Estos son los 10 errores más comunes

Estos son los 10 errores más comunes

Llevas toda la vida haciendo las cosas mal en la cocina

¿Abres el horno cada minuto y medio?, ¿metes las croquetas en el congelador sin tapar y te acaban sabiendo a merluza al pil pil? Tranqui, después de leer este artículo nunca volverás a cometer estas barrabasadas en la cocina.

"Mira tu cocina, joven padowan. Que la conoces bien, piensas tú, pero sentir debes la fuerza para saber utilizar cómo los electrodomésticos". Hoy nos ponemos en la piel de un Yoda cocinillas para daros unos consejitos porque aunque penséis que sí, que sabéis todo sobre vuestra cocina, aún hay errores recurrentes que seguís cometiendo. Así que, antes de que acabeis en el lado oscuro, escuchad atentamente. ¡Y dejad ya el tubo fluorescente, que no es una espada láser, leñe!

Lavas los platos en el grifo antes de meterlos en el lavavajillas. Errrrorrr. Lo único que logras con eso es gastar agua y salvauñas de manera completamente inútil. Quita, eso sí, los residuos sólidos y échalos en el cubo de la basura. El resto del curro, que lo haga el lavavajillas.

Metes en la nevera la comida cuando aún está caliente. Sí, las lentejas con chorizo te han quedado de vicio y las has organizado perfectamente en recipientes que metes en el frigorífico cuando aún están calientes... Pues mal, muy mal, lo único que consigues con eso es que el frigorífico invierte más energía en regular su temperatura. Espera a que se enfríen, que no pasa nada, de verdad.

Enciendes la campana justo cuando comienzas a cocinar... y la apagas en cuanto levantas la sartén del fuego. Y te quedas tan ancho, en plan "que bien lo he hecho". Pues no, porque si la accionas cinco minutos antes de comenzar con los fogones y la dejas encendida entre cinco y 10 minutos antes tras acabar de cocinar, conseguirás renovar el aire de tu cocina para que huela a frescura pura (aunque hayas hecho coliflor).

Apagas la vitrocerámica y quitas la comida inmediatamente. Si hay algo que maravilla al ser humano es la capacidad de la vitrocerámica para seguir cocinando una vez apagada. Como el Cid cabalgando después de muerto. Deja ese cazo con leche ahí mientras preparas el café, que ya verás como no se te enfría.

Abres el horno una y otra vez, una y otra vez... ¡Nooooo! ¡Otro bizcocho hundido como el Titanic por un pastelero desconfiado! Si abres y cierras el horno una y otra vez, éste perderá calor y tu masa se desplomará para tu desesperación. Tú, tranquilo que el bizcocho no se mueve de ahí: haznos caso.

Metes en el micro recipientes tamaño XXXXXL. ¿Recuerdas cuándo intentaste alquilar una plaza de moto para aparcar tu coche porque, "como es pequeño, seguro que cabe"? Ejem, pues lo mismo pasa con el microondas. Si el recipiente es demasiado grande no puede girar, la comida se calentará solo por un lado y podrás experimentar la poco agradable sensación de una cucharadita que quema, otra que hiela, una que quema, otra que hiela...

No metes las frutas y verduras en el cajón del frigo... destinado a tal efecto. Porque, ¿te habías fijado en que hay un cajoncito con un brócoli o unos tomares dibujados? ¡Vaaaaayaaaa!, ¿para qué servirá? Pues para que tus frutas y verduras mantengan la frescura y humedad durante más tiempo. En otro rincón de la nevera se quedarán secos, antes, palabra.

No sabes qué es el ventilador del horno (y por supuesto no lo utilizas). Y es una pena, porque su misión es distribuir el calor de forma uniforme y ayudar a que tu bizcocho suba como la espuma o a que tu asado se cocine de manera homogénea. No, no sirve para estar más fresquito en verano (que era lo que estabas pensando, no nos engañes).

Congelas la comida sin tapar. Ahí. A pecho descubierto, en lugar de ponerles por encima un poco de film o una tapa. ¿Resultado? Que cuando sacas los canelones de tu madre, en lugar de saber a bechamel y carne, tienen gusto a una mezcla guarrindonguera entre un helado que queda de hace dos años, espinacas, un tetra brik de caldo de pescado a medio empezar y algo indescriptible que huele a pollo...

Colocas los cubiertos de cualquier manera en el lavajillas. ¡Hala! ¡Al tun-tun! Por eso luego salen cómo salen... Coloca los cuchillos con el mango hacia abajo, los tenedores con el mango hacia arriba y, en el caso de las cucharas pon unas en un sentido y otras en otro para que no se tapen entre sí. ¡Ah! Los cubiertos largos en horizontal, que si no bloquean la salida del agua. De nada, majete.

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