Caballa a la plancha
Una receta perfecta para una comida o cena rápida.
La caballa a la plancha es una de esas recetas sencillas que permiten disfrutar de todo el sabor de un buen pescado azul. Es un pescado económico, con una carne firme, jugosa y de sabor marcado, que resulta especialmente sabroso cuando se cocina a la plancha.
Además, al tratarse de un pescado graso, no necesitamos añadir demasiado aceite durante la cocción: su propia grasa se irá fundiendo con el calor y ayudará a que la carne quede jugosa.
Solo hay que procurar que la plancha esté bien caliente y controlar el tiempo para no resecarla. Al servirla, unas gotas de limón aportan frescura y ayudan a equilibrar y desgrasar ligeramente su sabor, convirtiéndola en un plato sencillo y lleno de matices.
Ingredientes
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1 caballa
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sal
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pimienta molida
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1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
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limón
Raciones
1
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
10 m
Cocinado
5 m
Tiempo total
15 m
Alérgenos
Pescado
Paso a paso
Si no te la han preparado en la pescadería, limpia la caballa retirando las vísceras y la cabeza. Ábrela y elimina la espina central para obtener dos filetes. Sazona los filetes con sal y pimienta recién molida por ambos lados.
Pon una sartén antiadherente o una parrilla al fuego y añade 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra. Cuando esté bien caliente, coloca los filetes de caballa con la piel hacia abajo. Cocínalos a fuego medio-alto durante 1 minuto aproximadamente.
Dales la vuelta con cuidado y cocina los filetes durante 1 minuto más por el otro lado. Cuando estén hechos, retíralos del fuego, añade un chorrito de zumo de limón y sirve inmediatamente.
Consejos y trucos
Fíjate en la frescura del pescado. La caballa fresca debe tener los ojos brillantes y transparentes, la piel tersa y brillante y las agallas de color rojo o rosado, sin olores fuertes o desagradables. La carne debe estar firme y recuperar su forma al presionarla ligeramente.
Utiliza una buena sartén o plancha antiadherente y asegúrate de que esté bien caliente antes de colocar la caballa. Así conseguirás que se dore correctamente y evitarás que la piel se quede pegada o se rompa al darle la vuelta.
No es necesario añadir mucho aceite. La caballa es un pescado azul con bastante grasa y durante la cocción irá soltando parte de ella. Unas gotas de aceite sobre la sartén son suficientes, especialmente si utilizas una buena superficie antiadherente.
Sazona bien la caballa antes de cocinarla. Es un pescado de sabor intenso que agradece una cantidad generosa de sal. Puedes añadir también pimienta y, una vez cocinada, unas gotas de limón para aportar frescura y equilibrar su grasa.
Cocina la caballa sin moverla demasiado. Una vez que la sartén esté bien caliente, cocínala aproximadamente 1-2 minutos por cada lado, dependiendo del grosor. Así quedará bien dorada por fuera y jugosa por dentro, evitando que se reseque.