Sardinas fritas sin olor: el truco para disfrutarlas en casa sin que huela toda la cocina
Cómo freír sardinas reduciendo al máximo el olor en casa
Las sardinas son uno de los pescados más populares del verano. Resultan una opción económica, sabrosa y muy versátil, pero tienen un inconveniente que echa para atrás a muchas personas: el intenso olor que pueden dejar en la cocina y en toda la casa. Y decimos pueden, porque venimos a cambiar eso. ;)
No son pocas las que prefieren pedirlas en un restaurante o disfrutarlas en una parrilla al aire libre antes que prepararlas dentro de casa. Y es que el olor es cierto que puede permanecer durante horas (en plural) impregnando cortinas, ropa y muebles.
La buena noticia es que existen algunos trucos sencillos que ayudan a reducir considerablemente este problema. No eliminan el olor por completo, pero sí pueden marcar una gran diferencia antes, durante y después de la fritura. Toma nota, ¡que esto te interesa!
¿Por qué las sardinas generan tanto olor al cocinarse?
Las sardinas pertenecen al grupo de los pescados azules, caracterizados por su elevado contenido en grasas saludables. Cuando estas grasas entran en contacto con temperaturas altas, liberan compuestos volátiles responsables de ese olor tan característico que tan rápidamente se extiende por toda la casa.
El primer truco: elegir sardinas bien frescas
El primer truco para reducir el olor comienza en la misma pescadería. Ten presente siempre que cuanto más tiempo pasen las sardinas almacenadas antes de cocinarlas, mayor será también la intensidad de su olor. Por eso la frescura del producto juega un papel fundamental.
Para saber distinguir un producto fresco del que no lo está, fíjate bien en los ojos. Deben ser brillantes y transparentes, así como la piel lucir plateada y luminosa y su carne firme y con un olor suave a mar.
En cuanto a esto último, si desprenden un olor muy intenso incluso antes de cocinarlas, mala señal. Es probable que hayan perdido parte de su frescura lo que, además del olor, ya es una cuestión que afectará también a su sabor.
El truco más conocido antes de freírlas
Prepararlas antes de cocinarlas puede ayudar más de lo parece. Tan sencillo como secarlas muy bien.
Antes de pasarlas por la sartén conviene eliminar toda la humedad superficial posible, ya que, cuanto más seca esté la piel, menos salpicaduras se producirán durante la fritura y más estable será la temperatura del aceite.
Además, una fritura rápida suele generar menos olor que una cocción prolongada. Cuando menos líquido extra y cambios en la temperatura del aceite, más rápido se freirán.
Cómo reducir el olor mientras se cocinan
¡Aquí es donde más diferencia se nota! Y la cuestión es que la clave está en algo tan simple como en una buena ventilación y en mantener una temperatura adecuada durante la fritura.
Abrir las ventanas y activar la campana extractora desde el principio ayuda a sacar gran parte de los vapores que se generan.
También es importante utilizar aceite suficientemente caliente. Si las sardinas están demasiado tiempo en la sartén porque el aceite no alcanza la temperatura adecuada, la cantidad de humo y olor suele ser mucho mayor.
El truco del limón que muchas utilizan
Entre los trucos más populares: el limón. Un cítrico con una gran cantidad de utilidades en la cocina y cuyo aroma, en este caso, nos ayuda a neutralizar olores.
Muchas personas colocan unas rodajas de limón cerca de la zona de cocción o exprimen ligeramente una parte del cítrico sobre el pescado antes de cocinarlo.
Aunque no elimina el olor de las sardinas, sí aporta un aroma fresco que ayuda a hacerlo menos intenso en el ambiente. Además, combina perfectamente con el sabor del pescado.
Qué hacer después de cocinar sardinas en casa
Una vez las sardinas listas, nuestro trabajo no ha terminado. Toca limpiar bien para no dejar restos en la cocina que puedan seguir generando ese olor que estamos intentando evitar.
Una vez terminada la fritura procura retirar cuanto antes el aceite utilizado y limpiar las superficies que hayan podido recibir salpicaduras, ya que esos restos de grasa continuarán desprendiendo olor incluso cuando el pescado ya no está presente.
Lavar la sartén, limpiar la encimera y vaciar la basura si contiene restos de pescado ayudará a evitar que el aroma permanezca durante más tiempo.
Otros pequeños trucos que suelen funcionar
Hay otros muchos gestos populares que, aunque sencillos, pueden aportar su granito de arena en nuestro cometido de acabar con el intenso olor de las sardinas. Entre ellos destacan:
- Utilizar una tapa o rejilla para evitar las salpicaduras de grasa y reducir el vapor.
- Hervir agua con rodajas de limón después de cocinar o colocar un cuenco con vinagre blanco o café molido cerca de la cocina para ayudar a absorber los olores.
- Encender la campana extractora unos minutos antes de empezar a cocinar para crear una mejor corriente de aire desde el inicio.
- Dejar las sardinas en remojo en leche o agua con sal durante unos minutos antes de freírlas para suavizar su aroma.
Ya ves que son medidas de lo más sencillas, pero que, combinadas entre sí, pueden reducir notablemente la sensación de que el olor persiste. Las sardinas seguirán teniendo su aroma característico, no obstante, con algunos ajustes como estos es posible disfrutarlas en casa sin que la cocina recuerde al pescado durante el resto del día.