Hay un club en Berlín, el Lucid, donde se hace

Hay un club en Berlín, el Lucid, donde se hace

Esnifar cacao: el nuevo subidón legal

"Snif, snif, todo por la nariz..." cantaban Siniestro Total en los 80. No sabemos si pincharán esta canción en el Lucid berlinés, pero allí han montado una sesión en la que no hay alcohol y solo se esnifa cacao. ¿La próxima moda? Ay, copón.

El precursor de la idea, Dominique Persoone.
El precursor de la idea, Dominique Persoone. | Dominique Persoone

"Un subidón legal". Así describen los que lo han probado el acto de esnifar cacao puro. Se hace en el club Lucid de Berlín, donde han decidido no servir alcohol, para, en cambio, ofrecer estimulantes legales como el cacao en polvo. Sí, en Lucid, que es una sesión que se celebra mensualmente, se sirven bebidas con cacao y también, para los más atrevidos, se ofrece la posibilidad de esnifar la sustancia en polvo.

El cacao tiene muchas propiedades que coinciden con las de las drogas ilegales. Contienen endorfinas, por lo que su consumo provoca buen rollo. Además, es rico en epicatequina, un vasodilatador que mejora la transferencia de oxígeno a distintas partes del cuerpo. Por último, el cacao puro también es fuente de magnesio, que es un relajante muscular. Touché: aquí tenemos juntas una serie de cualidades que podríamos atribuir a otro tipo de drogas menos, ejem, políticamente correctas.

Aunque lo del club Lucid nos pueda parecer innovador, cuando menos, lo cierto es que no son los primeros en defender que se puede esnifar chocolate. En este apartado, podríamos considerar que el pionero es Dominique Persoone, un repostero belga que creó, para una fiesta de los Rolling Stones en 2007, un invento que llamó 'chocolate shooter' y que, en su momento, resultó bastante polémico. Se trata de un ingenio en el que se coloca el cacao. Mediante un mecanismo se catapulta hacia la nariz del 'consumidor'. Al parecer, se inspiró en un cacharro similar que tenía su abuelo y que servía para esnifar tabaco. Al parecer.

La única duda que nos queda con todo esto es: ¿se habrá acabado entonces la excusa de nuestra primera borrachera de "papá, mamá, es que me ha sentado mal la palmera de chocolate"? ¿Acabará prohibido el chocolate como una sustancia de subidón más? En tal caso, ¿podremos llegar a soportar el mono? Preguntas sin respuesta, a las que habrá que contestar cuando la fiebre por esnifar cacao sea ya imparable.

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