Las hierbas aromáticas que no deberías mezclar si no quieres arruinar el sabor de tus platos
Algunas combinaciones tapan aromas y desequilibran las recetas
Las hierbas aromáticas pueden transformar por completo una receta, para bien, ¡pero también para mal! Un poco de albahaca convierte un tomate corriente en algo mucho más fresco, el romero da profundidad a un asado y el cilantro cambia totalmente el perfil de un curry o unos tacos, pero ¿Y si las mezclamos todas?
El problema es que muchas veces se mezclan sin pensar demasiado y, aunque es cierto que en cocina no existen normas absolutas, sí hay combinaciones que conviene evitar, ya que saturan el plato o hacen que los sabores se vuelvan demasiado confusos.
Lo primero es ser conscientes de que más hierbas no significa automáticamente más sabor. Algunas mezclas pueden conseguir justo lo contrario, de hecho, que ningún aroma destaque y que la receta pierda equilibrio. ¡Aprende a evitar esto! ;)
El error más común al usar hierbas aromáticas
Uno de los fallos más habituales es mezclar demasiadas hierbas intensas en un mismo plato.
Los sabores compiten entre sí cuando se tratan de aromas muy potentes y resinosos como las de estos casos:
- romero
- tomillo
- salvia
- orégano
Si se usan juntas en exceso, pueden crear sabores demasiado invasivos y tapar completamente el sabor del resto de los ingredientes. Por eso, en muchas recetas tradicionales se utiliza una hierba principal y otra solo como apoyo. ¿Se pueden mezclar, entonces? Sí, pero con coherencia.
Otro error frecuente: usar todas secas o todas frescas
Aquí también cambia mucho el resultado, porque el sabor de cuando están frescas o secas no es el mismo.
Las hierbas secas concentran más sabor. Al secarlas pierden agua y concentran así parte de sus compuestos aromáticos.
Por eso, el orégano seco suele ser más intenso, el romero seco puede resultar muy dominante y la albahaca seca pierde frescura rápidamente. De esta manera tan simple, mezclando varias hierbas secas potentes, podemos saturar el plato antes de lo que parece.
Las mezclas de hierbas aromáticas que suelen funcionar peor
No es que estén prohibidas, pero estas combinaciones que te traemos continuación resultan tan delicadas que requieren mucha moderación. Toma buena nota, que esto te salvará más de un plato.
Romero y albahaca
El romero tiene un aroma intenso, seco y muy dominante. La albahaca, en cambio, es más fresca, anisada y delicada. Cuando se mezclan, el romero suele imponerse y hace que la albahaca prácticamente desaparezca.
Cilantro y romero
Aquí el choque es todavía más evidente. Juntos suelen generar una sensación algo confusa en boca.
El cilantro tiene notas cítricas y frescas que encajan mejor con lima, comino, menta o perejil.
El romero, sin embargo, aporta un perfil mucho más mediterráneo y amaderado.
Menta y orégano
La menta refresca muchísimo y el orégano deja un sabor persistente y terroso. Lo que lleva a que en platos calientes, esta mezcla puede resultar demasiado agresiva y poco equilibrada si no se controla muy bien la cantidad.
Las combinaciones que sí suelen funcionar bien
Entender qué hierbas se complementan ayuda mucho más que memorizar “prohibiciones. ¡Así que van algunas recomendaciones de las que sí funcionan!
Algunas combinaciones tradicionales funcionan precisamente porque sus aromas no compiten. Estas serían algunas de las parejas clásicas que casi nunca fallan:
- albahaca y orégano
- perejil y cilantro
- tomillo y laurel
- menta y perejil
En estos casos, una hierba acompaña sin eclipsar completamente a la otra, por lo que son combinaciones bastante seguras que suelen funcionar muy bien.
La clave está en la intensidad de las hierbas
Si se te hace complicado memorizar las combinaciones, más que pensar en reglas rígidas, vamos a fijarnos en cómo de dominante es cada hierba.
Las hierbas leñosas suelen ser más fuertes. Opciones como el romero, tomillo o salvia resisten bien cocciones largas y liberan aromas muy intensos. Por eso suelen utilizarse en guisos, carnes asadas o patatas al horno, por ejemplo.
En cambio, hierbas más delicadas como cebollino, perejil, cilantro y albahaca funcionan mejor al final de la preparación.
Conoce el sabor y la intensidad de cada hierba y combínalas de manera que se equilibren unas a otras, sin juntar las más intensas en un mismo plato o, por lo menos, no en las mismas cantidades.