Mousse de queso
Un postre de mousse fresco, cremoso y perfecto para preparar con antelación
La mousse de queso es una receta muy fácil de preparar ideal para tener en la nevera en los días calurosos. Con pocos ingredientes y sin necesidad de horno tenemos un postre delicioso.
Para elaborarla mousse de queso solo necesitamos un queso de untar, nata para montar y azúcar glas para endulzar. A nosotros nos gusta añadir un poco de extracto de vainilla, pero azúcar avainillado u otro aroma también sería una opción. La cantidad de azúcar es al gusto, podéis añadir si al probar la mezcla os parece que necesita más.
Como alternativa al queso de untar, podemos elegir queso tipo ricotta, que debemos batir bien para eliminar todos los grumos y quede una textura suave.
Para servir, nos gusta usar fruta fresca o, si no tenemos, un poco de mermelada o ralladura de naranja o mandarina. Para hacerlo más completo, podemos añadir en el fondo del vasito unas galletas trituradas y cubrir entonces con la mousse de queso.
Una vez preparada la mousse de queso, podemos reservarla hasta dos días en la nevera, bien tapada con film transparente. Añadimos entonces la fruta antes de servir.
Ingredientes
-
200 mililitros de nata para montar (35% MG)
-
150 gramos de queso crema a temperatura ambiente
-
40 gramos de azúcar glas
-
1 cucharadita de extracto de vainilla
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
15 m
Tiempo total
15 m
Alérgenos
Leche
Paso a paso
Batimos con las varillas 200 ml de nata para montar hasta que se formen picos, la textura será parecida al yogur griego. Reservamos.
Batimos 150 g de queso tipo Philadelphia con 40 g de azúcar glas y 1 cucharadita de extracto de vainilla.
Agregamos la nata al queso batido con la ayuda de una espátula hasta que esté totalmente incorporado.
Repartimos la mezcla en vasitos (nos podemos ayudar de una manga pastelera) y dejamos enfriar 2 horas en la nevera.
Servimos el mousse de queso con fruta fresca, una cucharada de mermelada al gusto o con ralladura de naranja o mandarina, como hemos hecho nosotros.
Consejos y trucos
Mientras que la nata debe estar muy fría para montar correctamente, el queso crema conviene que esté a temperatura ambiente para que se integre mejor con el azúcar y evitar la aparición de pequeños grumos que podrían afectar a la textura final del postre.
Es tentador mezclar rápidamente para terminar antes, pero hacerlo de forma brusca sólo hará que la mousse pierda aire. Dedicar unos minutos a integrar la nata con suavidad marcará la diferencia entre una mousse densa y una realmente ligera y esponjosa.
Aunque la vainilla aporta un aroma delicioso, puedes variar ligeramente la receta añadiendo ralladura de limón, naranja, canela o incluso unas cucharadas de cacao en polvo.
Si quieres convertir esta mousse de queso en un postre más completo, coloca en el fondo del vaso unas galletas trituradas, granola o frutos secos picados. El contraste entre la cremosidad de la mousse y el toque crujiente resulta especialmente agradable.
Una de las grandes ventajas de esta receta es que mejora tras unas horas de reposo. Puedes prepararla por la mañana o incluso el día anterior y mantenerla en la nevera hasta el momento de servir. Así tendrás el postre listo sin necesidad de cocinar a última hora.
Preguntas y respuestas
¿Se puede hacer mousse de queso con ricotta?
Sí. De hecho, la ricotta es una excelente alternativa al queso crema. Eso sí, conviene batirla muy bien antes de utilizarla para eliminar posibles grumos y conseguir una textura más fina y homogénea.
¿Cuánto tiempo dura la mousse de queso en la nevera?
Bien conservada en recipientes tapados o cubierta con film transparente, puede mantenerse en perfectas condiciones durante unos dos días. Lo ideal es añadir la fruta o los toppings justo antes de servir.
¿Se puede congelar el mousse?
No es la opción más recomendable, aunque si exista la posibilidad de congelarla. Eso sí, hay que tener presente que al descongelarse la textura suele perder parte de su cremosidad y puede separarse ligeramente, por eso es preferible disfrutarla recién hecha o tras unas horas en la nevera.
¿Con qué acompañar la mousse de queso?
La fruta fresca es una de las mejores opciones, especialmente fresas, frutos rojos, mango o melocotón. También combina muy bien con mermeladas caseras, chocolate rallado, caramelo o unas sencillas galletas trituradas para aportar un toque crujiente.