Karlos Arguiñano muestra el «último huevo» de una gallina ¿Mito o realidad?
Qué es el huevo de basilisco y mitos sobre este diminuto huevo
¿Sabías que una gallina puede poner un huevo diminuto que, al abrirlo, solo contiene clara? Es justo con lo que nos sorprende Karlos Arguiñano en su programa Cocina Abierta, donde ha mostrado uno de estos pequeños huevos relatando la creencia popular de que se trata del último huevo que pone una gallina antes de dejar de producirlos, pero ¿es esto real?
Este tipo de huevo tiene incluso un nombre: huevo de basilisco. Durante generaciones, la tradición popular ha rodeado este fenómeno de historias y supersticiones, hasta el punto de relacionarlo con la criatura fantástica (el basilisco).
Pero ¿es verdad que, cuando una gallina pone uno de estos huevos, ya no vuelve a poner ninguno más? Aunque estos huevos pequeños y sin yema existen, la explicación no es tan sencilla como parece. Te contamos qué es este huevo tan peculiar y qué hay de cierto en todo lo que se dice sobre él.
¿Qué es el huevo de basilisco que ha enseñado Arguiñano?
El huevo que ha querido enseñarnos Arguiñano es un ejemplo de lo que se conoce como huevo sin yema. Un ejemplar mucho más pequeño de lo habitual que, al abrirlo, puede contener únicamente clara. En inglés, estos huevos son conocidos popularmente como fairy eggs, que se podría traducir como «huevos de hada».
No son huevos mágicos ni esconden necesariamente un animal en su interior. Se trata de una anomalía que puede producirse durante la formación del huevo en el aparato reproductor de la gallina. Según el Manual Veterinario MSD, en ocasiones se forman huevos pequeños sin yema alrededor de material residual presente en el oviducto.
¿Cómo se forman los huevos y por qué puede aparecer uno sin yema?
Poca gente sabe cómo sucede y la verdad es que es de lo más curioso. La formación de un huevo dura 24 horas y comienza con la liberación de una yema desde el ovario. Durante su recorrido por el oviducto, se van añadiendo la clara, las membranas y, por último, la cáscara. Te dejamos un vídeo en el que se explica de maravilla.
En algunos casos, este proceso puede iniciarse sin que haya una yema normal. Por eso, la gallina acaba poniendo un huevo diminuto que contiene clara, pero no la parte amarilla que solemos encontrar al cascarlo, aunque no significa que todos los huevos excepcionalmente pequeños carezcan de yema.
El caso es que estos huevos también pueden aparecer en gallinas jóvenes que empiezan a poner.
¿Es verdad que es el último huevo que pondrá la gallina?
Esta es la parte más llamativa de la historia de Arguiñano basada en una antigua creencia popular, no obstante, lo cierto es que pueden aparecer por distintas razones, incluso al final de la etapa de puesta.
La puesta depende de distintos factores, como la edad, la raza, la alimentación, las horas de luz y el estado de salud. Una mala alimentación, parásitos, cambios bruscos de luz o el susto provocado por depredadores (como perros o gatos) pueden alterar el ciclo de cualquier gallina sana, haciendo que ponga un huevo enano de forma aislada.
Es así que las gallinas pueden reducir o interrumpir la puesta durante determinadas etapas y retomarla después, por lo que no se puede predecir el final de su ciclo a partir de un único huevo extraño, aunque si es característico en algunas gallinas jóvenes o al final de su ciclo.
Cuando la gallina está envejeciendo puede que su producción empieza a fallar dando un huevo ocasional como éste. Asimismo, esto no significa obligatoriamente que sea el último de su vida de forma matemática y es que, la gallina puede seguir poniendo huevos normales, aunque sea con menos frecuencia. De la misma manera, puede no darse esta señal y que deje de poner huevos gradualmente sin necesidad de soltar un huevo enano.
Así que lo que ha enseñado Karlos Arguiñano en Cocina Abierta es una curiosidad que mezcla un fenómeno real con una creencia tradicional. El huevo sin yema existe, aunque que sea necesariamente el último, en cambio, no está demostrado.
De dónde viene la leyenda del huevo de basilisco
El nombre sí tiene una historia fascinante. El Diccionario histórico de la lengua española, de la Real Academia Española, recoge el uso popular de «basilisco» para referirse a un huevo muy pequeño y sin yema, tradicionalmente asociado a gallinas viejas.
1947 Solá, J. V. Dicc regionalismos Salta Ar (FG) Basilisco. adj. «Huevo basilisco». Es el atrofiado, sin yema. De ser empollado produciría. según una leyenda; un bicho con pelos. Esta leyenda varía según la región.
La leyenda iba más allá: se decía que de ese huevo podía nacer un basilisco, una criatura fantástica con poderes maléficos. En algunas versiones del folclore, mirarlo podía traer desgracias, por lo que se recomendaba directamente destruirlo para evitar el peligro.
Hoy sabemos que esa explicación pertenece al terreno de las supersticiones. El huevo sin yema es un fenómeno biológico, no una señal de que vaya a nacer una criatura mitológica.
¿Se puede comer un huevo tan pequeño?
Que no tenga yema no significa, por sí sola, que un huevo sea peligroso. Sin embargo, como ocurre con cualquier huevo común, es fundamental que esté en buen estado y que se manipule y cocine adecuadamente.
Si encuentras uno en casa, no hace falta interpretar su aparición como una señal de que la gallina ha dejado de poner. Si se repiten las anomalías o la gallina presenta otros signos de enfermedad, lo prudente es consultar con un veterinario especializado en aves.