Salsa Alfredo
La receta italiana de salsa Alfredo cremosa y fácil lista en pocos minutos
La salsa Alfredo es una de las elaboraciones más icónicas de la cocina italiana (o más bien italoamericana), famosa por su textura suave, cremosa y su sabor intenso a queso. Es una de esas salsas que consiguen convertir un plato sencillo de pasta en un plato espectacular con muy poco esfuerzo.
Su éxito se basa en su simplicidad. Con pocos ingredientes, pero bien combinados, la mezcla de nata líquida, queso parmesano y un toque de ajo da como resultado una salsa sedosa que combina de maravilla con la pasta, aunque es sorprendentemente versátil.
Y es que, aunque suele asociarse a la pasta, la salsa Alfredo italiana funciona de maravilla también con pollo, verduras o incluso como base para gratinados. Es una receta rápida que merece la pena guardar en nuestro recetario de confianza.
Ingredientes
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100 mililitros de nata
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50 mililitros de leche
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30 gramos de queso parmesano
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1 ajo
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1 cucharada de aceite de oliva
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1 pizca de sal
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pimienta
Raciones
2
Coste
Bajo
Dificultad
Fácil
Preparación
5 m
Cocinado
10 m
Tiempo total
15 m
Alérgenos
Leche
Paso a paso
Calienta una sartén a fuego medio y añade la cucharada de aceite de oliva. Incorpora el ajo picado finamente para que se integre bien en la salsa y sofríelo ligeramente durante unos segundos, sin dejar que se dore en exceso para evitar que amargue.
Vierte la nata y la leche en la sartén. Añade una pizca de sal y pimienta negra al gusto. Mezcla bien y deja que la mezcla comience a calentarse hasta que empiece a hervir ligeramente.
Cocina la salsa a fuego medio-bajo durante unos minutos, removiendo con frecuencia. Poco a poco irá reduciendo y adquiriendo una textura más cremosa y envolvente.
Ralla el queso parmesano directamente sobre la sartén e intégralo removiendo constantemente para conseguir una salsa homogénea y sin grumos.
Cuando la salsa tenga una textura cremosa y el queso esté completamente fundido, retírala del fuego. Ajusta de sal y pimienta si lo ves necesario ¡y listo! Usa la salsa Alfredo inmediatamente, antes de que se enfríe, en tu plato de pasta, carne o verduras.
Consejos y trucos
No dejes que la salsa hierva demasiado fuerte, ya que la nata puede cortarse a una temperatura muy alta. Mantén siempre un fuego medio o medio-bajo y controla el hervor. La clave está en una cocción suave y constante.
Si es posible, ralla el queso en el momento. El queso ya rallado suele llevar antiapelmazantes que dificultan que se funda correctamente y, por lo tanto, hace que la textura de la salsa no resulte tan cremosa.
La leche ayuda a aligerar la nata, así que, si ves que la salsa queda demasiado espesa, siempre puedes añadir un poco más de leche caliente para ajustarla sin perder cremosidad.
Usa la salsa Alfredo al momento para disfrutarla en su mejor versión. Tiende a espesar al enfriarse, así que lo ideal es utilizarla recién hecha. Si necesitas recalentarla, hazlo a fuego muy suave añadiendo un poco de leche para recuperar su textura.