UN POCO DE BONDAD ANTES DE DARLO TODO

UN POCO DE BONDAD ANTES DE DARLO TODO

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No es necesario hacer ayunos o liarse a hacer una dieta rocambolesca antes de Navidad para después acabar dándolo todo en las comilonas. Pero sí podemos dedicar unos días a comer más ligero y nutritivo teniendo en cuenta que durante unos días comeremos mucho y, probablemente, poca fruta y verdura. Sigue estos consejos y planta cara a los atracones. Más vale prevenir que curar.

Los zumos de frutas y verduras son una fuente de vitaminas
Los zumos de frutas y verduras son una fuente de vitaminas | G+J

Tal vez esta sea, para muchos, la última semana en la que van a poder comer con regularidad antes de que se descontrolen los horarios hasta aproximadamente mediados de enero. Primero vienen las cenas y festejos varios, después las comilonas familiares de rigor, alguna escapadita en los festivos y acabaremos no solo con dos kilos de más al final de las fiestas, sino con la sensación de empacho y malestar. Y aunque probablemente es inevitable que eso ocurra, una buena idea es hacer una semanita de bondad antes de la vorágine no solo para preparar el cuerpo, sino para deshincharnos e incluso perder algo de peso. No se trata de ayunar para después pegarnos un atracón, no (pues eso ocasionará un efecto yoyo indeseado), sino de dedicar unos días al consumo de alimentos crudos y saludables, que probablemente tomaremos en menor medida cuando empecemos a comer fuera de casa prácticamente a diario.

"La recomendación de los médicos más destacados de cualquier ideología es comer menos alimentos procesados, más frutas y verduras y más alimentos en su estado natural", resume la neurocientífica estadounidense Mayim Bialik en uno de los libros de cabecera sobre dietas depurativas: 'Operación Detox', de Shauna R. Martin, un compendio de recetas para realizar una dieta desintoxicante de cuatro días (podría hacerse durante más) y aportar al cuerpo un chorro de nutrientes exprés que, sin duda, van a proporcionar energía y vitalidad. El de Martin es un libro honesto y nada dogmático (algo difícil de encontrar en el universo detox), en el que la autora recomienda ingerir, básicamente, alimentos crudos y verdes, y ofrece una serie de recetas para que hacerlo sea divertido y sabroso. Publicado hace ya un par de años, sigue siendo un referente en la materia, y ofrece algunos consejos tan obvios que a menudo se nos pasan por alto. Estos son algunos de ellos, que vale la pena poner en práctica durante esta semana antes de la campaña navideña.

- Sustituye el café por el té verde. El café es diurético y provoca deshidratación, aumenta la frecuencia cardiaca y puede aumentar los niveles de la hormona cortisol. El té verde es depurativo y, además, contiene una cantidad de cafeína menor que la del café. Numerosos estudios demuestran que el té verde mejora la circulación sanguínea y ayuda a reducir el colesterol.

- Nada de alcohol. Aporta calorías vacías, deshidrata y aumenta la cantidad de azúcar en sangre. Durante una semana vamos a eliminarlo.

- Solo productos de temporada. Hay diferentes motivos para consumir productos de temporada siempre, ya que no solo contienen una mayor cantidad de nutrientes, al estar en su momento óptimo de maduración, sino que también son más sostenibles (proceden de agricultores locales, en líneas generales) y son mucho más económicos. Ya que estamos dando al cuerpo una dosis extra de nutrientes en forma de fruta y verdura, que sea siempre de temporada. Martin nos recomienda en su libro escoger también en la medida de lo posible productos ecológicos. Si el bolsillo no nos da para hacer la compra entera a base de frutas y verduras bio, es importante priorizar siempre la versión ecológica de las doce frutas más contaminadas: manzana, fresa, uvas, apio, melocotones, espinacas, pimientos, nectarinas, pepinos, tomates cherry, guisantes y patatas.

- Nada de alimentos procesados y envasados, ni lácteos. Son cuatro días, ¡claro que se puede!

- Martin recomienda ingerir solo alimentos crudos durante cuatro días (únicamente fruta y verdura de temporada, a discreción), para luego ir incorporando progresivamente alimentos cocinados y cereales durante unos días más. En este sentido propone recetas nutritivas y ligeras que van desde una calabaza de otoño con espinacas, una cazuela de invierno de boniato y espárragos, un salteado asiático o una ensalada a la parrilla.

- Zumos a tutiplén. Apostar por los zumos verdes es una buena manera de aportar nutrientes a nuestro organismo (no olvidemos que durante las fechas navideñas nuestro consumo de fruta y verdura suele ser mucho menor, y solemos ingerir muchas más grasas, azúcares y proteínas). De berros, de pomelo, de kiwi, con bebidas vegetales, con lechuga, con zanahorias... Hay tantas combinaciones que no vamos a aburrirnos. Desempolva la licuadora y recupera el placer de esos grandes zumos de desayuno.

- Come a menudo, no te cortes. Lo bueno de las dietas depurativas suaves, como la que nos ocupa, es que permiten consumir una gran cantidad de alimentos, son cortas y accesibles, y suelen darnos vía libre para comer cuando nos apetezca. No es necesario hacer tres comidas, al día, ni cinco: podemos ir comiendo a lo largo del día lo que nos venga en gana, siempre que sea verde y crudo. En este sentido, intentemos no sufrir: si te entra hambre a media tarde, escoge la fruta que más te guste. Los plátanos, por ejemplo, son súper consistentes y saludables, y nos saciarán enseguida durante largo rato.

No se trata, pues, de ayunar hasta el sufrimiento para después recuperarlo, sino dedicar unos días al consumo exclusivo de frutas y verduras crudas, y unos cuantos más al de alimentos verdes cocinados, incluyendo ya cereales o legumbres. No es nada que no pueda llevarse a cabo sin problemas, siempre que no tengamos ningún problema de salud, y va a ser una buena manera de deshincharlos y compensar de alguna manera ese déficit de vitaminas que probablemente vaya a llegar en los días posteriores. Si además en Navidades mantenemos algunos de estos hábitos, mejor que mejor: desayunar frutas frescas, tentempiés a bases de zumos, té en lugar de café, nada de alimentos refinados... Seguro que cuando llegue enero vamos a notarlo. ¿Probamos?

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