Mero a la plancha
Una receta ligera y saludable de pescado a la plancha ideal para comidas rápidas y sabrosas
El mero a la plancha es de esos platos que demuestran que, cuando el producto es bueno, no hace falta complicarse demasiado.
Este apreciado pescado blanco alcanza su mejor momento en los meses más cálidos, cuando su carne está especialmente firme, jugosa y llena de sabor. Cocinado a la plancha, con un poco de aceite de oliva y sal, conserva toda su esencia y consigue un exterior ligeramente dorado con un interior tierno y meloso.
Para disfrutarlo al máximo, basta acompañarlo con unas gotas de limón fresco y una ensalada sencilla de hojas verdes y tomate, un contraste fresco y ligero que realza el sabor natural del mero.
Ingredientes
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1 filete de mero
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sal
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1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
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perejil
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1 limón
Raciones
1
Coste
Medio
Dificultad
Fácil
Preparación
5 m
Cocinado
5 m
Tiempo total
10 m
Alérgenos
Pescado
Paso a paso
Para preparar mero a la plancha, calcula un filete de unos 150-200 g por persona. Si el pescado tiene espinas, retíralas con unas pinzas o pide a tu pescadero que lo deje limpio. Seca bien los filetes con papel de cocina y añade sal por ambos lados justo antes de cocinarlos.
Calienta una sartén o parrilla a fuego medio-alto y añade una cucharadita de aceite de oliva virgen extra. Cuando esté bien caliente, coloca el mero y cocínalo durante aproximadamente 1 minuto, por un lado. Si el filete tiende a doblarse, puedes presionarlo suavemente con una espátula para que se cocine de forma uniforme.
Da la vuelta al mero cuando veas que se despega fácilmente de la sartén y esté ligeramente dorado. Cocina el otro lado durante 1 minuto más, o hasta que el pescado quede jugoso y en su punto.
Sirve el mero a la plancha recién hecho con un poco de perejil fresco picado por encima. Acompáñalo con unas gotas de limón y una ensalada mixta para un plato ligero y fresco. También combina muy bien con patatas fritas o unos crujientes palitos de boniato.
Consejos y trucos
La frescura es clave para disfrutar de todo el sabor y la textura del mero. Debe tener un olor suave a mar, carne firme y brillante, y nunca presentar zonas oscuras o secas. Si lo compras entero, fíjate también en que los ojos estén transparentes y las agallas tengan un color rojo vivo.
Para cocinarlo a la plancha, los filetes son más cómodos y rápidos de preparar, además de resultar más fáciles de comer. Las rodajas, en cambio, conservan muy bien la jugosidad gracias a la espina central y ofrecen un acabado más tradicional.
El mero necesita una cocción corta para quedar en su punto. Si se cocina demasiado tiempo, la carne pierde jugosidad y puede quedar seca. Lo ideal es que el interior quede tierno y jugoso, manteniendo su textura firme.
La sartén o plancha debe estar bien caliente antes de añadir el pescado. Así conseguirás que el exterior se dore ligeramente mientras el interior se cocina de forma uniforme y sin resecarse.
No conviene darle la vuelta demasiado pronto. Cuando el mero esté bien sellado por un lado, se despegará fácilmente de la sartén. Si intentas moverlo antes de tiempo, es fácil que el pescado se rompa.
El mero combina muy bien con acompañamientos sencillos. Para una comida ligera puedes servirlo con limón, verduras o una ensalada fresca. Si prefieres un plato más completo, queda perfecto con patatas fritas, boniato asado o arroz blanco.