las setas aportan un punto extra de sabor. Sea cual sea la opción que elijas, acertarás con un primer plato reconfortante y lleno de sabor.
Ingredientes
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150 gramos de arroz para risotto
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200 gramos de calabaza
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1 cebolla
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1/2 litro de caldo de verduras
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1 vino blanco
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1 cucharada de mantequilla
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30 gramos de queso parmesano rallado
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1 taza de queso cremoso
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sal
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pimienta
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perejil para decorar
Raciones
2
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
10 m
Cocinado
40 m
Tiempo total
50 m
Alérgenos
Sulfitos
Leche
Paso a paso
Pon un chorrito de aceite en una cazuela baja y añade la cebolla picada. Salpimienta y deja que se poche a fuego medio durante unos minutos, hasta que quede transparente.
A continuación, añade a la cazuela la calabaza cortada en daditos, el arroz para risotto y el vino blanco. Remueve bien para que los sabores se integren y deja reducir un par de minutos.
Calienta el caldo de verduras y añade una cuarta parte a la cazuela. Remueve y deja que el arroz lo absorba poco a poco. Cuando lo haya hecho, añade un poco más de caldo caliente y remueve de nuevo. Repite el proceso hasta verter todo el caldo, sin dejar de remover: este paso es fundamental para conseguir la textura cremosa característica del risotto de calabaza.
Cuando el arroz esté en su punto y el risotto tenga la textura deseada, retira del fuego y agrega el queso parmesano rallado y el queso crema. Remueve bien. Incorpora la mantequilla troceada y mezcla hasta que quede completamente integrada. Termina con perejil fresco picado y remueve una última vez.
Sirve el risotto de calabaza recién hecho, cuando está en su punto óptimo de cremosidad.
Consejos y trucos
Para que la calabaza se integre bien en el risotto y no quede en trozos demasiado grandes, corta los daditos pequeños (de un centímetro aproximadamente) y de tamaño uniforme, así se cocinarán todos por igual y algunos se desharán ligeramente, aportando más cremosidad al conjunto.
El caldo debe estar siempre caliente cuando lo añadas al arroz. Si lo echas frío, cortas la cocción y el risotto tarda mucho más en hacerse, además de perder textura. Lo ideal es tenerlo en un cazo aparte a fuego bajo mientras preparas el risotto.
No dejes de remover mientras el arroz absorbe el caldo: es el movimiento constante lo que ayuda a liberar el almidón del arroz y consigue esa textura melosa tan característica del risotto.
Si quieres un risotto de calabaza aún más cremoso, puedes reservar un cucharón de caldo caliente y añadirlo al final, junto con el queso y la mantequilla, en lo que en Italia se conoce como la "mantecatura". Este último toque, fuera del fuego, es el que le da ese acabado brillante y untuoso al plato.