Guisantes frescos: cómo elegirlos, conservarlos y 6 recetas que no son el típico salteado
Cómo elegir, conservar y cocer los guisantes frescos para que queden perfectos
Con la primavera llegan los guisantes frescos. Un ingrediente que nos acompaña durante todo el año en conserva o congelados y que suele ser más que protagonista, un ingrediente de acompañamiento. Frescos, su sabor resulta más dulce y su textura más tierna, lo que nos invita más que nunca a prepararlos en recetas en las que sean el ingrediente principal de los mismos.
El problema es que muchas veces no se les saca partido. Se compran sin saber muy bien cómo elegirlos o cocinarlos, se estropean rápido en la nevera o acaban siempre en el mismo salteado de siempre.
No obstante, con unos cuantos trucos básicos y un poco de creatividad, verás que los guisantes frescos pueden dar mucho más juego del que imaginas. Desde cremas hasta platos más originales, ¡descubre todas las posibilidades de esta legumbre verde!
Cómo elegir guisantes frescos de calidad
Todo buen plato de guisantes comienza en la compra. A la hora de comprarlos, fíjate bien en que las vainas de los guisantes frescos tengan un color verde intenso, la superficie firme y lisa y que no tenga manchas ni zonas secas. Si están blandas o arrugadas, probablemente ya han perdido frescura, por lo que mejor descartarlas.
Otro buen indicador es el sonido. Al abrir la vaina, los guisantes deben salir con facilidad y tener un aspecto brillante y uniforme. Y, cuanto más pequeños y tiernos, más dulces serán.
Cómo conservarlos sin que pierdan sabor
Los guisantes frescos son delicados y pierden calidad rápidamente si no se almacenan bien. Es recomendable que los tengamos en la nevera poco tiempo y bien cerrados. Realmente, lo ideal es guardarlos en el cajón de verduras dentro de una bolsa perforada o recipiente hermético.
Se recomienda consumirlos en 2-3 días para aprovechar su mejor versión y sabor.
¿Se pueden congelar los guisantes?
Sí, pero con un paso previo importante. Antes de congelarlos, es importante escaldarlos durante 1-2 minutos en agua hirviendo y enfriarlos rápidamente. Esto ayuda a mantener su color, textura y sabor aun después de descongelados.
No es obligatorio, pero si muy recomendable dedicar un momento a escaldarlos.
Más allá del salteado: 6 recetas con guisantes frescos
Aquí es donde realmente brillan estas legumbres. Si siempre los haces igual, estas ideas te sorprenderán. Son muy fáciles y rápidas de hacer, por lo que encajan genial en el día a día.
Crema de guisantes con salchichas
Una opción ligera, fresca y muy aromática de Joseba Arguiñano. Propio de su cocina, esta combinación funciona de maravilla gracias al contraste entre el ligero dulzor de los guisantes y la intensidad de las salchichas al vino.
Perfecta esta crema de guisantes como un plato completo que, por supuesto puedes personalizar a tu gusto. Si no tienes tiempo, hazlo simplemente con las salchichas sin la cebolla. Si piensas servirlo como primer plato y quieres que sea más ligero, sin problema, prepara la crema sin complementos.
Risotto de guisantes con queso y huevo
Cremoso y reconfortante, pero con un punto fresco gracias a los guisantes. No te imaginas lo bien que combina el sabor de la legumbre y el queso, y la característica textura cremosa de este plato italiano, con la yema de ese huevo que corona. Desde luego, ¡el risotto de guisantes merece probarlo!
Guisantes con patatas
De la cocina más clásica, rescatamos la receta de guisantes con patatas. Un plato sencillo y saciante, que a nosotras nos resulta de lo más práctica cuando no tenemos mucho tiempo ni ganas de dedicar a la cocina. Incluso es ideal para llevar al trabajo en tupper para comer sano y rico también fuera de casa.
Macarrones con salsa de guisantes
Una combinación tan inesperada como nutritiva y deliciosa la que se nos presenta en estos macarrones con salsa de guisantes. La salsa de guisantes combina con otros muchos platos, pero el toque dulce que aporta la legumbre fresca la hace ideal también para la pasta.
En esta receta de Karlos Arguiñano, el cocinero, además, añade unas albóndigas a la combinación que, admitimos, ¡nos encantan! También puedes hacerlos con la carne picada directamente o directamente sin ella.
Hummus de guisantes
En esta versión del clásico hummus de garbanzos, sustituimos esta legumbre por los guisantes. Más suave, ligeramente dulce y con un color verde muy llamativo, ya te aseguramos que el hummus de guisantes es igualmente perfecto (y más original) como picoteo.
Guisantes salteados con jamón… pero bien hechos
Sí, el clásico también puede mejorar. No podíamos dejar fuera este imprescindible de guisantes con jamón que nunca falla y nos salva muchas cenas y comidas en las que no sabemos qué cocinar.
La clave está en no sobrecocinarlos y añadir el jamón al final para mantener su textura y sabor. Siempre puedes acompañarlos por un huevo frito o escalfado que con la yema, quedarán espectacular.