EN EL COCHE NO SE COME, PARA EMPEZAR

EN EL COCHE NO SE COME, PARA EMPEZAR

¿Qué y cómo debes comer si vas a conducir muchas horas?

Sabemos que hay que evitar las comidas copiosas, que es conveniente no comer al volante, que la cafeína nos va a ayudar a mantenernos despiertos pero si nos pasamos puede arruinar el viaje y que, al fin, conducir es una misión importante y hay que tomársela muy en serio. Aquí algunos consejos sobre qué comer cuando vamos a estar muchas horas al volante.

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Si comes, no conduzcas | Cocinatis

1- Sí a los hidratos de carbono complejos. Es recomendable desayunar pan, que posee hidratos de carbono complejos que iremos asimilando progresivamente, de manera que no tendremos sensación de hambre enseguida. Es conveniente evitar los azúcares, cuya digestión es más compleja y pueden provocar somnolencia.

2- Nada de alcohol. Ni siquiera un vasito de vino en la comida, o un carajillo después de comer. De hecho, es recomendable no haber bebido tampoco la noche anterior, porque incluso una ligera, ligerísima resaca puede pasarnos factura cuando estemos conduciendo. Di sí a los zumos y batidos de frutas y sé, al menos por un día, un conductor 'healthy'.

3- En el coche no se come. Pese a que resulte complicado para los pasajeros resistirse a abrir unas patatitas, unos frutos secos o merendarse un sandwich, con sus correspondientes latas de refresco, lo cierto es que en el interior conviene abstenerse de comer. Cualquier incidencia con la comida puede distraer al conductor, que debe mantener en todo momento los cinco sentidos bien alerta. Si se desea picotear, lo ideal es parar a estirar las piernas, aunque sean cinco minutos, y aprovechar para ingerir algo.

4- Sí al agua. Lo único que no sólo está permitido en el interior del coche, sino que es obligatorio, es llevar siempre agua fresca, que debemos ir repostando en nuestras diferentes paradas.

5- Grasas magras, pan integral, cereales y, en la medida de lo posible, verduras. La clásica tortilla de patatas en táper acompañada de pechugas de pollo rebozadas –clásica comida típica de la infancia de muchos de nosotros en interminables viajes de centenares de kilómetros a lo largo y ancho de España– no es una buena idea como tentempié para alguien que conduce. Son alimentos muy grasos y muy pesados, que dan lugar a digestiones lentas y difíciles, por lo que hay que apostar, preferiblemente, por bocadillos de atún, pavo o jamón York, mucho mejor que quesos o embutidos, con mucha más materia grasa. Una ensalada es también una gran opción, aunque no resulta muy práctica a la hora de comer en un viaje. Los cereales, preferiblemente integrales, en todas sus modalidades, son también una buena opción.

6- Ojo con los restaurantes. Evidentemente, es una tentación parar en cualquier pueblo a mitad del viaje y adentrarse en los secretos de su gastronomía local. Y es que si resulta que estamos conduciendo de Barcelona a Vigo y la vida nos hace pasar por Burgos, vamos a tener la necesidad imperiosa de atacar un cochinillo a la hora de comer. Craso error. Si nuestro plan es parar a comer en restaurantes, es interesante optar por las opciones ligeras del menú: ensaladas, cremas, carpaccios, pescados a la brasa, etc. Pese a lo tentador que resulta probar los platos más contundentes del menú, y más teniendo en cuenta que en muchos pueblos de España pides una sopita y te plantan en la mesa la sopera entera, debemos dejarlos para otra ocasión, cuando seamos copilotos.

7- Café sí, pero con moderación. La cafeína nos va a ayudar a mantenernos despiertos, de manera que va a ser una aliada del conductor durante todo el viaje. Es importante que no nos pasemos con ella, ya que puede pasar de despejarnos a ponernos ansiosos o nerviosos, cosa nada recomendable cuando estamos al volante.

8- Cuidado con las comidas perecederas. Si nos enfrentamos a viajes largos, es recomendable no llevar huevos o salsas que lo contengan, ya que con las altas temperaturas, y al estar a temperatura ambiente, corremos el riesgo de una intoxicación alimentaria.

9- No comer constantemente. Lo más importante a la hora de comer cuando se conduce nos lo dice, al fin, el sentido común. Se trata de comer, en la medida de lo posible, como lo hacemos normalmente, sin excesivos excesos o cambios que pueden desorientar a nuestro aparato digestivo. Si nos pasamos todo el rato picoteando, ya sea dentro del coche o fuera de él, tomando más café de lo normal y teniendo en estómago en acción en todo momento, es probable que suframos diarreas leves o incluso náuseas, cosa nada conveniente si nos hallamos al volante. Este consejo puede aplicarse a los viajeros, ya que en muchas ocasiones cambiamos nuestros hábitos cuando nos enfrentamos a un viaje en coche, lo que puede ocasionar mareos y malestar, que obligarán a parar frecuentemente. Además, claro está, de que lo pasaremos de pena.

10- Come con calma. Que tengas muchas ganas de llegar a tu destino no significa que tengas que engullir tu cena como si no hubiera un mañana para ganar diez minutos. Procura parar en lugares agradables, a poder ser lejos del follón de las transitadas carreteras principales, y comer sin prisa pero sin pausa. Tu cuerpo te lo agradecerá.

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