SECRETOS DESVELADOS

SECRETOS DESVELADOS

Así son las costumbres culinarias de la familia real británica

Engaños, menús cotidianos, comida saludable, vajilla millonaria, antojillos y McDonald's, el ex chef de los Windsor revela todos los secretos de las cocinas del Palacio de Buckingham.

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COTILLEROS | COCINATIS

Darren McGrady fue uno de los chefs encargados, durante años, de alimentar a la Familia Real británica. Y como todos los que poseen secretos de alcoba de sus altezas, ha pensado que, para redondear su jubilación y tener su hora de gloria, no hay nada como relatar de forma pública el día a día de Buckingham. En lo que a él se refiere, no se trata de narrar más líos de faldas o detalles sórdidos que transcurren en Palacio, sino que en una entrevista concedida a MarieClaire.com cuenta los antojos y hábitos de alimentación de la reina y su familia. Estos son algunos de ellos:

La reina come de menú cada día

¿Comer como en un restaurante, pero sin salir de casa? Esto es uno de los (numerosos) privilegios de la reina Isabel II. "En Buckingham elaboramos un menú que se presenta a la reina para que pueda elegir los platos que más le apetecen. Cada menú se planea con tres días de antelación para que no haya fallos”, revela el cocinero.

Engaños culinarios de Diana

Darren McGrady también evocó la bulimia de la princesa Diana, una enfermedad que según cuenta era desconocida por el servicio, aunque su delgadez estaba en boca de todos. La mismísima princesa de Gales le habría comentado un día: “quiero que quites toda la grasa de los platos, y yo me encargaré de los carbohidratos en el gimnasio. Entonces, tuve que tirar mi libro de cocina y empezar a preparar recetas sanas y ligeras”. También relata que Diana "solía ​​engañar a su entorno pidiéndonos en cocina replicar sin grasa los platos que se servían a los invitados”. Nadie podía ver la diferencia.

Felipe, anti bio

A diferencia de su hijo Carlos y de su nuera Camila, el esposo de Isabel II, Felipe de Edimburgo, no muestra ningún interés por la comida sana. McGrady relata así una divertida anécdota: "Un día, el príncipe Felipe entró en la cocina y había dos canastas de compras. Él nos preguntó si era de Harrods (la exclusiva tienda londinense) y le contesté que no, que eran productos orgánicos encargados por el príncipe Carlos. Entonces Felipe contestó: ¡Maldito bio! Sacudió la cabeza y se fue.

Entre lujo y simplicidad

Cuando te imaginas una cena en Palacio, piensas automáticamente plata, oro y porcelana, pero, ¡no! Cuando la reina y su marido pueden irse unos días de vacaciones a su residencia de Balmoral, por ejemplo, no dudan en comer en tápers. Eso sí, en Buckingham la soberana y su familia volvían a una –opulenta- realidad, consumiendo la fruta en una bandeja de mármol grabada con oro y con incrustaciones de diamantes, rubíes, zafiros y esmeraldas. Hace unos treinta años, este mismo plato, según cuenta el cocinero, se había estimado en medio millón de euros…

El bol de cereales de la reina

El ex chef insiste mucho en que la reina es una persona normal, con sus gustos y antojos. Para demostrarlo asegura que el desayuno de su Majestad es de lo más sencillo, ya que consiste en un bol de cereales Kellogg’s que ella misma se sirve en un recipiente de plástico y un té Darjeeling. Vamos, como tú o yo.

Guillermo y Harry, de lo más normalitos…

… Tan normalitos que, al parecer, al igual que la mayoría de jóvenes de todo el mundo, han sido amantes del McDonald’s, especialmente siendo niños. "Recuerdo que un día Diana entró en la cocina y pidió cancelar el almuerzo de los chicos, porque se los llevaba a por un Happy Meal en el McDonald's. Yo le contesté que podía preparar hamburguesas para ellos si quería, pero ella respondió: No, es el juguete que quieren".

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