Fideuá de carne
Una opción ideal para una comida familiar o entre amigos.
La fideuá de carne es una excelente alternativa para quienes buscan disfrutar de este plato con un toque diferente al marinero. Se trata de una variedad deliciosa que destaca por su sabor intenso y reconfortante.
En esta ocasión, hemos elegido lomo de cerdo como ingrediente principal; una carne magra, tierna y muy versátil que combina de maravilla con el fideo tostado. Al dorar bien los tacos de lomo, conseguimos un fondo con mucho carácter que se transmite a todo el guiso.
Es una opción ideal para una comida familiar o entre amigos, ofreciendo un matiz casero y sabroso que suele gustar a todo el mundo. Sin duda, una receta infalible para salir de la rutina.
Ingredientes
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500 gramos de lomo de cerdo
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sal
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pimienta molida
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50 mililitros de aceite de oliva
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2 dientes de ajo
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1/2 cebolla
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1 pimiento verde
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100 mililitros de tomate triturado
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1/2 cucharadita de pimentón
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350 gramos de fideos para fideuá
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1 litro de caldo de carne
Raciones
4
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
20 m
Cocinado
40 m
Tiempo total
60 m
Alérgenos
Gluten
Paso a paso
Comienza preparando los ingredientes: corta 500 g de lomo de cerdo en dados de tamaño bocado, retirando el exceso de grasa si fuera necesario. Aparte, pela y pica finamente 2 dientes de ajo, media cebolla blanca y un pimiento verde, asegurándote de que los trozos sean uniformes para una cocción pareja.
Salpimienta la carne al gusto con pimienta recién molida. En una cazuela amplia, calienta un par de cucharadas de aceite de oliva a fuego fuerte y sella los trozos de cerdo hasta que estén bien dorados por fuera, pero jugosos por dentro. Una vez listos, retíralos de la cazuela y resérvalos en un plato aparte.
En la misma cazuela, aprovechando los jugos de la carne, añade dos cucharadas más de aceite y sofríe el ajo. Antes de que tome color, incorpora la cebolla con una pizca de sal para que sude; si ves que se pega, añade un chorrito de agua para ablandarla. Cuando esté transparente, agrega el pimiento y póchalo todo junto. Finalmente, vierte 100 ml de tomate triturado y cocina a fuego lento hasta obtener un sofrito espeso y reducido.
Limpia ligeramente el fondo si es necesario, añade el resto del aceite de oliva y tuesta 350 g de fideos para fideuá. Es fundamental mantener un fuego medio y no dejar de remover en ningún momento para que los fideos se doren de forma homogénea sin quemarse, lo que aportará un sabor tostado delicioso al plato.
Reincorpora la carne reservada y el sofrito de verduras a la cazuela con los fideos tostados. Remueve bien durante un minuto para que la pasta absorba todos los aromas y sabores. Acto seguido, vierte 1 litro de caldo de carne (preferiblemente caliente para no cortar la cocción) hasta cubrirlo todo.
Sube la intensidad del fuego y cocina a fuego alto durante los primeros 5 minutos. Transcurrido ese tiempo, baja a fuego medio-bajo y mantén la cocción unos 10 minutos más. Vigila el punto del fideo; la fideuá estará lista cuando el caldo se haya consumido por completo y los fideos comiencen a curvarse ligeramente hacia arriba.
¡Y listo! Disfruta de la fideuá de carne acompañada de un ali oli casero.
Consejos y trucos
No tienes por qué limitarte al lomo de cerdo; puedes usar otras carnes como pollo, conejo o incluso ternera. Si prefieres piezas con hueso como las costillas, aportarás mucho más sabor al conjunto, aunque en ese caso tendrás que ajustar los tiempos de cocción de la carne para que quede bien tierna antes de añadir los fideos.
Ten en cuenta que el tiempo de cocinado variará dependiendo de la grosura de los fideos que elijas. Existen varias opciones en el mercado, desde el fideo fino, que se hace en apenas un par de minutos, hasta el fideo grueso con agujero típico de la fideuá, que requiere una cocción más larga y pausada.
El sofrito es el paso que más tiempo lleva en toda la receta para que quede bien reducido y sabroso. Un buen truco es dejarlo hecho con antelación, incluso el día anterior, para que cuando quieras preparar el plato solo tengas que dorar la pasta y añadir el caldo.
Es fundamental que tuestes los fideos en el aceite de la cazuela antes de incorporar el líquido. Este proceso crea una capa que evita que la pasta se pase de punto y ayuda a que los fideos queden sueltos, con un color dorado y un sabor tostado muy característico.
Asegúrate siempre de que el caldo que añadas a la fideuá esté muy caliente o hirviendo. Si viertes el caldo frío, cortarás la temperatura de la cocción bruscamente, lo que puede afectar negativamente a la textura final de la carne y de la pasta.
Lo ideal es servir la fideuá acompañada de una buena salsa alioli, ya que su toque de ajo y su cremosidad combinan a la perfección con el sabor intenso de la carne y el sofrito reducido, elevando el plato a otro nivel.