Helado de yogur
Un postre frío de yogur griego helado cremoso perfecto para disfrutar en verano de forma más ligera
El helado de yogur es uno de esos postres que apetecen siempre. Es fresco, cremoso y súper refrescante. Además de estar buenísimo, es muy fácil de hacer en casa y no necesitas muchos ingredientes para conseguir un resultado increíble.
Puedes prepararlo con frutas, miel, chocolate o lo que más te guste, creando combinaciones para todos los gustos.
Su textura suave y su sabor ligero lo convierten en una alternativa perfecta a los helados tradicionales, ideal para disfrutar en verano o darte un capricho dulce y refrescante en cualquier momento.
Ingredientes
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400 gramos de yogur griego
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75 gramos de leche condensada
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1/2 cucharadita de vainilla (en pasta)
-
1 cucharadita de miel
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
10 m
Tiempo total
10 m
Alérgenos
Leche
Paso a paso
Hacer helado de yogur en casa es mucho más fácil de lo que parece. Empieza poniendo en un bol 400 g de yogur griego junto con 75 g de leche condensada, ½ cucharadita de pasta de vainilla y 1 cucharada de miel. Mezcla todos los ingredientes con unas varillas o una batidora de mano hasta conseguir una crema suave y homogénea. Si la miel está demasiado espesa, puedes calentarla unos segundos en el microondas para que se integre mejor.
Vierte la mezcla en un recipiente apto para congelador y déjala enfriar durante unas 24 horas. Si tienes heladera, solo tendrás que seguir las instrucciones del fabricante hasta obtener una textura cremosa. Si no tienes, no pasa nada: también puedes hacerlo a mano.
Para conseguir un helado más cremoso y evitar que se formen cristales de hielo, saca el recipiente del congelador cada 30 minutos durante las primeras 2 horas y remueve bien la mezcla con una cuchara o unas varillas.
Después, repite el proceso un par de veces más cada hora. Cuantas más veces lo remuevas, más suave y cremosa quedará la textura final.
Cuando el helado esté listo, sírvelo en cuencos o cucuruchos y acompáñalo con tus toppings favoritos.
Los frutos rojos, la fruta fresca, los frutos secos, el chocolate rallado o un chorrito de miel combinan perfectamente con el sabor suave y cremoso del yogur. También puedes añadir unas hojas de menta para darle un toque todavía más refrescante.
Un postre casero, ligero y perfecto para disfrutar en cualquier momento.
Consejos y trucos
El yogur griego es la mejor opción si buscas un helado más cremoso y suave, ya que tiene una textura más espesa y un mayor contenido en grasa. Además, aporta un sabor más intenso y delicioso.
Si prefieres una versión más ligera, puedes utilizar yogur natural normal o incluso yogur desnatado. El resultado será un helado algo menos cremoso, pero igual de refrescante y perfecto para una opción más suave.
Puedes ajustar el dulzor fácilmente según tus gustos. Añade más miel si te gusta más dulce o utiliza otros endulzantes como sirope de agave, jarabe de arce o incluso yogures ya azucarados o con edulcorante.
La miel no solo sirve para endulzar, también ayuda a mejorar la textura del helado. Gracias a ella, el helado queda más cremoso y se forman menos cristales de hielo al congelarse.
Las heladeras son muy prácticas porque remueven el helado mientras se enfría, consiguiendo una textura más cremosa y uniforme sin apenas esfuerzo.
Si no tienes heladera, no pasa nada. Puedes hacer el helado igualmente removiendo la mezcla varias veces durante las primeras horas de congelación para evitar que se formen demasiados cristales de hielo.
Este helado admite muchísimos toppings y combinaciones. Puedes servirlo con fruta fresca, frutos rojos, mango, kiwi, frutos secos, chocolate rallado, coco, semillas, granola o incluso un crumble casero para darle un toque crujiente.
Es un postre perfecto para dejar preparado con antelación. Solo tienes que guardarlo en el congelador y tendrás una opción refrescante, casera y deliciosa lista para servir en cualquier momento.