Flamenquines cordobeses
Un plato típico andaluz crujiente por fuera y jugoso por dentro ideal para compartir
El flamenquín cordobés es una especialidad tradicional de Córdoba. El plato consiste en un rollo de lomo de cerdo relleno de jamón serrano, que se empana y se fríe hasta conseguir un exterior dorado y crujiente, mientras el interior queda tierno y jugoso.
Suele servirse caliente, acompañado de patatas fritas. Es muy habitual encontrarlo en bares y tabernas, donde se disfruta tanto en almuerzos como en cenas informales, especialmente en compañía de familiares o amigos.
Ingredientes
-
1 kilo lomo de cerdo
-
sal
-
pimienta negra molida
-
8 lonchas de jamón serrano
-
2 huevos
-
200 gramos de pan rallado
-
aceite para freír
-
2 patatas
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
30 m
Cocinado
30 m
Tiempo total
60 m
Alérgenos
Huevos
Gluten
Paso a paso
Corta 1 kg de lomo de cerdo en 8 filetes gruesos. Abre cada uno por la mitad, sin llegar a separarlos del todo, como si fueran libritos (también puedes pedírselo al carnicero).
Colócalos entre papel film y aplánalos bien con un mazo o rodillo hasta que queden finos y uniformes.
Salpimienta los filetes por ambos lados. Coloca una loncha de jamón serrano en cada uno y enróllalos sobre sí mismos, formando cilindros compactos y finos.
Bate 2 huevos en un plato y pon los 200 g de pan rallado en otro. Pasa cada rollo primero por huevo y después por pan rallado, asegurándote de que queden bien cubiertos. Si quieres un empanado más crujiente, repite el proceso.
Calienta abundante aceite en una sartén hasta unos 170ºC. Fríe los flamenquines en tandas, sin amontonarlos, para que el aceite no pierda temperatura. Dales la vuelta para que se doren de forma uniforme. Cuando estén bien dorados, pásalos a papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Mientras tanto, prepara las patatas fritas. Pela y corta 2 patatas grandes en tiras gruesas. Fríelas primero a fuego medio-bajo durante unos 10 minutos para que se cocinen por dentro. Después, sube el fuego para dorarlas y dejarlas crujientes.
Sirve los flamenquines recién hechos acompañados de las patatas fritas. También puedes añadir una ensalada o unos tomates cherry para completar el plato.
Consejos y trucos
Puedes añadir una tira de queso junto al jamón, aunque no sea la versión más tradicional. Un tipo de queso que funda bien, como mozzarella o semicurado, le da un interior más jugoso y un extra de sabor muy agradable.
Además de la sal y la pimienta, prueba a condimentar la carne con ajo en polvo, cebolla en polvo o incluso un toque de pimentón. Son pequeños detalles que marcan la diferencia y aportan más profundidad al sabor.
Es importante aplastar bien los filetes hasta que queden finos y uniformes. Así se enrollan mejor, se cocinan de manera más homogénea y el resultado final es más equilibrado.
La fritura es clave: el aceite debe estar en torno a los 170ºC. Si está demasiado frío, los flamenquines absorberán aceite; si está muy caliente, se dorarán demasiado rápido por fuera y quedarán crudos por dentro. Fríelos en tandas y sin amontonarlos.
Si buscas un acabado más crujiente, puedes hacer un doble empanado, pasándolos dos veces por huevo y pan rallado. Esto crea una capa exterior más consistente y dorada.