Receta tradicional
Casadielles
Un dulce tradicional asturiano crujiente por fuera y jugoso por dentro
Las casadielles son uno de los dulces más emblemáticos de la repostería tradicional asturiana. Se consumen principalmente durante el Antroxu (Carnaval), aunque también son habituales en fiestas populares, romerías y celebraciones familiares a lo largo del año.
Originarias de Asturias, estas pastas fritas rellenas de nuez, azúcar, anís y limón forman parte del recetario doméstico transmitido de generación en generación. El nombre «casadiella» procede del diminutivo de casa o casada, en referencia a un dulce hecho en el hogar, sencillo y ligado a la cocina familiar. Destacan por su masa casera fina y crujiente, que envuelve un relleno aromático y jugoso, y por su equilibrio entre dulzor y frescor cítrico.
Doradas, fragantes y cubiertas de azúcar, las casadielles representan la identidad culinaria asturiana y el valor de la cocina tradicional hecha con paciencia y buenos ingredientes.
Índice de contenidos
Ingredientes
Para la masa:
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500 gramos de harina
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75 gramos de mantequilla
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75 gramos de manteca de cerdo
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100 mililitros vino blanco
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1 huevo XL
Para el relleno:
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250 gramos de nueces
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100 gramos de azúcar
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1 cucharada de licor de anís
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1 limón (ralladura)
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1 cucharada de agua
Raciones
12
Coste
Bajo
Dificultad
Media
Preparación
45 m
Cocinado
15 m
Tiempo total
60 m
Alérgenos
Gluten
Leche
Sulfitos
Huevos
Frutos de cáscara
Paso a paso
Comienza preparando la masa de las casadielles. Pon en un bol la harina junto con la mantequilla en pomada y la manteca de cerdo.
Mezcla con las yemas de los dedos hasta obtener una textura arenosa. A continuación, añade el vino blanco y el huevo.
Mezcla primero con una cuchara de madera y después amasa hasta conseguir una masa lisa y homogénea. Cúbrela y déjala reposar mientras preparas el relleno.
Para el relleno, pica las nueces en un robot de cocina. Añade el azúcar, el licor de anís y la ralladura de limón. Mezcla bien y, para obtener una pasta manejable, incorpora una cucharada de agua. Reserva.
Divide la masa en doce porciones más o menos iguales. Lo más práctico es formar un círculo y cortarlo en triángulos, como si fuera un pastel. Estira cada porción hasta formar un rectángulo de unos 10-12 cm de largo por unos 8 cm de ancho, con un grosor fino.
Coloca el relleno en el centro, sin llegar a los bordes, y dobla la masa sobre sí misma por ambos lados. Da la vuelta a las casadielles y sella los bordes con un tenedor.
Calienta abundante aceite de oliva en una sartén. La temperatura ideal debe situarse entre 170 y 180ºC. Fríe las casadielles en tandas pequeñas para no bajar la temperatura del aceite. Dóralas primero por un lado y, cuando empiecen a tomar color, dales la vuelta.
Retíralas a una fuente con papel absorbente y, aún calientes, pásalas por azúcar. Deja enfriar las caradielles antes de servir y ¡a disfrutar!
Consejos y trucos
La forma más tradicional de hacerlas es fritas, ya que así se consigue una masa crujiente y dorada, con un interior jugoso y aromático.
Si buscas una versión más ligera, puedes hornearlas o incluso prepararlas en freidora de aire; no quedarán iguales que fritas, pero el resultado es muy agradable.
Estira la masa bien fina para evitar que queden pesadas y lograr el contraste perfecto entre el exterior crujiente y el relleno.
El relleno clásico se hace con nueces, aunque en algunas recetas tradicionales se sustituyen parte o todas por avellanas, que aportan un sabor más suave.
No pongas relleno cerca de los bordes: deja espacio suficiente para sellarlas bien y evitar que se abran durante la fritura.
Fríelas en tandas pequeñas y a temperatura controlada, entre 170 y 180ºC, para que no absorban aceite y se cocinen de forma uniforme.
Pásalas por azúcar cuando aún están calientes, así se adhiere mejor y quedan más sabrosas.