El truco de los 5 minutos de Joseba Arguiñano para un arroz blanco perfecto (suelto y en su punto)
El método 5-5-5-5 para un arroz blanco suelto y en su punto
El arroz blanco es un básico que parece sencillo y todo el mundo creemos dominar, hasta que nos ponemos a hacerlo y queda pastoso, insípido o duro. Porque sí, parece fácil, y realmente lo es, pero no siempre sale como debería.
Lo curioso es que no hace falta complicarse ni tener el nivel de cocina de una chef profesional para que quede bien, aunque sí que podemos aprender sus trucos para que nos salga perfecto a nosotras también. De hecho, hay una forma muy concreta de cocinarlo que cambia por completo el resultado y, en consecuiencia, las recetas con arroz.
En una de sus recetas más prácticas, Joseba Arguiñano comparte un método tan sencillo como efectivo, fácil de recordar y aún más fácil de aplicar. Lo llama el truco de los 5 minutos, y una vez lo pruebas, se convertirá en tu básico también.
El método 5-5-5-5 que hace que el arroz siempre salga bien
Aquí no hay misterio, ni pasos complicados. La clave, tal y como nos explica Joseba Arguiñano, está en dividir la cocción en tiempos muy concretos. Se trata, además, de un patrón muy fácil de memorizar, con un sistema tan simple que casi parece un juego:
- 5 minutos a fuego fuerte
- 5 minutos a fuego suave
- 5 minutos de nuevo a fuego fuerte
- 5 minutos de reposo con el fuego apagado
Este ritmo durante la cocción del arroz blanco controla cómo el grano absorbe el agua, cómo se cocina por dentro y cómo termina de asentarse. No se trata de cocinar más tiempo o cambiar mucho la técnica, sino de cocinar mejor y con conocimiento.
La receta de Joseba Arguiñano al detalle
Antes de añadir el arroz y el agua, hay un paso que el cocinero no olvida y que marca la diferencia: rehogar un ajo en el aceite para dar sabor al arroz. «Dejamos primero que se dore un poco el ajo», explica, «lo voy a dejar con piel y todo, así luego lo sacamos». No hace falta dorarlo demasiado, simplemente queremos que el aceite coja ese aroma suave.
Después, añade el arroz directamente a la cazuela y le da unas vueltas, dejándolo impregnarse de ese sabor antes de incorporar el agua. Es un gesto sencillo, ya ves, pero que aporta un fondo riquísimo sin complicar la receta ni alargarla demasiado.
La proporción de agua (otro punto clave)
Una de las dudas más habituales al hacer arroz blanco es cuánto agua utilizar. A veces incluso nos asustamos durante la cocción y añadimos más, perdiendo el punto. Lo cierto es que aquí no entran fórmulas complicadas ni medidas exactas con báscula. Tal y como recalca tanto Joseba como Karlos Arguiñano, para el arroz «el doble de agua… y un poco más».
Es decir, por cada parte de arroz, dos partes de agua y un pequeño extra para compensar la evaporación durante su cocción. Ese poquito más es lo que ayuda a que el arroz no se quede corto de cocción, sobre todo teniendo en cuenta los cambios de intensidad del fuego.
En este punto también se añade la sal, para que el arroz vaya cogiendo sabor desde el principio.
Los tiempos exactos para cocer arroz blanco
Una vez está todo en la cazuela, empieza el juego de los tiempos.
Primero, mantiene el fuego fuerte durante 5 minutos para que el agua empiece a hervir con fuerza y el arroz arranque la cocción.
Después, se baja el fuego durante otros 5 minutos. «A fuego suave que se hinche el arroz ya», guía Arguiñano. Aquí el arroz irá ya absorbiendo el líquido sin romperse.
A continuación, se vuelve a subir el fuego. Este segundo golpe de calor ayuda a evaporar el exceso de agua y a que el grano quede más suelto: «ahí ya se le va todo el agua, se deshidrata».
Y finalmente, llega uno de los pasos más importantes (y uno de los errores más comunes al no cumplirlo): el reposo.
Con el fuego apagado, se deja la cazuela tapada, incluso con un paño por encima, durante 5 minutos más. En ese tiempo, el arroz termina de asentarse y de equilibrar la humedad. «En 20 minuto en total está el arroz perfecto», asegura.
Lo que hace especial este truco no es solo el resultado, sino lo fácil que es aplicarlo. No hay que estar removiendo constantemente ni vigilando cada segundo. Tampoco hace falta añadir ingredientes extra ni seguir técnicas complicadas. Es simplemente entender cómo funciona el arroz y darle el tiempo justo en cada fase.
El resultado es un arroz blanco suelto, con los granos bien definidos y en su punto, perfecto tanto para acompañar como para usar como base en otros platos.
«¡Mira cómo queda así! Con el truco de los 5 minutos, ¡suelto, suelto y en su punto!», muestra Joseba contento del resultado.
Puedes ver esta receta de Joseba Arguiñano y muchas más en Cocina Abierta de Hogarmania.