Endivias con roquefort
Una receta fácil y original de endivias crujientes con crema de roquefort y nueces
Las endivias con roquefort son la receta clásica en la que servimos esta hortaliza sin cocinar, acompañada de una salsa de roquefort que combina a la perfección con el matiz amargo de las endivias y el toque crujiente que aportan las nueces troceadas.
Es perfecto para servir en ocasiones especiales o como aperitivo en una comida con invitados. Con la ventaja, además, de no necesitar cocción, lo convierte en una opción ideal cuando necesitas algo rápido, pero con un resultado que parezca mucho más elaborado. Se trata de una de esas recetas pequeñas en cuanto a cantidad de ingredientes, ¡pero muy grande en sabor!
Ingredientes
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100 gramos de queso roquefort
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100 mililitros de nata para cocinar
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pimienta blanca (opcional)
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1 endivia
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1 cucharada de nueces
Raciones
2
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
10 m
Tiempo total
10 m
Alérgenos
Leche
Frutos de cáscara
Paso a paso
Aplastamos 100 g de queso roquefort en un plato con un tenedor, para que quede bien desmenuzado.
Agregamos poco a poco 100 ml de nata para cocinar al queso roquefort, mezclando bien hasta que esté totalmente integrado. Probamos y pimentamos al gusto para potenciar su sabor.
Mientras, cortamos el tronco de 1 endivia y luego ésta por la mitad a lo largo. Separamos las hojas con cuidado para que queden enteras.
Disponemos las hojas de endivia en un plato o fuente.
Repartimos parte de la crema de roquefort en los huecos y decoramos con 1 cucharada de nueces picadas groseramente. Servimos el resto de la crema en un cuenco para que cada comensal se sirva al gusto.
Consejos y trucos
Para elaborar este plato, nos gusta elegir endivias de tamaño pequeño, que son más fáciles de comer y normalmente son menos amargas.
Si las endivias te resultan demasiado amargas, puedes retirar el corazón de la base (la parte más dura y blanca), que es donde se concentra ese sabor. De esta manera se suaviza mucho el conjunto sin perder su esencia.
Podemos hacer la salsa de roquefort con antelación y reservarla en la nevera hasta servir, entonces la sacamos 30 minutos antes de comer, para que no esté muy fría ni resulte demasiado densa.
Para una salsa más fina, podemos mezclarla con varillas o incluso darle un golpe de batidora. La textura resultará más aireada y uniforme.
No todos los quesos roquefort tienen la misma potencia. Si el tuyo es especialmente fuerte, siempre puedes añadir un poco más de nata líquida para suavizarlo.
Podemos tostar ligeramente las nueces en una sartén sin aceite durante uno o dos minutos para intensificar su sabor y aportar así un contraste aún más interesante a la salsa roquefort.
Esta receta es muy sencilla de personalizar sustituyendo o agregando otros ingredientes. También son muy populares, por ejemplo, las endivias con roquefort y anchoas. Un pescado que le dará mucho sabor y un contraste aun más marcado al conjunto.