ECONOMÍA FAMILIAR

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9 trucos para ahorrar en el presupuesto alimentario

Si no vamos en cuidado, es fácil fundirse el presupuesto alimentario mensual. Siguiendo estas pautas básicas, esto no volverá a pasar. Te enseñamos cómo ahorrar en comida sin complicarse la vida.

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Ahorrar | Fabian Blanc

Con estas pautas aprenderás a ajustar tu presupuesto periódico de alimentación, ya sea si comes en casa, en el trabajo o en el restaurante.

1) Consumir productos de temporada

Aunque parece obvio, a menudo consumimos alimentos fuera de su época natural que provienen de países lejanos o de una producción en condiciones especiales, y ello encarece notablemente su precio de venta. Así, comprar frutas y verduras de temporada es bueno para nuestros bolsillos y también para el planeta porque evitamos la compra de cosas que viajan en avión o que requieren procesos de producción industriales con impacto mediambiental. Os recomendamos tener a mano un calendario de los alimentos para saber cuándo es su temporada y proximidad. También os podéis fijar en la etiqueta: si provienen de otro país es muy probable que no sean de temporada. Esto también se aplica a la carne y al pescado.

2) Consumir la carne como un ingrediente complementario

En lugar de pensar qué vas a servir para acompañar este pedazo de carne de más de 180 gramos, piensa en la carne como un ingrediente complementario a los demás. Este es el caso, por ejemplo, de todos aquellos platos salteados o woks en los que conviven carne, verduras y/o alimentos con almidón, como fideos o arroz. En este tipo de recetas, la proporción de carne cortada que se añade no suele pasar de los 75 a 100 gramos en lugar de 150-200 que a veces pesan las piezas de carne enteras. Pues sí, en este caso tomamos como ejemplo la gastronomía asiática para ahorrar,

3) Rebuscar en armarios y despensa

Lo sabes, aunque no lo quieres reconocer. Tu despensa y armarios -como los de todos- están llenos de ingredientes que ni siquiera sospechabas que tenías. Dedica unas horas a hacer limpieza y estudiar todos estos alimentos que tienes almacenados y párate a pensar en todos aquellos platos que puedes hacer con ellos. Tómatelo como un juego y verás cómo lograrás resolver un montón de comidas deliciosas sin tener que ir de compras y ahorrando no solo dinero, sino también espacio de almacenamiento,

4) Sacar partido a la tarjeta de fidelidad

Si sueles realizar la compra en uno –o varios- supermercados, infórmate de si tienen tarjeta de fidelización. Permiten acumular puntos que pueden convertirse en moneda de cambio o en descuentos en ciertos productos.

5) Beber agua del grifo

Comprar agua embotellada puede aumentar seriamente el presupuesto semanal. ¿Igual es el momento de invertir en un purificador o una jarra con filtro? Rápidamente (y más si sois numerosos en casa) se convierten en opciones rentables.

6) Comprar los alimentos en bruto

Os soplamos esta información: los alimentos en su estado original son mucho más accesibles que en su versión procesada. Así, comprar un pollo entero es más barato que comprar pechugas cortadas. Lo mismo ocurre con la lechuga en comparación con una ensalada de bolsa, y ya ni os hablamos de las zanahorias al granel versus su opción rallada o la del queso entero respecto al rallado. La diferencia de precio es, sencillamente, brutal porque hay que tener en cuenta la mano de obra, el proceso de producción y de conservación que ello implica, además del envase.

7) Conviértete en el rey de las mermas

Evitar los desperdicios es una gran manera de ahorrar, además de evitar una huella negativa para el medio ambiente. El secreto está en la imaginación y en algunas nociones básicas en cocina para dar una segunda vida a las mermas y convertirlas en un nuevo plato delicioso. Verduras sobrantes serán perfectos en una sopa, una ensalada o quiche, mientras que los restos de carne sirven para aportar chicha a las recetas de pasta, croquetas, ensaladas variadas o empanadillas, por ejemplo. Así que… ¡a vuestros fogones!

8) ¡Viva el tupper!

Ir a comer sigue siendo caro, especialmente en las grandes ciudades. Así que si tienes la suerte de tener sobras, considera la opción de prepararte con ellas divertidas y variadas fiambreras. Otra opción es preparar un poco más de cantidad por la noche para tener para la comida del día siguiente sin invertir mucho más dinero ni tiempo en cocinar y prepararlo.

9) Repostero casero

Bollería, repostería y pastelería son especialmente caras. Por ello te recomendamos ponerse manos a la obra para preparar algunas de tus recetas dulces favoritas. Y la buena noticia es que algunas resultan especialmente facilonas, como es el caso de los cakes, tartas… Además podrás controlar la calidad de la materia prima que utilizas…

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