Ni tortilla ni croquetas: este es el pintxo vasco que nunca falta en una barra de Euskadi
Nació en San Sebastián, solo lleva tres ingredientes y sigue siendo un icono
Hablar de gastronomía vasca es hablar de pintxos. Basta entrar en cualquier bar de Euskal Herria para encontrarse una barra repleta de pequeñas elaboraciones capaces de resumir décadas de tradición culinaria en uno o dos bocados. Son uno de los grandes atractivos indiscutibles para quienes visitan ciudades como San Sebastián, Bilbao o Vitoria.
Entre tortillas, croquetas, bocadillos en miniatura y propuestas más creativas, existe un pintxo que destaca por encima de todos por su historia, su sencillez y su capacidad para seguir conquistando a generaciones enteras. Lo curioso es que no necesita técnicas complejas ni ingredientes exclusivos para conseguirlo.
De hecho, está elaborado con sólo tres ingredientes principales y un palillo. Y de manera tan simple es que representa tan bien el espíritu de la cocina vasca, un clásico que ha conseguido sobrevivir a modas gastronómicas, tendencias pasajeras y a la revolución de la alta cocina. ¿Te imaginas de qué pintxo estamos hablando? ;)
El pintxo que marcó el inicio de una tradición
Muchos expertos consideran que la gilda fue uno de los primeros pintxos modernos.
Una historia ligada a San Sebastián
Su origen se sitúa en San Sebastián durante la década de 1940. La historia más detallada cuenta que nació en los bares de la Parte Vieja donostiarra, en el Bar Casa Valles concretamente, donde era costumbre ya por aquella época el servir las consumiciones acompañadas por un aperitivo como aceitunas, piparras e incluso anchoas.
La gilda nace a manos de un cliente habitual conocido como «Txepetxa», el cual juntó estos tres ingredientes tan característicos en un solo palillo. La clientela comenzó a imitarlo y tal fue su éxito que pronto tomo hasta nombre: Gilda.
Su nombre también forma parte de su curiosa historia y es que fue nombrado así por la película «Gilda» de 1946 protagonizada por Rita Hayworth. Y es que su personaje supuso un escándalo para la sociedad de la época al representar una mujer muy alejada al ideal concebido en aquellos años.
Es así como el pintxo vasco tomó el nombre de Gilda, porque era «verde, salada y un poco picante» al igual que el personaje de la película.
¿Qué lleva exactamente una gilda?
En una época en la que muchos pintxos buscan sorprender mediante presentaciones espectaculares o ingredientes exclusivos, la gilda sigue triunfando por motivos completamente diferentes.
Parte de su éxito reside precisamente en su sencillez, basándose en tres ingredientes que funcionan a la perfección.
La receta tradicional incluye:
- piparra encurtida
- anchoa en salazón
- aceituna verde
Todo ello atravesado por un palillo. Y aunque puede parecer una combinación humilde, el equilibrio entre el punto ácido de la piparra, la intensidad de la anchoa y la suavidad de la aceituna consigue un resultado sorprendentemente equilibrado. Es uno de esos ejemplos que demuestran que no siempre hacen falta muchos ingredientes para crear algo memorable. ;)
Es un pintxo ligero, fácil de comer y perfecto para abrir el apetito antes de una comida o durante una ruta gastronómica de pintxos por el casco viejo de las capitales vascas.
Un clásico que ha sabido evolucionar
Aunque la receta original sigue siendo la más apreciada, con el paso de los años han surgido numerosas versiones.
Las nuevas gildas incluyen ingredientes como bonito del norte, queso, pulpo, boquerones, huevos de codorniz o incluso guindillas más picantes.
No obstante, la opinión popular coincide en que la versión clásica sigue siendo insuperable, siendo una de las versiones más consumidas todavía hoy en día. Quizá porque mantiene intacta la esencia que la convirtió en un icono desde el primer día. ¿Tú qué opinas?
Mientras algunos pintxos cambian cada temporada, la gilda continúa allí donde empezó todo: en las barras vascas, acompañando conversaciones, aperitivos y rutas gastronómicas desde hace más de medio siglo.