Consérvalo en bolsa de tela

Consérvalo en bolsa de tela

Ocho errores que no debes cometer con tu amigo el pan

Nunca lo dejes dentro del paquete si está caliente, congélalo siempre rebanado o córtalo con cuchillo de sierra. Trata al pan como se merece, desalmado.

Con todos vosotros, su majestad el pan.
Con todos vosotros, su majestad el pan. | Cocinatis

Hoy, vamos a daros una serie de pautas que os ayudarán a sacar el máximo rendimiento posible del pan: ese alimento, básico en nuestro día a día, pero que se ha llevado en los últimos tiempos más palos que ningún otro. Se trata de tratarlo cómo se merece, dejar de hacerle perrerías y comerlo en su punto justo. Allá vamos, amiguitos.

No seas tacaño. El pan ya no es lo que era (al menos en términos generales). Ahora los panes precocidos y congelados dominan la tierra y, con sus aditivos y su proceso industrial de elaboración, dejan mucho que desear. Es mucho más interesante comprar pan artesano, -que aquí sí que hay un repunte-, por muchas razones. Pero, sobre todo, porque resulta más sano y porque aguanta más. La próxima vez que compres una barra de pan piensa una cosa: la industrial resultará incomible al día siguiente y la que ha sido hecha con cariño se mantendrá fresca y lozana. Es más cara, pero también más longeva.

Consérvalo en papel y en una bolsa de tela. Dicho lo dicho, y si quieres que el pan llegue en buenas condiciones al día siguiente, mántenlo dentro de la bolsa de papel en la que te lo den e introdúcelo, a su vez, en una bolsa de tela. El pan pierde humedad y se va resecando y poniendo duro, pero, de esta manera, minimizaremos el proceso y podrás comerlo al día siguiente no como si estuviera recién hecho, pero casi casi.

Si está caliente, sácalo al aire. Ese maravilloso momento en el que nos entregan un pan y descubrimos que aún está calentito es uno de los mayores placeres de la vida. Existen serias posibilidades de que no llegue a casa y, por el camino, vaya entrando en nuestro aparato digestivo vía oral. Pero si conseguimos vencer la tentación y transportarlo hasta nuestro hogar, lo primero que debemos hacer es sacarlo de todas las bolsas en las que está para evitar que la humedad se condense y lo deje correoso.

La rebanada se seca antes. Cuando vamos a por pan y le pedimos a nuestro 'dealer' de confianza que nos lo deje ya rebanadito estamos solicitando de él su complicidad en un pequeño crimen. Lo que vamos a lograr así es que nuestras rebanadas, que sí, que sí, que han quedado perfectas, se sequen más rápidamente que si nos lleváramos de una pieza. Por eso el punto siguiente es tan importante...

Córtalo siempre siempre siempre con cuchillo de sierra. Cada vez que cortamos una hogaza de pan con un cuchillo que no sea de sierra, un gatito fallece en algún lugar del mundo... y destrozamos la hogaza nivel oh my god. Conviene tener siempre un cuchillo de sierra a mano, bien afilado y ¡limpio! (que el instrumento con el que cortamos el pan también debe estar limpio, recórcholis).

El integral tiene más fibra. Aunque tanto el pan blanco como el integral tienen propiedades interesantes para nuestro organismo (como hidratos de carbono complejos, por ejemplo), es cierto que el integral aporta más fibra por el hecho de elaborarse con el grano completo. En este sentido, resulta más sano que el blanco al no contener harina refinada.

Nunca lo tuestes demasiado. Una rebanada demasiado tostada puede hacer surgir la temida acrilamida, esa sustancia considerada cancerígena por la OMS y de la que ya hemos hablado en otras ocasiones. Además, un tiempo excesivo en el tostador o la plancha acaba traicionando la textura del pan o, directamente, quemándolo. Un periodista británico especialista en gastronomía, Tony Naylor, dedicó un larguísimo artículo en 2015 al arte de hacer la tostada perfecta y concluyó que con 30 segundos por cara, es más que suficiente.

Puedes congelarlo, claro. Un pan congelado es un amigo fiel: siempre está dispuestos a solucionar un apuro, recupera su textura original en segundos y, además, dura bastante en la parte de abajo de nuestro frigo. Solo hay que tener en cuenta dos aspectos: uno, que hay que dejarlo rebanado para evitar ese momento 'cortarocas' al enfrentarse a una hogaza congelada de una pieza; y dos, que mejor bien protegido en papel film o una bolsa para evitar que chupe olores circundantes. ¿O es que acaso quieres inventar la barra con sabor a merluza congelada? Pues eso.

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