Helado de nata
El postre más refrescante con una textura suave y un sabor irresistible
El helado de nata es un clásico que no puede faltar en nuestro recetario, es ideal para tomar en los meses de verano o acompañar otros postres como tartas, bizcochos, frutas frescas, salsas dulces…
La combinación de leche, nata, yemas de huevo y azúcar da como resultado una mezcla rica y cremosa que, una vez congelada, ofrece una textura cremosa espectacular. La clave está en respetar los tiempos de enfriado y trabajar correctamente la mezcla para evitar la formación de cristales de hielo.
Una de las grandes ventajas de hacerlo en casa es que nos permite disfrutar de un helado casero sin conservantes ni ingredientes artificiales. Además, también podemos controlar el nivel de dulzor.
Ingredientes
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2 yemas de huevo M
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80 gramos de azúcar
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250 mililitros de leche entera
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250 mililitros de nata montada (35% MG)
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
15 m
Cocinado
10 m
Tiempo total
25 m
Alérgenos
Huevos
Leche
Paso a paso
Bate las yemas con el azúcar
Batimos con el tenedor 2 yemas de huevo M con 80 g de azúcar en un cuenco amplio hasta que tome un color blanquecino.
Incorpora la leche y la nata
Añadimos 250 ml de leche entera y 250 ml de nata para montar, mezclando bien con una espátula para que todos los ingredientes se integren de manera uniforme.
Manteca en la heladera
Vertemos la mezcla en la máquina heladera y dejamos mantecar durante 20 minutos hasta que tenga la textura adecuada, cremosa y consistente
Si no tienes heladera, vierte la mezcla en un recipiente apto para congelador con tapa. Congela durante unas 3 o 4 horas y remueve enérgicamente con un tenedor o unas varillas cada 30 minutos. Este proceso ayuda a romper los cristales de hielo y consigue un resultado mucho más cremoso.
Sirve el helado
Una vez listo, servimos el helado de nata inmediatamente para disfrutar de una textura más suave o lo conservamos en el congelador durante 1 o 2 horas adicionales si preferimos una consistencia más firme.
Consejos y trucos
Para elaborar el helado, usamos la misma proporción de leche y nata que juntamente con la mezcla de yemas y azúcar, nos proporcionan un helado muy cremoso. Nosotros nos ayudamos de la máquina heladera para prepararlo, pero si no tenéis, conseguimos el mismo resultado sin ella, solo hay que disponerla mezcla en un recipiente con tapa y remover cada 30 minutos durante 3-4 horas, hasta obtener la consistencia adecuada.
La mezcla debe estar completamente fría antes de introducirla en la heladera. Esto acelera el proceso de mantecado y ayuda a conseguir una textura mucho más cremosa. Incluso puedes enfriar previamente el recipiente donde vayas a trabajar.
De hecho, para un helado más cremoso, se recomienda que, una vez la mezcla hecha, enfríala. Cubre el recipiente con film transparente y deja reposar la mezcla en la nevera durante al menos 4 horas. Este enfriado previo ayudará a que el helado adquiera una textura más cremosa durante el mantecado.
Este helado combina especialmente bien con brownies, tartas de chocolate, bizcochos de vainilla o frutas frescas como fresas, melocotones o frutos rojos. Su sabor neutro es perfecto para crear todo tipo de combinaciones sin resultar empalagoso.
Aunque la receta clásica resulta riquísima por sí sola, siempre puedes personalizarla e incorporar ralladura de limón, unas gotas de extracto de vainilla o incluso trocitos de chocolate una vez terminado el mantecado al estilo de una stracciatella.
Si el helado ha estado varias horas en el congelador, es recomendable sacarlo entre 5 y 10 minutos antes de servirlo para que recupere parte de su cremosidad natural y, además, sea mucho más fácil formar bolas perfectas.