Cómo limpiar ollas quemadas sin esfuerzo y dejarlas como nuevas
Trucos de limpieza
Trucos simples y efectivos para limpiar una olla quemada sin frotar
Las ollas quemadas son esa pequeña tragedia culinaria por la que todas hemos pasado alguna vez. Y es que, un momento de despiste o un solo minuto de más en la cocción y ya tenemos el fondo negro, ese olor a chamuscado en toda la casa y la seguridad de que la olla ha quedado sin remedio, lista para retirar. ¡Pero que no cunda el pánico! Puede que no esté del todo perdida. Existen trucos realmente eficaces (y seguros) para recuperarlas.
Antes de que te lances a rascar como si no hubiera un mañana, parece absurdo, pero es importante entender por qué se ha quedado la olla, ya que no es lo mismo que sea por un exceso de temperatura, por un fuego demasiado directo o por un alimento con azúcar que se carameliza demasiado rápido. Además, dependiendo del material, hay métodos que funcionan mejor que otros. Y sí, ¡algunos son tan fáciles que te van a sorprender!
No te abrumes con todos estos factores, es mucho más sencillo de lo parece. ¡Vamos al lío! Te enseñamos de manera muy fácil, clara y práctica cómo limpiar una olla quemada para que quede impecable y lista para volver a utilizar como si no hubiese pasado nada.
Cuándo evitar ciertos trucos
Antes de empezar, memoriza estos tres puntos, ya que pueden resultar peor que el remedio. ¡No los olvides!
- El estropajo metálico solo para ollas de acero inoxidable o aluminio. Nunca en antiadherentes.
- La lejía, ¡ni tocarla! Daña el metal y deja olores imposibles de quitar a posteriori.
- El fuego directo para quemar lo quemado puede funcionar en el momento, pero en realidad acortará la vida útil de la olla.
Cómo limpiar ollas quemadas
A continuación, te dejamos cinco trucos diferentes dependiendo de la gravedad y el tipo de quemado de tu olla. Desde lo casos más comunes y fáciles de solucionar, hasta un remedio para cuando la cosa pinta difícil.
Truco 1: Agua y bicarbonato (el más efectivo)
Este es el clásico que nunca falla, ideal tanto para acero inoxidable como para ollas de aluminio.
Añade un par de cucharadas de bicarbonato al fondo quemado, cúbrelo con agua y calienta durante 10 minutos. Verás cómo la costra quemada empieza a despegarse sola. Después, deja templar y frota con una esponja suave.
Este truco funciona de maravilla gracias a que el bicarbonato actúa como abrasivo ligero. Además, como extra, ayuda a neutralizar olores. Es simple, barato y suele resolver el 80% de los casos.
Truco 2: Vinagre para manchas rebeldes
El vinagre blanco es un aliado increíble para disolver residuos muy pegados, sobre todo si hay grasas caramelizadas de por medio.
Cubre el fondo con una mezcla de agua y vinagre a partes iguales (al 50%), ponlo al fuego y deja hervir unos minutos. El ácido acético del vinagre hará su magia ablandando los restos y haciendo que sean mucho más sencillos de quitar. Solo tendrás que retirar, enfriar y limpiar con normalidad para que quede perfecta.
Para quitar también los malos olores, añade una rodaja de limón mientras hierve, verás que el aroma será mucho más agradable.
No utilices vinagre en las ollas de hierro fundido, puede dañar el curado. En su lugar, usa agua caliente y un poco de sal gruesa como exfoliante natural. Frota con un paño y seca bien para evitar el óxido.
Truco 3: Pasta de bicarbonato (para cuando la cosa ya es seria)
Si la quemadura es importante, de otro nivel, mezcla bicarbonato con unas gotas de agua hasta conseguir una pasta espesa. Extiéndela sobre la zona afectada y deja actuar entre unos 20 y 30 minutos.
Este método funciona especialmente bien cuando hay restos secos muy carbonizados. No es milagroso, pero sí que ayuda muchísimo y puede salvar tu cazuela.
Truco 4: Jabón en pastilla
Para cazuelas o sartenes antiadherentes, así como materiales más delicados, es importante evita el vinagre y los abrasivos fuertes.
En estos casos, ralla un poco de jabón en pastilla, cúbrelo con agua caliente y deja que se disuelva. Deja a remojo la olla o sartén durante media hora. Es sorprendentemente eficaz para despegar restos de manera más suave, sin dañar superficies antiadherentes.
Truco 5: Hielo (para quemados recientes)
¡La rapidez puede ser también una gran aliada! Si la olla acaba de quemarse, vacía lo que haya dentro y, con el metal todavía caliente, añade varios cubitos de hielo dentro. El choque térmico ayudará a que el fondo quemado se retraiga ligeramente, lo que permitirá que se despegue antes.
Importante no usar este método en ollas de cristal o cerámica, ya que pueden agrietarse con los contrastes tan bruscos de temperatura.
Truco para limpiar una olla quemada por fuera
Este truco funciona especialmente bien en acero inoxidable, pero es igualmente aplicable en otros materiales.
Haz una pasta espesa con bicarbonato, unas gotas de lavavajillas y un chorrito mínimo de agua oxigenada. Mézclalo hasta que quede una textura parecida a una crema exfoliante. Aplica ésta por toda la zona quemad y deja que actúe unos 20 o 30 minutos. Luego frota con un estropajo metálico suave o de aluminio si quieres algo menos abrasivo ¡y listo!
Si la olla tiene una capa negra muy rebelde, hierve en otra olla más amplia agua con bicarbonato y sumerge la olla boca abajo para que el vapor ablande la costra exterior. Después, aplica el truco de la pasta que te explicábamos antes y listo. Es sorprendentemente efectivo.