Albóndigas con tomate, ¡con la receta de la abuela! | Cocinatis

Albóndigas con tomate, ¡la receta tradicional de la abuela!

Cómo hacer albóndigas con salsa de tomate

Albóndigas con tomate, ¡la receta tradicional de la abuela!


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Preparamos unas deliciosas ¡albóndigas con tomate! Rescatamos la receta tradicional de la abuela y os enseñamos cómo hacer unas albóndigas caseras de ternera para acompañarlas con la salsa más sabrosa de tomate frito con cebolla. 

Hacer este plato de sabor tradicional es muy fácil. Comenzamos por preparar la mezcla de carne picada, especiándola para intensificar su sabor y añadiendo algunos ingredientes para hacer que quede más jugosa todavía y, mientras tanto, vamos dando fuego a la salsa que acompañará en esta ocasión nuestras albóndigas

Con tomate, cebolla y el toque imprescindible del vino blanco, esta salsa nos trae todos los recuerdos de cuando las disfrutábamos de pequeños en casa. ¡Veréis que ricas quedan! 

Podéis hacer también las albóndigas de pollo, que ya sea con la salsa española o esta de tomate, ¡quedan buenísimas! Y en su versión más original, os animamos a probar con las albóndigas de pescado. Las albóndigas de bacalao o las albóndigas de salmón son las opciones más sabrosas que siempre gustan tanto a niños como adultos. De hecho, se trata de una receta para niños perfecta para animarles a comer más pescado ¡sin que se den cuenta!

No os perdáis cómo hacer las mejores albóndigas con tomate y disfrutad de este gran imprescindible que tanto gustará a toda la familia.  

Autor: Cocinatis

Ingredientes

  • 400 gramos de carne picada de ternera
  • 2 huevos
  • 2 dientes de ajo
  • 70 mililitros de leche (opcional)
  • 30 mililitros de vino blanco
  • 20 gramos de pan rallado
  • perejil fresco picado
  • pimienta negra molida
  • sal
  • harina para rebozar

Para la salsa de tomate:

  • 600 gramos de tomate triturado en conserva
  • 80 gramos de cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 pizca de azúcar
  • aceite de oliva virgen extra

Valor nutricional (*por ración)

Energía

458.0 kcal

22,9%

Proteína

22.0 g.

29,33%

Hidratos

23.0 g.

8,36%

Azúcares

9.0 g.

18,0%

Grasa total

31.0 g.

39,66%

Grasa saturada

7.0 g.

38,28%

Grasa polininsat.

3.0 g.

27,27%

Grasa monoinsat.

19.0 g.

43,18%

Colesterol

206.0 mg.

68,67%

Fibra

3.0 g.

10,0%

Sal

2.06 g.

41,2%

Sodio

0.823 g.

41,15%

Calcio

96.0 mg.

8,0%

Iodo

13.0 mcg.

8,67%

Hierro

4.0 mg.

40.0-22.22%

Alérgenos

Cereales

Cereales

Huevos

Huevos

Leche

Leche

Dióxido de azufre y sulfitos

Dióxido de azufre y sulfitos

Gluten

Gluten

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Elaboración

Para hacer las clásicas albóndigas con tomate, comienza por hacer la salsa.

Salsa de tomate para albóndigas

Pica la cebolla y los dientes de ajo finamente. Sofríe ambos en una cazuela baja a fuego suave, esto llevará alrededor de 10 minutos durante los cuales hay que remover bastante para evitar que se queme.

Cuando la cebolla comience a transparentarse, incorpora el tomate triturado junto con la pimienta negra, el azúcar y la sal al gusto. Cocina otros 30 minutos a fuego lento.

Vierte el vino blanco y deja cocinar otros 5 minutos a fuego medio para evaporar el alcohol. Reserva la salsa mientras preparas las albóndigas de carne.

Albóndigas de ternera

Añade en un bol la carne picada de ternera con el ajo y el perejil picados, el pan rallado y los huevos batidos. Mezcla muy bien con las manos para integrar todos los ingredientes.

Una vez lista la masa, haz pequeñas bolas y pásalas por harina para sellarlas.

Dora las albóndigas en una sartén con aceite. Márcalas simplemente, sin llegar a cocinarlas del todo, ya que se acabarán de hacer junto con la salsa.

Pasa las albóndigas una vez doradas a la sartén con la salsa de tomate. Deja cocinar las albóndigas de carne junto con la salsa otros 20 minutos más a fuego suave ¡y listo!

Sirve las albóndigas con tomate y disfruta de este gran clásico. Quedan riquísimas acompañadas con unas buenas patatas fritas o patatas al horno.

Paso a paso

Ingredientes

1

Sofríe la cebolla y el ajo picados en una cazuela baja a fuego suave 10 minutos. Incorpora el tomate triturado, la pimienta negra, el azúcar y sal. Cocina 30 minutos a fuego lento. Vierte el vino blanco y cocina 5 minutos a fuego medio.

Paso 1

2

En un bol, añade la carne picada con el ajo y el perejil picados, el pan rallado y los huevos batidos. Mezcla con las manos.

Paso 2

3

Haz pequeñas bolas y pásalas por harina.

Paso 3

4

Dora las albóndigas en una sartén con aceite sin llegar a cocinarlas completamente.

Paso 4

5

Pasa las albóndigas a la sartén con la salsa de tomate. Deja cocinar 20 minutos a fuego suave ¡y listo!

Paso 5

6

Sirve las albóndigas con tomate y disfruta de este gran clásico acompañado con patatas, arroz blanco o verduras.

Paso 6

Consejos y trucos

Con qué acompañar las albóndigas con tomate

La salsa de las albóndigas con tomate es perfecta para combinarla con unas buenas patatas, verduras o pasta fresca

Podéis cocer o hacer las patatas fritas para luego darles un último toque de calor junto con la salsa y hacer que absorban su sabor.

También podéis hacer las patatas al horno el estilo de las patatas duquesa o con especias como las preparamos en la receta de patatas Deluxe. El toque de las especias en estas últimas le irá genial a la salsa. 

Otra opción deliciosa para servir como plato único son los espaguetis con albóndigas y tomate. Al más puro estilo italiano, este plato resulta una combinación irresistible. 

Utensilios

Historia

¿Cómo se crearon las albóndigas?

Las albóndigas son consideradas una receta del Mundo al estar presentes en muchas de sus culturas, sin embargo, las albóndigas que nosotros conocemos provienen de la cultura árabe con descendencia romana

Su nombre viene del árabe "al-bunduqa" que se traduce literalmente como "la bola", y fueron ellos los que introdujeron este plato en España, concretamente en Andalucía, donde se les dio el nombre de albóndigas. 

No se conoce el origen concreto de las albóndigas, pero los romanos fueron los que impulsaron, nombraron y dieron popularidad al plato. 

Una vez su fama creció y se extendió su consumo más allá de las clases sociales altas, era común que las albóndigas fueran elaboradas con carne de no muy buena calidad. Para disimular su mal sabor, eran muy recurridas las especias que ayudaban a camuflar los sabores más desagradables. 

Una práctica que hoy en día se mantiene aun siendo carne de buena calidad.