Ni vinagre ni bicarbonato: así deberías lavar la fruta y la verdura para no estropearla

El error al limpiar frutas y verduras que puede hacer que pierdan nutrientes

Cómo lavar fruta y verdura
Cómo lavar fruta y verdura

Abrir el grifo, pasar un poco de agua y listo. ¿Acaso hace falta algo más lavar frutas y verduras? Los mitos que circulan y los consejos contradictorios que podemos leer sobre este gesto tan cotidiano son tantos que ya no sabemos qué creer y qué no.

Hay quien las deja en remojo durante media hora, quien usa vinagre, bicarbonato o incluso jabón para desinfectar mejor. El problema es que algunos de esos métodos no solo son innecesarios, sino que además pueden llegar a afectar a la textura, el sabor e incluso hacer que las verduras y frutas pierdan parte de sus nutrientes.

El biólogo e investigador, Manuel Gras, explica en Hogarmania en detalle cómo limpiar las verduras y frutas, cuándo hay que desinfectar y qué ocurre con los pesticidas. La buena noticia, ya te lo adelantamos, es que no requiere productos raros ni pasos complicados. De hecho, en la mayoría de los casos, el método más recomendable es también ¡el más sencillo! ;)

¿Por qué hay que lavar frutas y verduras aunque parezcan limpias?

Aunque una manzana brille o una lechuga parezca perfecta, eso no significa que esté libre de suciedad o microorganismos. De hecho, aunque no lo percibamos a simple vista, las frutas y verduras pueden contener desde restos de tierra y polvo, hasta bacterias, residuos superficiales de pesticidas o incluso microorganismos procedentes del suelo, riego, cosecha, transporte o misma manipulación.

Por eso, organismos como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomiendan lavar siempre frutas y verduras antes de consumirlas, especialmente si van a comerse crudas.

No confundas limpiar con desinfectar

Uno de los fallos más habituales es pensar que cuanto más fuerte, mejor. Hay quien incluso utiliza jabón, detergente o lejía doméstica para lavar alimentos, lo cual no está recomendado.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recuerda que los detergentes y productos de limpieza pueden dejar residuos químicos no aptos para el consumo y que pueden atentar contra nuestra salud a corto y largo plazo.

Limpiar una manzana con agua
Limpiar una manzana con agua

Asimismo, tampoco hace falta convertir la fruta en un alimento estéril sometiéndolas a una limpieza excesivamente agresiva. El objetivo es reducir suciedad y carga microbiana superficial, no eliminar toda forma de vida microscópica.

¿Cuándo sí tiene sentido usar desinfectantes alimentarios?

En casa, normalmente no es necesario utilizar desinfectantes. Es más, en la mayoría de las ocasiones es suficiente con lavar la fruta y la verdura (te explicamos a continuación cómo).

Es en casos y situaciones concretas como en las cocinas profesionales o ante personas vulnerables en las que sí que se recomienda utilizar desinfectantes específicos para alimentos

Eso sí, deben ser productos específicos para uso alimentario y utilizarse siguiendo exactamente las instrucciones del fabricante, nunca sustituyendo por lejía doméstica o mezclas caseras improvisadas, ya que pueden suponer un riesgo para nuestra salud.

¿Y qué pasa con los pesticidas?

Este es uno de los temas que más dudas (y preocupación) genera y lo entendemos. Manuel Gras puntualiza que «es importante ser realistas y tener algo bien claro: lavar no elimina todos los residuos de pesticidas», pero continua: «Sin embargo, también es cierto que lavar reduce la inmensa mayoría de los que están en la superficie».

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recuerda que los alimentos comercializados en Europa están sometidos a controles y límites máximos regulados para pesticidas. Un truco muy sencillo, además, es consumir siempre que se pueda productos de temporada y de proximidad, ya que necesitarán menos pesticidas y fertilizantes para crecer.

Pelar ciertas frutas puede reducir todavía más esos restos, aunque también elimina parte de la fibra y nutrientes presentes en la piel, por lo que no siempre es lo más interesante (¿Sabías que el kiwi se come sin pelar?).

El método más eficaz para la mayoría de frutas y verduras

Y aquí viene la parte que más suele sorprender, pero lo cierto es que en la mayoría de los casos basta con agua potable corriente. Agua abundante y un poco de fricción, concretamente.

Es decir, el método más recomendado consiste simplemente en lavar bajo el grifo, frotar suavemente con las manos e insistir en las zonas con más suciedad.

En verduras de raíz como patatas o zanahorias, también puede utilizarse un cepillo específico para alimentos.

Lavar las hojas separadas de la lechuga
Lavar las hojas separadas de la lechuga

En verduras de hoja (lechuga, espinaca, acelga…) lo mejor es separar las hojas y lavarlas (un lavado rápido, nada de reposo) de una en una para retirar la tierra, polvo o microorganismos que puedan acumularse entre ellas. Y recuerda siempre retirar y descartar las exteriores, aunque no estén perfectas a la vista.

Este sistema ayuda a eliminar buena parte de la suciedad superficial sin dañar el alimento.

¡Ojo con dejar las verduras en remojo demasiado tiempo!

Aquí es donde mucha gente mete la pata sin ser consciente siquiera y es que el agua también arrastra nutrientes. Vitaminas hidrosolubles como la vitamina C o algunas del grupo B pueden perderse parcialmente cuando las verduras permanecen mucho tiempo sumergidas en agua.

«Es precisamente la pérdida de nutrientes el único riesgo real que tiene esta práctica, siempre y cuando no se nos ocurra guardar húmeda fruta y verdura en la nevera… ¡Completamente prohibido!», advierte el biólogo.

Y es que este es un detalle que mucha gente olvida después de lavar, ya que no basta con limpiar bien si luego se conserva mal. Guardar frutas o verduras húmedas en la nevera favorece el deterioro y puede acelerar la aparición de moho. Por eso, después de lavarlas, debemos secarlas suavemente, pero bien, antes de almacenarlas, especialmente en el caso de hojas verdes o frutas delicadas.

Maitane Pinedo

Maitane Pinedo es periodista graduada por la UPV/EHU especializada en comunicación gastronómica, con más de cinco años de experiencia en Cocinatis. Ha trabajado mano a mano con cocineros profesionales para crear recetas y contenidos desde cero, y colabora también en Cocina Abierta. Su enfoque práctico y cercano, junto a su formación continua en SEO y redacción digital, la convierten en una voz de referencia para quienes quieren aprender a cocinar paso a paso.

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