Carpaccio de pulpo
Un entrante ligero y sofisticado ideal para disfrutar del pulpo de forma diferente
El carpaccio de pulpo es un aperitivo fresco, ligero y lleno de sabor. La clave está en no complicarlo: un aliño sencillo con un buen aceite de oliva virgen extra, un toque de sal y unas gotas de cítrico son más que suficientes para dejar que el pulpo sea el verdadero protagonista.
Se sirve bien frío, cuando está en su mejor momento, y resulta perfecto para picar antes de la comida, compartir en el centro de la mesa o acompañar con una copa de vino o una cerveza bien fría. Un entrante fácil de disfrutar y que siempre apetece.
Ingredientes
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250 gramos de pulpo cocido
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sal en escamas
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1 limón
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1/2 cucharadita de pimentón
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1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
Raciones
2
Coste
Medio
Dificultad
Fácil
Preparación
10 m
Tiempo total
10 m
Alérgenos
Moluscos
Paso a paso
Para conseguir un carpaccio con láminas muy finas, envuelve los 250 g de pulpo cocido en papel film formando un cilindro compacto. Llévalo al congelador durante 3 o 4 horas, hasta que esté firme, pero sin llegar a congelarse por completo. De esta forma será mucho más fácil cortarlo.
Retira el pulpo del congelador y córtalo en láminas lo más finas posible. Lo ideal es utilizar una mandolina para conseguir un grosor uniforme, aunque también puedes hacerlo con un cuchillo bien afilado si prefieres o no dispones de una.
Coloca las láminas de pulpo sobre un plato, ligeramente superpuestas para que queden bien presentadas. Sazónalas con unas escamas de sal, añade el zumo de medio limón y reparte por encima una cucharada de aceite de oliva virgen extra. Termina espolvoreando un poco de pimentón dulce, picante o ahumado, según tu preferencia.
Reserva el carpaccio en la nevera hasta el momento de servir para que esté bien frío. Así los sabores se asentarán y el pulpo tendrá una textura más agradable. Solo queda llevarlo a la mesa y disfrutarlo como aperitivo o entrante.
Consejos y trucos
Si partes de pulpo fresco, primero hay que cocerlo. Pon una olla con abundante agua a hervir y asusta el pulpo introduciendo y sacando los tentáculos tres veces antes de dejarlo dentro. Después, cuécelo a fuego suave hasta que esté tierno (normalmente entre 40 y 60 minutos, según el tamaño). Déjalo enfriar por completo y refrigéralo bien antes de cortarlo para conseguir láminas finas y limpias.
Para hacer un buen carpaccio, la mejor parte son los tentáculos. Tienen un grosor más uniforme, una textura firme y permiten obtener unas rodajas mucho más vistosas.
Corta el pulpo lo más fino que puedas. Así la textura será mucho más agradable y el aliño se repartirá de forma uniforme por toda la superficie.
El aliño no tiene por qué llevar solo limón. También puedes probar con naranja, lima o yuzu para darle un toque diferente sin restarle protagonismo al pulpo.
El pimentón es uno de los ingredientes que más cambia el resultado final. Puedes utilizar pimentón dulce, picante o incluso ahumado, según el sabor que más te guste.
La sal en escamas es una gran aliada en este plato. Además de sazonar, aporta un ligero toque crujiente que se aprecia en cada bocado.
Sírvelo siempre bien frío. Es cuando mejor se aprecia su textura y el conjunto resulta mucho más fresco y apetecible.
No te pases con el aliño. Un buen aceite de oliva virgen extra, un toque de cítrico y los condimentos justos son suficientes para que el sabor del pulpo siga siendo el protagonista.