Ojo, puede ser fatal

Ojo, puede ser fatal

Estas son las 8 comidas con las que más riesgo tienes de ahogarte

Trozos generosos de carne, frutos secos, sándwiches excesivamente cremosos, frutas y vegetales duros, entre los alimentos que más se nos atraviesan,

Los frutos secos, que peligro tienen.
Los frutos secos, que peligro tienen. | Wikipedia

Agh, uff, uh, uh... Perdonad que empecemos así este artículo pero es que vamos a hablar de atragantamientos. Hay veces que, comiendo, bien porque somos unos tragaldabas y jalamos a toda mecha o porque vamos bien de alcohol y masticamos peor, nos atragantamos. Es ese "se me ha ido por mal sitio" que normalmente se queda en nada, pero que, a veces, acaba en ahogamiento fatal. Es más, en España 1.400 personas mueren al año por atragantamiento. Aquí os contamos las comidas que más riesgo tienen.

¿Cuáles son los principales beneficios de las uvas para tu salud? | eÑe

Uvas. En Nochevieja, el peligro se palpa en el ambiente. La forma y diámetro de la uva la convierte en un elemento peligroso, capaz de quedarse encajado en nuestras vías respiratorias y provocarnos un ahogamiento de los que hacen época. Para las personas mayores y los niños, es mejor cortarlas en dos trozos para que no haya que sufrir ningún susto.

Zanahorias. Ojo, que aquí hablamos de vegetales en crudo y no cocidos. Cuando nos metemos un trozo de zanahoria en la boca, aunque la mastiquemos, es difícil que se reblandezca. Esto provoca que tendamos a tragarlo y que nos podamos atragantar. Lo mejor es cortarla en pedacitos muy pequeños para que la cosa no llegue a mayores. Lo mismo ocurre con el pepino y otras verduras que podemos consumir crudas y que acaban siendo difíciles de tragar. Cuidado también con los puerros, que son muy fibrosos, aunque estén cocinados.

Carne al Toro | antena3.com

Carne. "Mamá, se me está haciendo bola el pedazo de carne". Los niños ya nos lo advierten desde pequeños: hay filetes que no son tiernos y que cuesta echar para el estómago. Un trozo de carne, si tiene un tamaño y textura determinados, puede agarrarse a nuestra traquea como un político a su asiento en el Senado. Ojito también con los trozos que tienen nervios o grasa: son más peligrosos aún.

Sándwiches muy densos. Hay veces en los que un sándwich, -imaginemos, por ejemplo, que lleva tomate, queso crema, lechuga, jamón cocido, mostaza y pan blanco-, es más denso que la tesis de Stephen Hawking. Al morderlo y masticarlo es fácil que se nos pegue en el paladar y de lugar a ese momento tan ¡glups! que todos hemos sentido alguna vez. Mejor con confiarse...

Frutos secos. Sospechosos habituales de ahogamientos. Los pistachos, los anacardos, las nueces... todos tienen la capacidad de deslizarse a toda velocidad por nuestra boca e incrustarse en las vías respiratorias. Hasta que logramos desatascarlos pasamos un mal rato. Cuando estemos comiéndolos, conviene tener un buen vaso de agua al lado. Bueeeeno, o una cervecita, vale.

Pescado crudo | Agencias

Pescado con espinas. Lo de limpiar bien el pescado antes de comerlo no es un capricho. Hay espinotas que se nos pueden clavar en la garganta y dejarnos al borde del ahogamiento. El remedio más habitual es un trozo de miga de pan que, convenientemente deglutido, arrastrará la malévola espina y apagará esa luz al final del túnel que estábamos comenzando a ver.

Mantequilla de cacahuete. Los norteamericanos la señalan como el enemigo público número 1 a la hora de ahogamientos, sobre todo infantiles. ¿Los motivos? Su densidad y textura pegajosa, que la convierten en un atascador nato. Las autoridades yanquis incluso van más allá y recomiendan no dejar solo a ningún chiquillo mientras esté tomando mantequilla de cacahuete.

Palomitas de maíz. No queremos arruinaros vuestra próxima visita al cine, pero lo cierto es que las palomitas de maíz son uno de los alimentos con los que más nos atragantamos. Además, la cosa se agrava si, imaginemos, estamos viendo una comedia y riéndonos a gusto o un drama y llorando a moco tendido. En ambos casos, mejor no comer mientras se carcajea o moquea uno.

Recordemos que nunca está de más saber hacer la maniobra de Heimlich para evitar posibles ahogamientos. Como explicarla es dificilillo, os dejamos un vídeo para que veais cómo se hace. De nada.

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