Tarta de melocotón
Una tarta de queso diferente y cremosa ideal para disfrutar del sabor del melocotón maduro
La tarta de melocotón es un postre perfecto para poner el broche final a una comida especial. Su textura suave y cremosa, junto con el sabor dulce y aromático de los melocotones de temporada, da como resultado un dulce fresco, ligero y muy apetecible. Además, al prepararse esta tarta sin horno, es una opción muy práctica y cómoda de elaborar.
Con ingredientes sencillos y aprovechando una de las frutas más deliciosas de la temporada, conseguirás una tarta vistosa, elegante y llena de sabor, ideal para compartir en cualquier celebración o disfrutar como un capricho en familia.
Ingredientes
Para la base:
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200 gramos de galletas María
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90 gramos de mantequilla
Para la crema de queso y melocotón:
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2 melocotones
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1 cucharadita de zumo de limón
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6 hojas de gelatina neutra
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400 gramos de queso crema
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100 gramos de azúcar glas
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250 mililitros de nata montada (35% MG)
Para la cobertura:
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250 gramos de mermelada de melocotón
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3 cucharadas de agua
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2 hojas de gelatina neutra
Raciones
8
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
45 m
Tiempo total
45 m
Alérgenos
Gluten
Leche
Soja
Paso a paso
Prepara la base. Tritura 200 g de galletas tipo María en un robot de cocina hasta obtener una textura de polvo. Por otro lado, derrite 90 g de mantequilla en el microondas. Mezcla la mantequilla con el polvo de galleta hasta conseguir una consistencia de arena mojada.
Cubre el fondo de un molde desmontable (idealmente de 20-22 cm) presionando firmemente con la base de un vaso o una espátula para que quede bien compacto. Congela el molde durante 15 minutos mientras preparas el relleno.
Pela y corta los melocotones en trozos, y tritúralos hasta obtener 250 g de pulpa pura. Añade una cucharadita de zumo de limón. Calienta tres cuartas partes de esta pulpa de melocotón sin que llegue a hervir. Mientras tanto, hidrata 6 hojas de gelatina neutra en agua muy fría. Escurre la gelatina, mézclala con la pulpa caliente para que se disuelva y añade el resto de la pulpa fría. Vuelve a mezclar y reserva.
Bate en un bol 400 g de queso crema con 100 g de azúcar glas hasta conseguir una mezcla cremosa y homogénea. Incorpora la pulpa de melocotón reservada a la crema de queso y mezcla bien hasta que se integre por completo.
Por otro lado, bate 250 ml de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa) hasta dejarla semimontada para que el relleno resulte más ligero. Incorpora la nata al bol de la crema de queso y melocotón con una espátula, realizando movimientos envolventes para mantener el relleno ligero y aireado.
Vierte el relleno en el molde sobre la base de galleta y llévalo a la nevera un mínimo de 4 horas para que se asiente y tome consistencia.
Para la cobertura, mezcla 250 g de mermelada de melocotón con 3 cucharadas de agua. Calienta tres cuartas partes de esta mezcla sin que llegue a hervir. Por otro lado, hidrata 2 hojas de gelatina en agua fría, escúrrelas y mézclalas con la mermelada caliente. Añade el resto de la mermelada fría, mezcla bien y viértela con mucho cuidado sobre la superficie ya cuajada de la tarta. Lleva a la nevera al menos 1 hora más para que la gelatina cuaje.
Desmolda y sirve la tarta de melocotón fría, sola o decorada con nata montada y trozos de melocotón fresco.
Consejos y trucos
Para desmoldar sin roturas, forra la base del molde con papel de horno antes de cerrarlo. Al compactar la galleta con el vaso, insiste bien en los bordes para evitar que se desmoronen al cortar las porciones.
Evita que los líquidos hiervan al disolver la gelatina, ya que el calor excesivo anula su capacidad de cuajar. Asegúrate también de escurrir muy bien las hojas con las manos antes de mezclarlas para no aguar la tarta.
Bate la nata solo hasta que tenga la consistencia de un yogur espeso. Si te pasas y queda demasiado firme, el relleno resultará pesado y grasiento, mientras que semimontada garantiza una textura de mousse ligera y aireada.
Nunca viertas la mermelada directamente del cazo para no perforar la capa de queso ya cuajada. Hazla caer lentamente sobre el dorso de una cuchara colocada del revés para amortiguar el impacto y distribuirla de forma uniforme.
Logra un acabado profesional pasando un cuchillo fino y templado en agua caliente por el contorno interior del molde antes de abrirlo. Limpia y moja la hoja entre corte y corte para obtener porciones perfectas sin mezclar las capas.