Cebolla pochada
Cómo pochar cebolla correctamente y conseguir una textura suave y dulce
La cebolla pochada es uno de esos básicos de cocina que, aunque sencillo, marca la diferencia en infinidad de recetas. Cocinada lentamente a fuego suave, la cebolla se transforma: pierde su intensidad inicial y se vuelve suave, dulce y llena de matices. Es el punto de partida perfecto para guisos, salsas, tortillas o como acompañamiento para carnes y pescados.
En esta receta te enseñamos cómo pochar cebolla paso a paso, sin que llegue a ser cebolla caramelizada, para conseguir esa textura tierna y ese sabor equilibrado que elevan cualquier plato. Con pocos ingredientes y un poco de paciencia, lograrás un resultado digno de cualquier cocina profesional.
Ingredientes
-
2 cebolla
-
aceite de oliva
-
sal
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
10 m
Cocinado
45 m
Tiempo total
55 m
Paso a paso
Corta la cebolla en vertical, desde el tallo hasta el bulbo, y corta en rodajas. Aquí puedes dejar el corte en juliana o picarla en daditos finos, dependiendo del uso final. Cuanto más fino el corte se pochará más rápido y liberará más jugos y azúcar.
En una sartén con aceite ya caliente, añadimos la cebolla, removemos bien para que se impregne del aceite y la cocinamos a fuego bajo y con la tapa puesta.
Cocina durante 40-50 minutos removiendo con frecuencia y manteniendo el fuego bajo para evitar que la cebolla se queme.
Cuando la cebolla esté casi lista, añadimos una pizca de sal y removemos para que termine de soltar agua. Dejamos cocinar unos minutos más hasta que termine de estar tierna y algo translúcida.
La cebolla pochada estará lista, en su punto perfecto, cuando esté translúcida, suave y ligeramente dorada, pero sin llegar a caramelizarse en exceso.
Consejos y trucos
El resultado final tiene que ser una cebolla ligeramente dorada, translúcida y blanda al morder.
Cocinar la cebolla tapada al principio ayuda a que libere su agua y se cocine en su propio vapor acelerando el proceso sin necesidad de subir la temperatura y evita que se queme.
Podemos salar al principio, pero puede que se cueza antes de tiempo por el agua que suelta.
Vigila el fuego para controlar el punto de cocinado, si está muy fuerte puede dorarla en exceso y antes de tiempo por qué lo quedaría cruda por dentro. La cebolla pochada no debe freírse, sino cocinarse lentamente.
No hace falta estar removiendo constantemente, pero sí que conviene vigilarla cada pocos minutos para evitar que se pegue.
Puedes usar aceite de oliva, mantequilla o aceite de coco para cambiar el matiz del sabor.
Añade suficiente aceite desde el principio para que la cebolla no se seque. Si ves que durante la cocción se queda sin grasa, puedes añadir un poco más, pero siempre poco a poco.