Receta valenciana
Pastel de boniato
Un postre casero tradicional valenciano cremoso y aromático ideales para sorprender
El pastel de boniato es uno de los dulces más tradicionales de la gastronomía valenciana, especialmente ligado a las fiestas y a la memoria familiar. Aunque se le llama pastel, en realidad son pequeñas empanadillas rellenas de un suave y aromático dulce de boniato, envueltas en una masa fina y delicada.
Se consumen sobre todo en otoño e invierno, con especial protagonismo en Navidad y en la festividad de Todos los Santos, formando parte de las sobremesas y celebraciones en casa.
Se comen fríos o a temperatura ambiente y representan una de esas recetas tradicionales que se elaboran en grupo, reuniendo a la familia para preparar el relleno, estirar la masa y dar forma a los pastelitos, manteniendo viva una costumbre que se transmite de generación en generación.
Índice de contenidos
Ingredientes
Para el relleno:
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2 boniato
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2 cucharadas de azúcar
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1/2 cucharadita de canela en polvo
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ralladura de limón
Para la masa:
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100 mililitros de aceite de oliva
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50 mililitros de vino dulce
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50 mililitros de licor de anís
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50 gramos de azúcar
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300 gramos de harina
Para terminar:
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1 huevo
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azúcar
Raciones
8
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
45 m
Cocinado
30 m
Tiempo total
1 h 15 m
Alérgenos
Frutos de cáscara
Gluten
Huevos
Paso a paso
Para comenzar, prepara el relleno. Lava y pela 2 boniatos medianos, de aproximadamente ½ kg en total. Córtalos en trozos pequeños.
Pon una olla con abundante agua al fuego y, cuando empiece a hervir, añade el boniato. Tapa y cuece durante unos 20 minutos, hasta que estén bien tiernos; compruébalo pinchándolos con un cuchillo.
Escúrrelos y pásalos a un bol. Añade 2 cucharadas de azúcar, ½ cucharadita de canela en polvo y la ralladura de 1 limón. Aplasta hasta obtener un puré homogéneo. Deja enfriar y guarda en la nevera de un día para otro.
Prepara la masa. Vierte en un cazo 50 ml de aceite de oliva, 50 ml de vino dulce y 50 ml de licor de anís. Pon el cazo al fuego y añade 50 g de azúcar. Calienta a fuego medio-bajo, removiendo, hasta que el azúcar se disuelva por completo.
Vierte los líquidos calientes en un bol y añade 300 g de harina. Mezcla primero con una cuchara de madera hasta integrar bien los ingredientes. Después, amasa con las manos hasta obtener una masa uniforme y manejable.
Prepara dos hojas de papel de horno. Coloca la masa entre ambas y aplástala ligeramente con las manos. A continuación, estírala con un rodillo hasta dejarla con un grosor aproximado de ½ cm. Corta la masa con un cortapastas redondo para formar las porciones.
Saca el relleno de boniato de la nevera y coloca una cucharadita en el centro de cada porción de masa. Cierra formando las empanadillas y séllalas con los dedos o con ayuda de un tenedor.
Colócalas en una bandeja de horno, píntalas con huevo batido y espolvorea un poco de azúcar por encima.
Hornea los pasteles de boniato en el horno precalentado a 180ºC, con calor arriba y abajo, durante unos 30 minutos, hasta que estén ligeramente dorados por los bordes.
¡Y listo! Disfruta de estos deliciosos pasteles de boniato valencianos y descubre un dulce tradicional muy especial.
Consejos y trucos
El pastel de boniato se elabora tradicionalmente como pequeñas empanadillas, cerradas a mano y horneadas, no fritas. Mantener este formato es clave para que la masa y el relleno se equilibren y conserve su identidad dentro de la repostería valenciana.
Aunque es un dulce típico del otoño y del invierno, con especial presencia en Navidad y en Todos los Santos, hoy en día se puede preparar en cualquier época del año. Los boniatos se encuentran casi siempre y el relleno se conserva bien, lo que permite disfrutarlo fuera de su temporada clásica.
Existen muchas versiones de la masa, casi tantas como familias. Algunas recetas sustituyen el anís por aguardiente, otras prescinden del vino dulce o modifican las proporciones de aceite y azúcar, dando lugar a texturas y sabores ligeramente distintos.
Los líquidos de la masa se trabajan tradicionalmente en caliente porque así se escaldan parcialmente las harinas, lo que facilita el amasado y da como resultado una masa más fina, manejable y quebradiza tras el horneado.
El relleno debe ser suave y aromático, respetando el sabor del boniato. La receta tradicional suele usar boniatos blancos, muy valorados por su dulzor y textura, aunque hoy en día son difíciles de encontrar y se sustituyen por otras variedades.