Crema de guisantes
Una receta vegana muy fácil de preparar.
La crema de guisantes es una receta suave, ligera y llena de color, perfecta para disfrutar de las verduras de una forma reconfortante. Su textura cremosa y su sabor ligeramente dulce hacen de este plato una opción sencilla y deliciosa, ideal tanto para una comida ligera como para una cena. Fácil de preparar y muy versátil, puede acompañarse con un toque de hierbas frescas, semillas o un chorrito de aceite de oliva.
Al estar elaborada con nata de soja, es una receta vegana perfecta también para quienes buscan opciones más ligeras o aptas para intolerancias a la lactosa, sin renunciar por ello a una textura sedosa y envolvente. Además, al utilizar guisantes congelados, es una receta que se puede preparar en cualquier época del año, sin depender de la temporada, lo que la convierte en un recurso socorrido para esos días en los que apetece algo rico y reconfortante sin complicarse demasiado.
Ingredientes
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500 gramos de guisantes congelados
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1 patata
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1 cebolla
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150 mililitros de nata de soja para cocinar
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500 mililitros de agua
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sal
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pimienta
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aceite
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
15 m
Cocinado
30 m
Tiempo total
45 m
Alérgenos
Soja
Paso a paso
Pela y corta la patata y la cebolla.
Dora en una cazuela con aceite la cebolla, cuando pasen 5 minutos, añade la patata, salpimienta y rehoga 5 minutos más.
Pasado el tiempo añade los guisantes y añade el agua, tapa y cocina a fuego bajo 15 minutos.
Cuando la patata esté blanda, puede necesitar 5 minutos más, añade la nata de soja y tritura todo con una batidora. Añade un chorrito de agua si quieres una textura más líquida.
Sirve en un plato hondo o cuenco y decora con unos guisantes cocidos y unos picatostes.
Consejos y trucos
Pocha bien la cebolla, ya que una buena base aportará mucho sabor al conjunto de la crema.
Asegúrate de que la patata esté completamente blanda antes de triturar, ya que de lo contrario la crema puede quedar con grumos y perder esa textura sedosa tan característica.
Si prefieres una crema más ligera, añade un poco más de agua al triturar; si la quieres más densa, reduce la cantidad de líquido o deja cocinar unos minutos más antes de triturar.