Bizcocho sin gluten
Una receta dulce y esponjosa perfecta para disfrutar sin preocuparse por el gluten
Un bizcocho sin gluten no tiene por qué renunciar a una miga tierna, esponjosa y llena de sabor. Esta receta es perfecta para disfrutar de un dulce casero y sencillo, tanto si sigues una alimentación sin gluten como si simplemente quieres probar una alternativa diferente. El secreto está en elegir bien las harinas y respetar las proporciones para conseguir una textura agradable y un bizcocho que se mantenga jugoso. Ideal para el desayuno, la merienda o para acompañar un café.
Ingredientes
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4 huevos L
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1 pizca de sal
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150 gramos de azúcar
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1 cucharadita de vainilla (en pasta)
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125 gramos de yogures griegos
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100 mililitros de aceite de oliva suave
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170 gramos de harina de arroz
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60 gramos de harina de maíz
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16 gramos de impulsor químico sin gluten
Raciones
8
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
30 m
Cocinado
45 m
Tiempo total
1 h 15 m
Alérgenos
Huevos
Leche
Paso a paso
Para elaborar el bizcocho sin gluten, comienza separando las claras de las yemas de 4 huevos, que deben estar a temperatura ambiente. Pon las claras en un bol, añade una pizca de sal y bátelas hasta que empiecen a espumar. Incorpora poco a poco 75 g de azúcar, la mitad de los 150 g indicados en la receta. Continúa batiendo hasta obtener un merengue firme, brillante y que forme picos.
En otro bol amplio, bate las yemas hasta que empiecen a espumar. Añade los 75 g de azúcar restantes y continúa batiendo hasta que la mezcla quede pálida, cremosa y haya aumentado considerablemente de volumen. Incorpora la vainilla en pasta, el yogur griego y el aceite de oliva suave. Bate a velocidad baja hasta obtener una mezcla homogénea.
Tamiza sobre un bol la harina de arroz, la harina de maíz y el impulsor químico sin gluten. Incorpora los ingredientes secos poco a poco a la mezcla de las yemas, mezclando hasta integrarlos. Añade un par de cucharadas de las claras montadas para aligerar la masa y, a continuación, incorpora el resto de las claras en dos o tres veces. Hazlo con movimientos suaves y envolventes para conservar el aire y conseguir un bizcocho más esponjoso.
Prepara un molde desmontable de 18-20 cm de diámetro. Cubre la base con papel de horno y coloca también una tira de papel alrededor de las paredes, procurando que sobresalga unos 4-5 cm del borde. Vierte la masa en el molde y alisa ligeramente la superficie.
Introduce el bizcocho en el horno precalentado a 170 ºC, con calor arriba y abajo, y hornea durante 45 minutos. Para comprobar que está hecho, pincha el centro con un palillo o un cuchillo fino; debe salir limpio y seco. Saca el bizcocho del horno y déjalo reposar durante 10 minutos antes de desmoldarlo. Después, colócalo sobre una rejilla y deja que se enfríe por completo.
Una vez frío, espolvorea la superficie con azúcar glas. Ya tienes listo este bizcocho sin gluten, perfecto para disfrutar en cualquier momento.
Consejos y trucos
Asegúrate de que todos los ingredientes sean sin gluten. Si necesitas que el bizcocho sea apto para personas con celiaquía, no basta con utilizar harinas naturalmente sin gluten: comprueba siempre el etiquetado y busca que los productos estén certificados o lleven la mención «sin gluten». Presta especial atención al impulsor químico o levadura de repostería, ya que algunos pueden contener gluten o presentar riesgo de contaminación cruzada.
Utiliza los huevos a temperatura ambiente. Es especialmente importante en este tipo de bizcochos, ya que las claras se montan mejor y las yemas incorporan más aire. En general, es un buen truco para conseguir bizcochos más ligeros y esponjosos.
Elige un molde de 18-20 cm para conseguir un bizcocho alto. Un molde demasiado grande hará que la masa quede más extendida y el resultado será un bizcocho más bajo. Además, forrar las paredes con papel de horno ayuda a que la masa pueda subir sin pegarse y favorece que crezca de forma más uniforme y recta, especialmente cuando sobresale unos centímetros por encima del borde.
Dale otros matices de sabor. Aunque la vainilla aporta un aroma suave y agradable, puedes personalizar el bizcocho añadiendo ralladura de naranja o limón, canela, jengibre u otras especias. Incorpóralas a la mezcla de las yemas para que se distribuyan bien por toda la masa.
Úsalo como base para una tarta. Su textura y su altura lo convierten en una buena base para preparar una tarta decorada. Una vez completamente frío, puedes abrirlo por la mitad y rellenarlo con nata, crema, chocolate, mermelada o la elaboración que más te guste, siempre comprobando que todos los ingredientes sean sin gluten.